Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Kenia: la Corporación Financiera Internacional arroja un salvavidas al proyecto REDD+ y maquilla de verde a la minera más grande del mundo

BHP Billiton es la mayor empresa de minería y petróleo del mundo. Administra minas en 13 países y sus oficinas principales se ubican en Melbourne, Australia, y en Londres, Reino Unido, donde la empresa cotiza acciones en la Bolsa de valores de Londres.

London Mining Network, una alianza de grupos que trabajan en derechos humanos, desarrollo, solidaridad y medio ambiente, ha recopilado información acerca de los numerosos conflictos entre la empresa y las comunidades y los trabajadores afectados por sus actividades mineras, así como de los desastres ambientales causados ​​por las minas de la empresa. (1) Entre estos últimos figura la catástrofe provocada por la inundación de 40 millones de toneladas de residuos de lodos tóxicos vertidos en el río Doce, en Minas Gerais, Brasil, en 2015 – el mayor derrame ambiental en la historia del país. (2) El lodo tóxico se extendió hasta el mar, matando a 19 personas y provocando la evacuación de otras 600. Casi dos años después, las aguas del río Doce siguen fluyendo rojas por el mineral de hierro que las contamina. BHP Billiton es copropietaria de la mina, junto con la minera brasileña Vale. Las dos empresas han enfrentado campañas públicas por sus insuficientes esfuerzos de descontaminación y compensación a quienes fueron afectados por el desastre. También enfrentan multas y demandas jurídicas nacionales e internacionales exigiendo que se hagan responsables del incumplimiento de la construcción de una represa que se suponía iba a impedir que los residuos tóxicos de sus actividades se derramaran en el río.

Salvataje del proyecto REDD+ en Kenia sirve de maquillaje verde a BHP Billiton

En octubre de 2016 – casi exactamente un año después del vertido tóxico en la mina de BHP Billiton en Brasil -, la Corporación Financiera Internacional  (CFI) del Banco Mundial (3) recaudó 152 millones de dólares de inversores privados a través de la venta de lo que denominaron “bonos de bosques” (4), que podrían ser comprados por fondos de inversión y bancos. Al comprar los “bonos de bosques” le están prestando dinero a la CFI por cinco años, durante los cuales la CFI utiliza el dinero para financiar proyectos de infraestructura y otros proyectos empresariales. A intervalos regulares, generalmente cada año, los compradores de los bonos reciben el pago de intereses por parte de la CFI. Después de cinco años, la CFI tiene que devolver el dinero a los compradores de bonos: estos canjean el bono nuevamente por el dinero que invirtieron originalmente. La CFI denomina a estos bonos “bonos de bosques”  ya que los compradores pueden optar por recibir su pago anual de intereses ya sea en efectivo o en créditos de carbono de un proyecto REDD+ (5) en Kenia, llamado el Proyecto REDD+ del Corredor Kasigau, que aduce proteger los bosques.

En julio de 2016, el grupo italiano de justicia social y ambiental Re:Common y la red europea Counter Balance visitaron el área del proyecto REDD+ Corredor Kasigau y documentaron evidencias de los impactos negativos en curso sobre las comunidades campesinas locales. (6) El informe confirma los resultados publicados en 2015 en un artículo (7) que describe cómo el proyecto REDD+ refuerza injusticias históricas sobre la asignación de tierras: los más afectados por las restricciones impuestas por el proyecto REDD+ al uso de la tierra, principalmente las comunidades étnicas Taita, reciben muy pocos beneficios, mientras que los accionistas finqueros (ausentes) tienen garantizado un tercio de los ingresos derivados de las ventas de créditos REDD+.

Durante los cinco años que los compradores de los “bonos de bosques” reciben el pago de intereses, la CFI se ha comprometido a comprar créditos de carbono del proyecto REDD+ Corredor Kasigau (Fase I y II). Si un comprador prefiere recibir el pago de intereses en efectivo, BHP Billiton comprará en su lugar los créditos REDD+ de la CFI y por lo tanto proporcionará el dinero para el pago de los intereses a los compradores de bonos de “bosques”. Eso significa que la empresa Wildlife Works Carbon, con sede en California, que puso en marcha el proyecto REDD+ Corredor Kasigau y la estructura financiera del mismo, tiene garantizada la venta de créditos REDD+ por cinco años. Pocos meses antes, la empresa había sufrido el fracaso de un gran acuerdo de venta de créditos REDD+ con un fondo de mercado de carbono con sede en Luxemburgo (el Fondo Climático Althelia). Encontrar un reemplazo rápido bien pudo haber representado la supervivencia del proyecto REDD+.

Para BHP Billiton, el compromiso de comprar créditos REDD+ a un precio fijo de 5 dólares en caso de que los compradores no los quisieran, le brinda una imagen verde a su contaminante minería así como la oportunidad de desviar la atención mundial de su responsabilidad por el mayor desastre ambiental de Brasil, el cual todavía tiene nefastas consecuencias para la población que vive a lo largo del río Doce. La ONG conservacionista Conservación Internacional (CI), con sede en Estados Unidos, también participa en el negocio de los “bonos de bosques”. La CI asesora a BHP Billiton sobre los “bonos de bosques”, forma parte de la Junta de Expertos del Fondo Climático Althelia, participa en un proyecto REDD+ cercano al proyecto REDD+ Corredor Kasigau y es uno de los partidarios más entusiastas de REDD+.

Los “bonos de bosques” de la CFI son una nueva y dudosa forma de consolidar los proyectos REDD+ del sector privado que han sido incapaces de vender sus créditos de carbono. El engañoso nombre de bonos de “bosques” también sugiere que hay más inversiones del sector privado en los “bosques” de las que realmente existen, ya que el capital invertido no se destina a actividades relacionadas con los bosques. El dinero prestado a la CFI – los 152 millones de dólares que recibió de los compradores de “bonos de bosques” – se invierte en el tipo de proyectos comerciales que por lo general financia la CFI. Los poseedores de bonos solamente renuncian a una parte del pago de los intereses que reciben de la CFI, si aceptan recibirlos en forma de créditos REDD+ en lugar de en dinero en efectivo. Si el poseedor de bonos no quiere los créditos, BHP Billiton los asumirá y pagará en efectivo al titular de los bonos. La CFI trabaja con la industria conservacionista para re-etiquetar una inversión comercial en “bonos de bosques”, aun cuando solamente (una parte de) los intereses que paga la CFI al comprador del “bono” se utiliza para subvencionar un proyecto forestal/REDD+.

Así que, además de aumentar las inversiones que bien podrían causar daño a las comunidades locales, la CFI arroja un salvavidas a un proyecto REDD+ administrado por una empresa privada que limita considerablemente el uso de la tierra por las comunidades Taita de la zona del Corredor Kasigau en Kenia. También le brinda a la mayor minera del mundo, BHP Billiton, responsable del mayor desastre ambiental en Brasil, la oportunidad de maquillar de verde su imagen ofreciendo comprar los créditos REDD+ del proyecto Corredor Kasigau que los compradores de los “bonos de bosques” de la CFI no quieran. Una ganancia a tres puntas para el sector empresarial, la industria del conservacionismo y el Banco Mundial, mientras que los costos los pagan las comunidades locales y el clima.

Jutta Kill, jutta [at] wrm.org.uy

Miembro de la Secretaría Internacional del WRM

(1) London Mining Network – http://londonminingnetwork.org/bhp-billiton/

(2) Brazil’s River of Mud. Vídeo documental de Aljazeera. http://www.aljazeera.com/programmes/peopleandpower/2016/08/brazil-river-mud-160818081002569.html

(3) La Corporación Financiera Internacional es el brazo del Grupo del Banco Mundial que financia al sector empresarial.

(4) Comunicado de prensa “IFC Issues Innovative $152 Million Bond to Protect Forests and Deepen Carbon-Credit Markets” en: https://ifcextapps.ifc.org/ifcext/pressroom/ifcpressroom.nsf/0/594A016A78A7B14E8525805D00461397

(5) REDD+ es la sigla de Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques. Por más información ver http://wrm.org.uy/es/listado-por-temas/mercantilizacion-de-la-naturaleza/redd-3/

(6) Counter Balance (2016): The Kasigau Corridor REDD+Project in Kenya: A crash dive for Althelia Climate Fund. http://www.counter-balance.org/wp-content/uploads/2017/02/The-Kasigau-Corridor-REDD_Kenya.pdf y: Re:Common (2016) Mad Carbon Laundering. How the IFC subsidies mining companies and failing REDD projects. Publicación en cooperación con Counter Balance. http://www.recommon.org/eng/mad-carbon-laundering/

(7) 5 S. Chomba et al. (2016): Roots of inequity:How the implementation of REDD+ reinforces past injustices. Land Use Policy.Volume 50: 202–213.

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