Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Las muchas “Gaza” invisibles de los bosques

Durante las últimas semanas el mundo asistió con impotencia al horror de la invasión israelí a la franja de Gaza. A pesar de que las imágenes trasmitidas por televisión reflejaban apenas una pequeña parte del sufrimiento de la población palestina, las mismas eran más que suficientes para comprender el drama que se estaba viviendo. Familias enteras diezmadas por bombas; hogares, escuelas, comercios, hospitales y templos reducidos a escombros en cuestión de segundos; sistemas de distribución de agua, saneamiento y energía destruidos; miedo, rabia, dolor, agotamiento, hambre, sed.

Lo que gran parte del mundo no sabe –porque nunca llega a ser difundido por los medios de comunicación masiva- es que existen otras situaciones muy similares a la de Gaza, que ocurren casi a diario en distintas partes del planeta. Las armas empleadas pueden ser diferentes y el número de personas afectadas ser menor, pero los resultados son los mismos: la violación de los derechos humanos de las personas y la destrucción de sus medios de vida.

Por ejemplo, el 18 de diciembre de 2008, cientos de policías y paramilitares irrumpieron en un pueblo de la provincia de Riau, Sumatra, Indonesia, con armas y gases lacrimógenos. Un helicóptero lanzó una bomba incendiaria sobre el pueblo quemando cientos de casas, supuestamente con napalm. Se utilizaron gases lacrimógenos y armas de fuego. Dos niños murieron y mucha gente fue herida mientras otros fueron arrestados. Unos 400 aldeanos huyeron al bosque en las montañas y sólo 58 personas permanecieron en la aldea. Dos días después, un helicóptero sobrevoló a baja altura las carpas de los aldeanos sin hogar bombardeándolos con piedras.

El motivo de tanta violencia puede hasta parecer absurdo: la producción de papel. Sin embargo, al igual que en el conflicto palestino, el problema de fondo radica en el control territorial. El gobierno indonesio desconoce los derechos tradicionales de las poblaciones locales y se asigna la propiedad del territorio, que cede a una empresa para plantar árboles destinados a la producción de papel. Las comunidades locales se resisten a ser expulsadas y se les responde con la violencia.

Situaciones similares están ocurriendo permanentemente y el tema del control del territorio está siempre presente como una de las causas centrales. Por ejemplo, cada vez que un gobierno decide hacer una gran represa hidroeléctrica, está violentando los derechos de miles o cientos de miles de personas que habitan en el área y cuyos hogares, bosques y campos de cultivos van a ser inundados o cuyos medios de supervivencia van a ser gravemente afectados por la represa. Lo normal es que la gente no acepte pasivamente tal hecho y que el Estado intervenga a través de la represión y criminalización de la protesta.

Lo mismo ocurre cuando un Estado otorga concesiones madereras, petroleras o mineras a alguna empresa. Los territorios afectados no están vacíos, sino que allí habitan comunidades indígenas, tradicionales o campesinas, que en muchos casos han vivido allí mucho antes de la existencia del Estado nacional. Sin embargo, este último desconoce los derechos ancestrales de esas comunidades y se atribuye a sí mismo el derecho de propiedad sobre dichas tierras.

Es importante aclarar que para estos pueblos, la destrucción del bosque es equivalente a lo que se presenció en Gaza: la destrucción de hogares, templos, escuelas, almacenes, hospitales, sistemas de agua potable. En efecto, el bosque es su hogar y templo y de él obtienen alimentos, medicinas, abono, fibras, maderas, agua y todo cuanto requieren como medios de vida. La desaparición del mismo y la degradación ambiental resultante de las actividades industriales que lo sustituyen –madereo, monocultivos, explotación minera o petrolera, hidroenergía, etc.- son como “bombas” arrojadas sobre sus territorios que destruyen todo lo que para ellos tiene valor.

“Todos somos palestinos”. Bajo esta consigna miles de personas de todo el mundo manifestaron su apoyo al pueblo palestino y su repudio al ataque del Estado de Israel sobre la Franja de Gaza. Muchos otros “palestinos” –como los ayoreo en Paraguay, adivasi en India, bagyeli en Africa Central, Tagaeri y Taromenane en Ecuador/Perú y muchos otros- están siendo hoy “bombardeados” y requieren ser apoyados en su desigual lucha contra enemigos mucho más poderosos que ellos.