Conflictos ambientales y mujeres en África

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Un interesante informe de Edwin C. Perry, Cheryl Potgieter y Urmilla Bob (1) analiza las relaciones entre los conflictos ambientales y las mujeres.

Los autores se suman a los movimientos de mujeres, las organizaciones no gubernamentales y los investigadores que prestan cada vez más atención a la violencia contra las mujeres y a la necesidad de examinar cómo dicha violencia se relaciona con las situaciones de conflicto.

El informe afirma que la violencia contra las mujeres “es más frecuente en períodos de conflicto, especialmente cuando el tipo de conflicto se caracteriza por la violencia física y ocurre en sociedades de tendencia patriarcal. La vulnerabilidad de las mujeres aumenta considerablemente durante los períodos violentos, y los conflictos ambientales no son la excepción. Este aspecto es particularmente importante, dado que los conflictos ambientales suelen dar lugar a desplazamientos, migraciones y refugiados.

Si bien hay estudios que demuestran que la violencia sexual es una característica de los conflictos ambientales (2), hay muy poca información disponible sobre la distribución espacial, real y percibida, de la violencia sexual y la vulnerabilidad asociada a dichos conflictos.

Las fuentes de información sobre la percepción que tienen las propias mujeres del medio ambiente y del conflicto son fundamentales para comprender la violencia sexual. Las principales fuentes de información sobre la vulnerabilidad de las mujeres en situaciones de conflicto ambiental se basan principalmente en estadísticas oficiales (en general de la policía), en la investigación de las víctimas y en una serie de estimaciones realizadas por organizaciones que trabajan con sobrevivientes de actos de violencia. Pero en la mayoría de los casos, la violencia contra las mujeres no es denunciada ante fuentes oficiales, la policía incluida. Además, las investigaciones sobre las víctimas y la información de los sobrevivientes suele limitarse a estudios de casos específicos o a experiencias anecdóticas.

El aumento de la vulnerabilidad de las mujeres tiene también consecuencias políticas. El miedo de verse atacadas provoca angustia y restringe las posibilidades de vida de las mujeres; además, cuando los conflictos desembocan en violencia extrema, los miembros vulnerables de las comunidades suelen abandonar los espacios públicos. Dada la naturaleza patriarcal de las sociedades, la participación de las mujeres en la esfera pública es limitada de todas formas. Debido a este retiro, suele ocurrir que las experiencias y los problemas de las mujeres no se consideren cuando se discute sobre los impactos de algún conflicto ambiental y se formulan estrategias de intervención.

Existe consenso en cuanto a que la pobreza y la degradación ambiental (un aspecto importante de varios tipos de conflicto ambiental) tienen impactos desproporcionados sobre las mujeres africanas, especialmente las que residen en zonas rurales. La feminización de la pobreza está bien documentada. Sin embargo, hay gran escasez de estudios sobre la feminización de los conflictos ambientales en relación con la carga desproporcionada y la mayor vulnerabilidad que soportan las mujeres como resultado de los conflictos ambientales. Esa vulnerabilidad también está directamente relacionada con el hecho de que, si bien las mujeres constituyen más de la mitad de la población y proveen la mayor parte de los víveres en los países del sur, tienen un acceso limitado a la tierra y los recursos naturales, a la propiedad y a la copropiedad. En Suazilandia, la contribución de las mujeres a la mano de obra y el manejo de la producción de alimentos se ubica entre el 60 y el 80%. (3)

En lo que respecta al impacto directo de los conflictos ambientales sobre la vida de las mujeres, sobre todo en comunidades pobres, los autores explican que, debido a la violencia que reinó en Liberia durante la reciente guerra civil, “las mujeres estaban menos preocupadas por obtener reparación por violencias sexuales que por la pérdida de sus medios de vida y de su capacidad de obtener recursos tales como el agua potable, y servicios como la educación y el cuidado de la salud”. (4)

En las zonas rurales de África, el informe reflexiona sobre situaciones en las que las mujeres dependen económicamente de los hombres, lo cual se ve reforzado por las tradiciones culturales y las prácticas religiosas que determinan las relaciones y papeles de las mujeres en la sociedad, así como su relación con los recursos, y especialmente con la tierra. Los autores explican que “una investigación exhaustiva muestra que, con relación a los hombres, las mujeres están en desventaja en materia del control y acceso a los recursos, incluida la tierra”. (5)

Sin embargo, las mujeres son fundamentales para el cuidado del medio ambiente. Sus grandes conocimientos sobre el ecosistema que representa su medio de vida son esenciales para garantizar el futuro de las comunidades locales y de los bosques y biomas de los que dependen. La buena conservación de la naturaleza está directamente relacionada con las mujeres y su acceso a todo lo que la naturaleza ofrece, como agua, leña, plantas medicinales, alimentos silvestres y suelos agrícolas. Como explican los autores del informe, “Los conflictos ambientales suelen terminar degradando esos recursos vitales o limitando el acceso a los mismos”.

Para los sectores más empobrecidos – que suelen estar constituidos, como afirman los autores, por mujeres y niños – “el costo de los conflictos ambientales es mayor, debido a su falta de acceso a los recursos y las oportunidades, y a la escasez de mecanismos disponibles – como la posibilidad de desplazarse, o los recursos para aumentar su protección – para amortiguar los efectos de los perjuicios sufridos”.

Reconocer el papel de las mujeres en la conservación de los bosques y la naturaleza en general, y su vulnerabilidad ante la escasez de recursos disponibles, nos hace comprender la relación que existe entre ellas y los conflictos ambientales. De hecho, esto confirma la necesidad de construir una visión ecológica e integrada, que abra paso a un cambio en nuestras sociedades.

(1) “Environmental conflicts and women’s vulnerability in Africa”, Edwin C. Perry, Cheryl Potgieter y Urmilla Bob, en African Journal on Conflict Resolution, Número Especial sobre Conflitos y Medio Ambiente, Volumen 10 Nº 2, 2010,http://www.ajol.info/index.php/ajcr/article/viewFile/63315/51198.
(2) Ver, por ejemplo, Brocklesby y Hinshelwood, 2001; Fred-Mensah, 2003; Ogra, 2008; Veuthey y Gerber, 2009.
(3) Mkhabela (2006:67).
(4) Pillay (20009:98).
(5) Agarwal 1996, enfocado en la India; Cross y Hornby 2002, enfocado en Sudáfrica;, Fred-Mensah 2003, enfocado en la frontera Ghana-Togo; Rao 2006, enfocado en la India.