Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

El manejo comunitario de bosques es tan posible como esencial

La conservación de los bosques del mundo requiere de la adopción de una serie de medidas que impliquen un cambio de rumbo al actual modelo de destrucción. Dado que las causas directas de degradación de los bosques como las indirectas ya han sido claramente identificadas, el siguiente paso consiste en tomar las medidas necesarias para su remoción.

Al mismo tiempo, se requiere adoptar un nuevo modelo de manejo de los bosques, que asegure su conservación. En este sentido, es importante señalar que en la mayoría de los países del mundo existen numerosos ejemplos en materia de manejo adecuado de los bosques, en los cuales se asegura el uso ambientalmente sustentable de los mismos, que además beneficia a las comunidades locales. Este tipo de manejo se denomina genéricamente “manejo comunitario de bosques”, aunque adopta distintas modalidades acordes con la diversidad socioambiental de los lugares donde se desarrolla.

Por lo anterior, resulta evidente que para asegurar la conservación de los remanentes de bosques del mundo –e incluso la rehabilitación de extensas áreas degradadas– se debe trabajar a dos puntas: por un lado, eliminando las causas directas e indirectas de deforestación y por otro lado devolviendo la responsabilidad del manejo de los bosques a las comunidades que allí habitan, por ser ellas las primeras interesadas en la conservación del recurso.

En teoría entonces, la solución a la crisis de los bosques está al alcance de la mano. Sin embargo, la experiencia muestra que para que el manejo comunitario de bosques pueda convertirse en realidad se requiere resolver una serie de problemas, tanto externos como internos a las comunidades.

La solución de la mayor parte de los problemas externos es competencia de los gobiernos. En efecto, son ellos quienes deben crear las condiciones esenciales para hacer posible este tipo de manejo, lo que implica un cambio radical en el rumbo que han seguido durante muchos años. Significa en primer lugar asegurar la tenencia de los bosques por parte de las comunidades. Este cambio no resulta fácil para los gobiernos, dado que implica un traspaso de poder sobre el uso de los recursos boscosos, con lo que se afecta tanto a los intereses de los propios organismos estatales (por ejemplo, los Departamentos Forestales), como también a las empresas (nacionales y trasnacionales) que actualmente se benefician de concesiones otorgadas por el Estado.

Si bien asegurar la tenencia comunitaria de la tierra es una condición necesaria, en general no es suficiente. El Estado debe a su vez remover una serie de obstáculos que dificultan el manejo comunitario y al mismo tiempo brindar todos los apoyos necesarios para su generalización. Dichas medidas van desde la simplificación de trámites burocráticos y la reducción de las cargas impositivas a la investigación y el apoyo en materia de mercadeo de los productos forestales.

Por su parte, las propias comunidades deben resolver adecuadamente una serie de temas fundamentales, tales como las cuestiones organizativas y administrativas, que aseguren un manejo democrático, participativo y transparente de los recursos administrados en forma comunitaria. En muchos casos requerirán recuperar el conocimiento tradicional y/o adaptarlo a la nueva realidad, así como promover la participación equitativa –en particular en la toma de decisiones– de la comunidad en su conjunto, lo que en muchos casos implicará abordar la cuestión de género y la capacitación a todos los niveles.

También las ONG que acompañan estos procesos deberán definir claramente su rol y limitarse al apoyo a las comunidades, evitando asumir un papel de dirección que no les corresponde y que en definitiva poco hace para fortalecer a las comunidades. Al mismo tiempo, deberán reconocer el carácter transitorio de su asistencia, buscando traspasar su conocimiento lo antes posible a las propias comunidades para que éstas puedan independizarse de la asistencia externa y asumir todas las funciones en el manejo del bosque.

Pero quizá el aspecto principal a señalar es que el manejo comunitario de bosques no es un tema técnico –sin que esto implique desconocer la importancia de lo técnico– sino fundamentalmente una cuestión política. Para que se vuelva realidad es por ende necesario organizarse, coordinar esfuerzos, compartir información y desarrollar campañas para que los gobiernos adopten políticas que generen las condiciones necesarias para que el manejo de los bosques vuelva a manos de las comunidades. El manejo comunitario de bosques no sólo es posible: es esencial.