Movimento Mundial pelas Florestas Tropicais

Un llamado de alerta para la accion por los bosques, sus pobladores y la vida sobre la tierra. Declaración de Penang del WRM

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Penang – Malasia, 17 de abril de 1989.

1. Los bosques templados y los tropicales son parte integral de los sistemas de soporte de vida del Planeta. Ellos cumplen numerosas funciones ecológicas y sociales, que son esenciales para la continuación de la vida bajo la forma en que la conocemos sobre la Tierra.

Entre dichas funciones se incluyen:

– la regulación del clima a nivel regional y global

– el suministro de un hábitat para la mayoría de las especies de la Tierra

– la provisión de un hogar y una base espiritual para millones de personas que los habitan

– la regulación de los ciclos hidrológicos y el aseguramiento de fuentes de agua.

2. La pérdida continua de superficies boscosas que se está dando en la actualidad constituye una emergencia de alcance mundial.

– En las zonas templadas la mayor parte de los bosques primarios ha sido destruída. Lo que queda se está perdiendo como consecuencia del madereo, la lluvia ácida y otros agentes contaminantes;

– En las zonas tropicales las selvas están desapareciendo a un ritmo de más de 40 hectáreas por minuto. Lo que es más grave, este ritmo de destrucción sigue creciendo y, de seguir las actuales tendencias, poco habrá de quedar en las próximas décadas.

3. Las consecuencias inmediatas y a largo plazo de la deforestación mundial amenazan en sus cimientos la permanencia de la vida como la conocemos sobre la Tierra. En efecto, la escala de la deforestación y su impacto constituyen actualmente una de las emergencias más graves que haya enfrentado históricamente la especie humana.

Entre tales consecuencias señalamos:

– La alteración del equilibrio climático y la acelaración del calentamiento global;

– La pérdida de diversidad biológica a un ritmo sin precedentes;

– La destrucción de las sociedades que viven de los recursos del bosque;

– El incremento de las sequías, las inundaciones, la erosión del suelo y la desertificación;

– El despojo y el desplazamiento forzoso de los campesinos y los pueblos de los bosques como consecuencia de las inundaciones y de otros impactos ambientales de la deforestación.

4. Las actuales políticas sociales y económicas han llevado a la deforestación del Planeta en el nombre del “desarrollo”. Las mismas son directamente responsables por la aniquilación de los bosques en el mundo, trayendo consigo pobreza y miseria para millones de seres humanos y la amenaza de colapso para los ecosistemas del mundo.

Tales políticas y prácticas comprenden:

– Las plantaciones, tanto de la silvicultura industrial como de los cultivos de exportación;

– Los sistemas ganaderos;

– Los proyectos de represas;

– La explotación maderera a nivel comercial;

– La colonización de tierras;

– La minería y la industria;

– El despojo a los campesinos y a los pueblos indígenas;

– La construcción de caminos y carreteras;

– La contaminación;

– El turismo.

5. Las soluciones planteadas a nivel oficial al problema de la deforestación han ignorado o bien no otorgado la importancia suficiente a las causas fundamentales de la deforestación. En cambio se han adoptado políticas que culpan a las propias víctimas de la deforestación por su situación, mientras que simultáneamente se insiste en soluciones que sólo pueden derivar en una ulterior degradación de los bosques y las tierras de cultivo a través de la promoción de la forestación industrial.

Específicamente las políticas referidas son:

– El Plan de Acción de los Bosques Tropicales promovido por el Banco Mundial, la FAO y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otros;

– El rendimiento sostenido en el madereo comercial, tal como es promovido por el Acuerdo Internacional para el Comercio Maderero;

– Las políticas de zonificación de los bosques;

– La comercialización y privatización de la diversidad biológica promovida por el Programa Internacional de Biodiversidad;

– Los programas de control de la contaminación dirigidos al manejo de agentes contaminantes específicos, en lugar de a la reducción de la fuente de contaminación.

6. En todo el mundo las víctimas de estas políticas se están organizando para frenar la deforestación y revertir este proceso destructivo. En Sarawak, la Amazonia, el Himalaya, Tailandia, Filipinas y otros lugares, los pueblos se están poniendo de pie para proteger los bosques y sus respectivas sociedades. Estos pueblos han demostrado que son capaces de utilizar los bosques de la única forma compatible con su conservación. No es a las grandes empresas, las agencias de ayuda y los bancos a quienes debe confiarse el diseño y la implementación de la protección y regeneración de la salud de los bosques del Planeta.

7. Las víctimas del proceso de “desarrollo”, junto a quienes están preocupados por su destino y por el de la Tierra en su totalidad, apelan por lo tanto a las Naciones Unidas y a los gobiernos nacionales para que se adopten medidas urgentes en el sentido de:

– Restaurar la justicia ecológica y la integridad de la Humanidad devolviendo a los millones de personas que viven en los bosques y de ellos dependen, su derecho a un modo de vida sustentable.

– Restaurar la justicia ecológica y la integridad de la vida sobre la Tierra a través del cese de la destrucción de los bosques y de la regeneración de aquellos dañados. Que los pueblos indígenas, los campesinos y las comunidades locales elijan las especies a ser implantadas con el fin de restaurar la diversidad ecológica y aseguar la sobrevivencia de las sociedades indígenas afectadas.

– Restringir el consumo excesivo y el despilfarro de recursos por los grupos privilegiados de la sociedad mundial, procesando para ello los cambios necesarios en el estilo de vida y en los padrones de consumo dominantes hacia modos de vida sustentables en todo el mundo, que satisfagan las necesidades ecológicas, espirituales, sociales y estéticas de todos los pueblos del mundo.

8. De manera especifica hacemos un llamado a las Naciones Unidas y a los gobiernos nacionales para que:

– Se empodere a los pueblos que habitan los bosques y dependen de ellos para su supervivencia con la responsabilidad de salvaguardar su hábitat y asegurar así la regeneración de los mismos mediante:

a) asegurar el acceso a la tierra a las poblaciones rurales, para lo que deberá revisarse la legislación sobre tenencia, así como realizarse reformas agrarias, tal como lo recomienda el Informe Brundtland.

b) Empoderar a las comunidades locales con el derecho a tener la última palabra en la formulación de políticas respecto de esta temática;

c) Rechazar las políticas sociales y económicas basadas en la supuesta superioridad cultural de los pueblos que no habitan en los bosques.

– Se detengan todas aquellas prácticas y proyectos que podrían promover directa o indirectamente una ulterior destrucción de los bosques. Entre otros: el modelo de plantaciones, las represas, la ganadería moderna, los proyectos mineros e industriales, la explotación comercial de la madera, el Plan de Acción para los Bosques Tropicales de la FAO, el Programa de Biodiversidad de Naciones Unidas, etc.

– Realizar una revisión radical de las políticas de actores como las agencias y los bancos multilaterales de desarrollo -tales el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo-, la FAO, el PNUD, las agencias de ayuda de ultramar de los países desarrollados y las más importantes coporaciones internacionales- que generalmente financian proyectos y apoyan prácticas que provocan deforestación. Deberían destinarse esos fondos hacia proyectos que promuevan la protección y la regeneración de los bosques.

– Implementar, mediante la acción de los pueblos de los bosques y bajo su dirección, un programa de regeneración de las tierras forestales degradadas y de revalorización y fortalecimiento de las culturas locales.

– Toman medidas inmediatas para frenar el despilfarro, el mal uso y el consumo excesivo de productos madereros.

– Prohibir completamente las importaciones de madera tropical proveniente de bosques naturales y la de productos del bosque tropical.

– Tomar medidas inmediatas para disminuir el consumo de carne importada proveniente de regiones donde se encuentra el bosque tropical.

– Restructurar el actual sistema económico mundial injusto, dominado por instituciones y prácticas que favorecen a los países desarrollados a expensas de los pobres del Tercer Mundo. El presente sistema global permite a los países desarrollados controlar y utilizar una sorprendente y desproporcionadamente alta porción de los recursos naturales del mundo. Un sistema económico más justo y equitativo es entonces fundamental en toda estrategia para salvar y regenerar los bosques del mundo.

– Iniciar un cambio de orientación a nivel mundial hacia el desarrollo de formas de vida sostenibles. La meta basica de un cambio de este tipo sería la existencia de sistemas productivos ecológica y socialmente sustentables.

 Ello ha de requerir:

a) la reducción del ritmo de la producción y la adopción de prácticas que minimicen el impacto de la producción sobre el ambiente; b) la maximización de la autosuficiencia a nivel local; c) el asegurar que las actividades económicas estén subordinadas a fines sociales y ecológicos.

Declaración redactada por los participantes del Encuentro del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales en Penang, Malasia, los días 14 a 17 de abril de 1989, comprendiendo representantes de las siguientes organizaciones:

 * Red Indonesia de ONGs para la Conservación de los Bosques (SKEPHI)(Indonesia)

* Sahabat Alam Malaysia (Malasia)

* Fundación Haribon (Filipinas)

* Fundación de Investigación para la Ciencia y la Tecnología (India)

* Red Japonesa de Acción por los Bosques Tropicales (JATAN) (Japón)

* Centro de Información sobre los Bosques Tropicales (Australia)

* Probe International (Canadá)

* The Ecologist (Reino Unido)

* Survival International (Reino Unido)

* Grupo de Apoyo a los Pueblos de los Bosques (Reino Unido)

* Centro de Información sobre la Banca Multilateral de Desarrollo (BIC) (EE.UU.)

* Red de Acción por los Bosques Tropicales (RAN) (EE.UU.)

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