Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Después del IFF: ¡Hechos y no palabras!

Durante el último encuentro del Foro Intergubernamental sobre Bosques (IFF), las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y Organizaciones de Pueblos Indígenas (OPIs) hicieron una declaración (texto completo en inglés disponible en: http://www.wrm.org.uy/castellano/bosques_tropicales/iff3.html ) expresando su desilusión y frustración por no haberse implementado las medidas acordadas en las “Propuestas para la Acción” del Panel Intergubernamental de Bosques (IPF). La declaración expresaba que “cualquiera sea la razón, los gobiernos parecen no tener la voluntad o no ser capaces de emprender acciones de peso para resolver los problemas más acuciantes que afectan a los bosques”.

La situación de los bosques resulta difícil de creer. Todos los gobiernos están de acuerdo en que el futuro de la humanidad depende de la conservación de los bosques remanentes. Los gobiernos han suscrito una serie de acuerdos comprometiéndose a la conservación de los bosques. Se dispone de abundante información acerca de las causas directas e indirectas de la deforestación y la degradación de los bosques. Se han utilizado -¿o dilapidado?- millones de dólares en discutir posibles soluciones. Pero no se ha hecho prácticamente nada en el terreno para encarar el problema, al tiempo que la destrucción de los bosques sigue sin disminuir.

En este escenario digno del Titanic -en el que la orquesta sigue tocando la música mientras que el barco se hunde- es donde nos encontramos ahora. La música que suena en los procesos internacionales (IFF, CDB, CCC, etc.) en algunos casos es buena y en otros mala, pero el hecho es que el barco se sigue hundiendo, mientras que las comunidades locales y las organizaciones que las apoyan tratan de salvar sus vidas y la de los bosques de los agentes de la destrucción, en muchos casos representados y apoyados por los mismos gobiernos que tocan en la orquesta del Titanic.

¡Paren la música, por favor! Lo que se necesitan son acciones y un monitoreo participativo de la implementación de los compromisos asumidos. El IFF se reunirá en Nueva York del 31 de enero al 11 de febrero. Entre otras cosas, en dicha reunión se decidirá si el proceso intergubernamental relacionado con los bosques ha de continuar, dado que esta será la cuarta y última sesión. Por cierto que hay varios mecanismos institucionales posibles a ser propuestos durante el encuentro, pero lo que realmente importa no es el mecanismo en si mismo sino qué se hará con él. Como se expresa en la referida declaración: “Antes de decidir nuestro apoyo a cualquier mecanismo o mecanismos en el futuro, deseamos expresar claramente cuáles son nuestras expectativas. Como mínimo dichos mecanismos deben:

1 – Ser verdaderamente innovadores y significativamente distintos del proceso del IPF/IFF;
2 – Focalizarse en la implementación de las propuestas para la acción del IPF tanto a nivel nacional como internacional;
3 – Crear un mecanismo internacional efectivo de monitoreo e información de dicha implementación;
4 – Crear formas ampliadas de participación de la sociedad civil y de los principales grupos que participan del proceso intergubernamental y de los procesos de implementación tanto a nivel nacional como internacional;
5 – Abordar las verdaderas causas subyacentes del mal manejo, la degradación y la pérdida de los bosques, y aquellas que se originan por fuera del sector forestal
6 – Crear una nueva forma de sinergia y cooperación entre los acuerdos internacionales e instituciones sobre bosques ya existentes, aclarando su relación con la OMC, la OIT y otras instituciones y acuerdos externos al sector forestal, e incluyendo una revisión de la actual estructura y del proceso del ITFF, a efectos de asegurar la transparencia y fortalecer la participación de los principales grupos”.

Lo anterior no es mucho pedir… siempre que los gobiernos estén realmente comprometidos con la conservación de los bosques. Ha llegado el momento de exigir a los gobiernos que transformen las palabras en hechos y que comparen los compromisos formulados con su grado de cumplimiento. El futuro de los bosques y de sus pobladores, así como el de la humanidad en su conjunto, está en juego. ¿Podemos permitir que la banda sencillamente siga tocando?