World Rainforest Movement

Birmania, Tailandia y Laos: el manejo forestal colonial – ayer y hoy

El propósito del manejo forestal colonial británico del siglo XIX era asegurar que el estado colonial mantuviera el control sobre los bosques a fin de asegurar la provisión regular de madera. En la región del Mekong, aún se notan las huellas del enfoque forestal colonial, donde los estados siguen disputando a las comunidades locales el control sobre los bosques.

A fines del siglo XVIII, los bosques de roble de Gran Bretaña fueron progresivamente agotados por la demanda de la Marina Real para la construcción de naves. En 1805, los británicos botaron el primer barco de guerra construido completamente de madera de teca (Tectona grandis) de Bombay. Hacia la mitad del siglo XIX ya había más de cien naves británicas de teca y la voracidad británica por esta madera parecía insaciable.

En 1856 los británicos designaron a Dietrich Brandis como superintendente de los bosques de teca de la división Pegu, al este de Birmania. En aquel momento, muchos de los bosques de teca de Birmania se encontraban en áreas controladas por grupos indígenas militantes como los Karen. Brandis, un botánico alemán que luego fue inspector general de los bosques de la India, se propuso reclamar el control del estado sobre los bosques de teca birmanos. Bajo el sistema “taungya” –que Brandis ayudó a establecer– los pobladores Karen constituían la mano de obra para el desmonte, la plantación y el desmalezamiento de las plantaciones de teca. A cambio, se les permitía cultivar entre los árboles durante los primeros años. Cuando los árboles crecían, los pobladores eran trasladados a nuevas tierras y el proceso se repetía. Como resultado de este proceso, muchos se volvieron dependientes del servicio forestal del estado, por lo que la resistencia local al dominio estatal sobre los bosques se volvió cada vez más difícil.

Raymond Bryant, del King’s College de Londres, describe cómo los Karen –anteriormente rebeldes– fueron coptados para la reforestación con árboles de teca: “El sistema de forestación taungya era atractivo precisamente porque era un medio para regular y eliminar gradualmente el cultivo rotativo de los bosques de Birmania. En efecto, cada acre plantado era un acre menos del que los montañeses Karen disponían para su uso”.

La vecina Tailandia nunca fue colonizada por los británicos, pero el sistema de forestación taungya todavía sobrevive al servicio del estado tailandés. Desde la década del sesenta, la Organización de la Industria Forestal (Forest Industry Organisation -FIO) en Tailandia ha establecido una serie de “poblados forestales” donde los pobladores locales llevan a cabo una forma de forestación taungya. La FIO creó el primer poblado forestal en Mae Moh al norte de Tailandia en 1968, con el objetivo de reducir el cultivo rotativo e incrementar la reforestación. Sin embargo, los pobladores no tienen ninguna participación en el manejo de las plantaciones ni reciben ingreso alguno por los árboles en las plantaciones. Tampoco reciben los títulos de las tierras bajo este sistema. Como lo señalara el ahora fallecido Ted Chapman de la Universidad Nacional de Australia en 1980, la reforestación de la FIO no es mucho más que la confiscación de la tierra que los pobladores locales ya estaban utilizando.

En julio de 2001, dos de las plantaciones de los poblados forestales fueron certificadas bajo el sistema del Consejo de Manejo Forestal (FSC por sus siglas en inglés) (ver boletín 64 de WRM). Sin embargo, los poblados forestales de la FIO hacia más de veinte años que habían sido considerados anacrónicos. En 1978, Ted Chapman señaló en una conferencia en Tailandia que: “La reforestación taungya tal como se practica en Tailandia se contradice claramente con a las recomendaciones recientes de la FAO, la UICN y otras organizaciones preocupadas por el bienestar de los habitantes de las márgenes de los bosques.” Sorprendentemente los evaluadores de SmartWood (empresa certificadora del FSC) no reconocieron la versión de manejo forestal colonial de la FIO como el sistema anacrónico de explotación que es.

Por su parte, el gobierno de Laos desarrolla su propia forma de colonización interna a través del sistema taungya. El año pasado, luego que una familia de una minoría étnica del sur de Laos despejara diez hectáreas de tierra y las plantara con arroz, funcionarios del Departamento Forestal les informaron que esa tierra iba a ser plantada con 4.000 plantines de árboles. Se permitirá a las familias cosechar el arroz este año; pero están preocupados porque temen que no se les permita usar la tierra el año próximo. Mientras que las familias no ganarán nada, el gobierno obtuvo el área despejada gratuitamente para establecer la plantación de teca.

El Departamento Forestal organizó a los pobladores locales en grupos de trabajo y los adiestró en la plantación de los árboles. Una vez que éstos fueron plantados, el Departamento exigió a los pobladores locales que mantuvieran la plantación, lo que implicará varios años de desmalezamiento y control permanente de incendios.

La plantación de los árboles coincidió con la siembra de las cosechas propias de los pobladores, por lo que el tiempo de trabajo en sus propios campos se vio recortado. Uno de ellos explicó a los investigadores: “Estamos confundidos sobre por qué plantamos estos árboles si no obtenemos nada a cambio”.

Irónicamente, la plantación se llevó a cabo en el Día del Árbol. Este día, de acuerdo con el artículo 46 de la Ley Forestal de Laos, las autoridades deben “demostrar iniciativa para planear y movilizar ampliamente toda la mano de obra y el capital de todos los sectores, incluidas las fuerzas armadas, los empleados públicos, los estudiantes de primaria y secundaria y el público en general para la plantación de árboles. Luego de la plantación, se debe atender al mantenimiento y la protección de los árboles para que puedan crecer y desarrollarse”.

El Departamento Forestal ciertamente está demostrando iniciativa en el uso gratuito de la mano de obra de los pobladores locales y ha obedecido la letra (aunque no el espíritu) de la Ley Forestal. No obstante, sus acciones han agriado las relaciones con los pobladores locales, quienes resienten el ser explotados para una plantación de teca que no les reportará ningún beneficio.

Por: Chris Lang, correo electrónico: http://chrislang.org

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