Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Pekín: el engaño de los Juegos “Carbolímpicos”

Según Wan Gang, Ministro chino de Tecnología, los Juegos Olímpicos de Pekín tendrán como resultado la liberación de unos 1,18 millones de toneladas de carbono a la atmósfera, “en parte por las grandes distancias que recorrerán tantos atletas y espectadores”. Sin embargo, no debemos preocuparnos por esto porque las autoridades chinas aseguran que las Olimpíadas serán “básicamente” neutras en carbono.

Por supuesto, esto es imposible. Nadie puede ser “neutro en carbono” una vez consumido el combustible necesario para “recorrer largas distancias” (sobre todo en aviones, ómnibus y automóviles alimentados con combustibles fósiles). El carbono acumulado en ese combustible habrá sido liberado, aumentando así la cantidad neta de carbono en la atmósfera al sumarle el carbono que hasta entonces había permanecido almacenado en depósitos de petróleo subterráneos. En el caso de las Olimpíadas de Pekín, esto generará 1,18 millones de toneladas adicionales de carbono que contribuirán a aumentar el calentamiento global.

El problema es que mucha gente sinceramente cree en la posibilidad de ser “neutro en carbono”, mayormente porque, como dice el refrán, “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Y esta mentira en particular es constantemente repetida por numerosos “expertos” que tienen mucho para ganar con el comercio de carbono y por algunas organizaciones supuestamente “verdes”.

Tal es el caso del bien conocido WWF (que tiene un oso panda como logo), cuya sección china ha creado una página web especial para facilitar los pagos para poder ser “neutro en carbono”. El sitio explica que “A través de su campaña Vé por el Oro (“Go for Gold”), el WWF llama también a los atletas olímpicos a comprometerse a realizar un viaje neutro en carbono a los Juegos de Pekín, donando el equivalente al costo de carbono de su vuelo para un proyecto “Gold Standard” de compensación del cambio climático.” El WWF-China incluso recomienda cinco “puntos de venta” específicos: www.climatefriendly.com, www.myclimate.org, www.atmosfair.de, www.nativeenergy.com y www.tricoronagreen.com.

La cita antes mencionada lleva a creer que pagando – “donando” – cierta suma de dinero, el carbono liberado por el avión, el ómnibus o el auto desaparecerá en algún lado por obra de alguien que hará algo que “compensará” tales emisiones. Parafraseando una película muy conocida, esto es de hecho una “Emisión Imposible”.

Sin embargo, se hace creer a las personas que una serie de medidas, que pueden ser útiles en sí mismas pero que no tienen nada que ver con “neutralizar” las emisiones de carbono de los combustibles fósiles, les permitirán lograr la calidad de “neutros en carbono”. Por ejemplo, no hay duda de que las medidas de ahorro de energía, la eficiencia energética, el uso de energía solar, eólica y geotérmica y la reducción del uso de automóviles, son todos pasos positivos en la dirección correcta. El problema surge – como en el caso de los Juegos Olímpicos de Pekín – cuando los organizadores afirman que estas medidas garantizarán que los Juegos sean “básicamente” neutros en carbono. No lo serán.

Lo que hace falta para enfrentar verdaderamente el problema del cambio climático es drásticamente reducir y finalmente eliminar el uso de combustibles fósiles. No es una cuestión de elección individual sobre ser “neutro en carbono”, sino un asunto político que debe ser tratado a ese nivel. No son los atletas olímpicos, que ya tendrán demasiados problemas para encontrar oxígeno suficiente en el aire contaminado de Pekín, quienes deban soportar la presión y cargar con la culpa, sino los gobiernos que continúan promoviendo un modelo de desarrollo basado en los combustibles fósiles y la destrucción del medio ambiente.

Los Juegos Olímpicos de Pekín podrán llegar a ser un éxito desde el punto de vista deportivo, pero no tendrán el “efecto positivo sobre el cambio climático” que el Ministro chino Wan afirma, y, ciertamente, no van a ser “básicamente” neutros en carbono. Intentar maquillar de verde 1,18 millones de toneladas de carbono puede resultar una tarea muy difícil.