Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Carta al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria y al Instituto de Colonización y Tierras en el Estado de Maranhão (Brasil) exigiendo el reconocimiento y la regularización de territorios tradicionales

cerrado

 

Esta acción viene de nuestros amigos en Brasil, de la región del Bajo Parnaíba en el Estado de Maranhão. Nos piden que apoyemos una carta que será enviada al Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) y al  Instituto de Colonización y Tierras en el Estado de Maranhão exigiendo el reconocimiento y la regularización de los territorios que ocupan tradicionalmente. Monocultivos de soja y las plantaciones de árboles  de la empresa Suzano para la producción de energía a ser comercializada en el Norte han ocupado extensas áreas de su territorio y han provocado la deforestación del cerrado, bioma fundamental para las comunidades y sus economías tradicionales.

 

  También disponible en portuguésfrancés inglés

 Para enviar su adhesión a la carta hágalo antes del 1/10 a la siguiente dirección: 21sept@wrm.org.uy

 

Sr. José Inácio Sodré Rodrigues – Superintendente del INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) en el Estado de Maranhão

Sr. Luiz Alfredo Fonseca – Presidente del ITERMA (Instituto de Colonización y Tierras del Estado de Maranhão )

Estimados Senhores,

Por intermedio de esta carta, queremos llamar su atención sobre la difícil situación vivida por las comunidades tradicionales, incluidas las comunidades quilombolas, en la región del Bajo Parnaíba. Hace años,  esas comunidades luchan por el reconocimiento y regularización de los territorios que tradicionalmente ocupan y usan de una forma que conserva el bioma del cerrado, lo que tiene un papel fundamental para ellas y para la economía local.

Les solicitamos que, según la competencia de cada institución, prosigan con los procesos de regularización agraria de las comunidades localizadas en el Polo Coceira, Santa Quitéria, Bracinho, Urbano Santos y Enxu, en São Bernardo; y que promuevan la inspección y la desapropiación de los territorios de Santa Rosa dos Garretos, Boa Uniao,   São Raimundo e Bom Princípio, Urbano Santos, Mangueira, em Chapadinha, Vertentes, Santa Quitéria, Alto Bonito y São Benedito, en São Bernardo, así como la titulación de la comunidad quilombola de Bom Sucesso, en Mata Roma.

Las comunidades del Bajo Parnaíba han sufrido, en los últimos años, la presión de hacendados que buscan convertir sus áreas de mesetas cubiertas de vegetación de cerrado en monocultivos de soja. Sufren también las acciones de la empresa Suzano Papel e Celulose, que pretende apropiarse de los territorios de las comunidades y establecer un monocultivo de eucalipto para la producción de celulosa de exportación y para un proyecto de producción de “pellets” de madera de exportación, que generaría energía llamada “renovable” en Europa.

En los últimos años, sin avanzar mucho en los procesos de regularización de sus territorios, las comunidades se vieron obligadas a defender, con sus cuerpos,  dichos territorios y el cerrado de la destrucción causada por las máquinas de la empresa Suzano.

Es inaceptable que las comunidades que han vivido en la región desde hace generaciones y mantienen equilibrio con el ambiente del cerrado sufran este tipo de presión de empresas como Suzano, cuyo único interés es usar la tierra para obtener ganancias.

Es absolutamente urgente que ustedes respondan concretamente a dichas comunidades, siendo la mejor respuesta la regularización, desde ya, de todos los territorios citados en esta carta, lo que garantizaría el futuro, la seguridad y el bienestar necesarios de estas comunidades tradicionales/ quilombolas.

Atentamente,

 

2 Comentarios

  1. La mejor GESTIÓN es la que provoca menos afección y alteración del ecosistema, sin duda la REGULARIZACIÓN ES LA SALIDA A LOS INTERESES DE TODOS

  2. Estos temas son recurrentes, por lo que las autoridades deben tomar las medidas necesarias para reconocer de una buena vez la propiedad de estas tierras a las comunidades que las habitan desde hace tiempo y deben dejar de vender estas tierras a las grandes multinacionales, bien directamente (porque el estado no está para eso) bien a través de testaferros, como suelen hacer casi siempre.