World Rainforest Movement

Laos: secretos, mentiras y plantaciones de árboles

En el correr de este año, el Directorio del Banco Asiático de Desarrollo (ADB por sus siglas en inglés) decidirá si financia un proyecto titulado “Plantación de árboles para mejorar la subsistencia” en Laos, que está siendo preparado por un consorcio de consultores. Sin embargo, los preparativos están llevándose a cabo sin el aporte de una discusión pública y abierta. Según Akmal Siddiq, Economista Jefe de Proyectos del ADB, “Los borradores producidos hasta ahora no están listos para su distribución al público y van a estar disponibles solo luego de la aprobación del Directorio”.

Si el Directorio acuerda financiar el proyecto, será el segundo proyecto de plantaciones que financie el ADB en Laos. El Proyecto de Plantaciones Industriales de Árboles del ADB –por un monto de 11,2 millones de dólares– empezó en julio de 1994, con el objetivo de establecer más de 9.000 hectáreas de plantaciones de árboles de crecimiento rápido. Según la descripción del proyecto que hace el ADB, el nuevo proyecto “se apoyará en los éxitos conseguidos y las lecciones aprendidas del Proyecto de Plantaciones Industriales de Árboles en curso”.

El año pasado Bartlet W. Édes, funcionario de relaciones exteriores del ADB, escribió un artículo para la publicación interna del ADB –ADB Review– sobre la vinculación del Banco con las plantaciones de Laos. En el artículo titulado “Regreso a los árboles”, Édes escribe que el proyecto del ADB “protege el bosque natural, involucra a los pobladores locales en la toma de decisiones y desarrolla un nuevo y promisorio sector en la economía de Laos”.

De hecho, el proyecto no hace ninguna de estas cosas. Las plantaciones financiadas por el ADB están reemplazando los bosques con monocultivos. Los pobladores locales no tienen una ingerencia significativa en las decisiones, que resultan en la pérdida de sus tierras y bosques en favor de las plantaciones de eucalipto. Económicamente, las plantaciones solamente son viables gracias a los subsidios que otorgan el ADB y el gobierno de Laos. Bajo la Ley Forestal de Laos, las plantaciones están exentas del impuesto a la tierra y la compañía BGA Lao Plantation Forestry –que se beneficia de los préstamos blandos del ADB– solo paga un cinco por ciento de impuesto a la renta. Mientras tanto, el gobierno otorgó a BGA el arrendamiento por cincuenta años sin costo de la tierra para sus plantaciones, a cambio de una participación en el proyecto (ver boletín 43 de WRM).

En este artículo Édes declara: “dado que las plantaciones se establecen en tierras degradadas y no en áreas de bosques naturales, el desarrollo de las mismas en la República Popular Democrática de Laos difícilmente tenga las consecuencias ambientales adversas asociadas al establecimiento de plantaciones que sí se han registrado en otros países asiáticos”.

Los documentos de proyecto del ADB contradicen la afirmación de Édes. De acuerdo con un informe de 1995 de la firma consultora Jaakko Poyry, las plantaciones se establecerán sobre “áreas boscosas sin o con escasos árboles” (en inglés: unstocked forest land). Los consultores del ADB las definen como “áreas previamente cubiertas por bosque en las que la densidad de copa se ha reducido a menos del 20%” y como “áreas abandonadas de agricultura migratoria” (en barbecho). Esta definición permite que las empresas definan a los bosques de las comunidades locales, a sus tierras de barbecho, a sus pasturas y a sus tierras de uso comunitario como “áreas boscosas sin o con escasos árboles”.

Bartlet W. Édes señala que el proyecto del ADB ha establecido “un marco de políticas para desarrollar plantaciones forestales industriales sustentables”. Sin embargo, ni el marco ni los estudios de políticas producidos para el ADB están públicamente disponibles.

En 1999, el ADB financió un estudio titulado “Actuales limitaciones que afectan las inversiones privadas y estatales en plantaciones forestales industriales en la RDP de Laos” (ver boletín 52 de WRM). Snimer Sahni, ejecutivo de proyectos del ADB, afirmó que el documento no se encuentra disponible para el público. Desde entonces los consultores del ADB han redactado una “Estrategia Nacional para Plantaciones Forestales Sustentables”. Akmal Siddiq del ADB rehusó contestar las solicitudes para acceder a este documento.

Según Bartlet W. Édes “las compañías forestales negocian con los pobladores locales el uso de las tierras boscosas. Las tierras comunitarias, las tierras en barbecho, las tierras de pastoreo y los bosques comunitarios están protegidos por los mismos pobladores, quienes deben dar por escrito su consentimiento para cualquier uso comercial de las mismas”.

Otra vez, la aseveración de Édes es engañosa. Los pobladores locales no tienen el poder ni cuentan con suficiente información sobre los impactos de las plantaciones de eucalipto como para poder negociar con las empresas forestales. Por ejemplo, en sus documentos, BGA clasifica hasta 48.000 hectáreas de la tierra arrendada a la compañía como cultivos rotativos, pasturas o bosque degradado. En otras palabras, ésta es tierra que actualmente está siendo utilizada por los pobladores locales.

Una vez que los pobladores locales perciben los problemas asociados a la plantación de árboles de crecimiento rápido se vuelven reacios a entregar sus tierras a las compañías. A comienzos de 2001, el líder del sub-distrito Xiang dentro del distrito Xaibouli declaró a investigadores independientes: “las plantaciones de eucalipto están causando la degradación del bosque, el suelo y el agua. No quiero que nadie más plante eucaliptos en mi sub-distrito”.

La pieza más flagrante de desinformación de Bartlet W. Édes es su afirmación de que “No se utilizan herbicidas; su emplea en cambio un producto biodegradable llamado glifosato para controlar las malezas”.

El glifosato es, por supuesto, un herbicida. Es el componente activo de una variedad de productos fabricados por Monsanto. Esta empresa comenzó a vender Roundup, su primer herbicida a base de glifosato en 1974. Desde entonces las ventas anuales de herbicidas de glifosato han trepado hasta los 1.200 millones de dólares. Según la compañía “los herbicidas basados en glifosato producidos por Monsanto están entre los herbicidas más ampliamente usados del mundo”.

Monsanto define los productos de glifosato como “herbicidas no selectivos de amplio espectro”. Para decirlo en forma simple: los herbicidas de glifosato matan cualquier cosa verde con la que toman contacto.

Estos herbicidas son rociados tres veces al año entre las filas de árboles de eucalipto de las plantaciones financiadas por el ADB. El herbicida se asegura que nada que no sean árboles crezca entre las plantaciones. El conocimiento de los pobladores sobre el uso de una amplia variedad de plantas que crecen en el bosque está siendo destruido a medida que los bosques se convierten en monocultivos.

Tal vez no sorprenda que el ADB se muestre reacio a impulsar un debate abierto sobre los impactos de las plantaciones que financia. El banco ha organizado dos talleres en los que participaron el World Wildlife Fund (WWF), la World Conservation Society y la World Conservation Union (IUCN). Esto, según Akmal Siddiq del ADB, indica que el proyecto está siendo preparado con la “consulta y la activa cooperación de todos los actores involucrados”.

Siddiq declinó contestar preguntas referentes a las anteriores participaciones del banco en la promoción de plantaciones de monocultivos forestales en Laos y se rehusó a entregar ninguno de los documentos del proyecto. En vez de eso, afirmó que “El estudio de viabilidad del proyecto estará completo para mayo y se espera la aprobación del Directorio del ADB para octubre”.

Por: Chris Lang, correo electrónico: http://chrislang.org

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