Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Aotearoa/Nueva Zelandia: juego sucio de empresa maderera al descubierto

La reciente publicación en EE.UU. de un libro que detalla la conspiración entre el gobierno, la industria y varias empresas de relaciones públicas para desacreditar al movimiento ambientalista en Nueva Zelandia, ha generado sorpresa en círculos ambientales y oficiales de ese país.

“Secretos y mentiras: la anatomía de una campaña de relaciones públicas en contra del movimiento ambientalista” (título original: “Secrets and Lies: The anatomy of an anti-environmental PR campaign”), es el resultado de una investigación a cargo de los periodistas Nicky Hager y Bob Burton, basada en información de documentos de circulación interna filtrados de la empresa maderera estatal Timberlands y su consultora en relaciones públicas, la subsidiaria en Nueva Zelandia de la conocida firma británica Shandwick. El libro revela que el principal objetivo de la campaña de relaciones públicas de Timberlands era neutralizar el discurso de los grupos ambientalistas que se oponen a sus planes de corta. Timberlands ha estado deliberadamente tratando de desacreditar a las organizaciones ambientalistas comprometidas en la campaña, diciendo que son pequeñas y extremistas, y que divulgan información falsa –aún cuando en realidad conoce muy bien a los principales grupos ambientalistas, incluyendo algunos con una visión conservacionista, que se oponen a dichas actividades– y amenazando con la vía legal para desalentar a la población a que se sume a las protestas.

Timberlands pagó a Shandwick New Zealand para hacer un seguimiento de todas la acciones de oposición y declaraciones de prensa y para hallar formas para contrarrestarlos. Asimismo, se contrataron personas para quitar pintadas y pancartas de las paredes y columnas de alumbrado en la ciudad de Wellington, lo que constituye una violación a la libertad de expresión. Además, hay pruebas de que Timberlands trató de manipular a las comunidades locales en la región de West Coast, prometiéndoles una mejora en la infraestructura y los servicios, para así obtener el apoyo de éstas a sus planes de corta masiva del bosque nativo, y al mismo tiempo denostar a los ambientalistas “extremistas”. Por ejemplo, ofreció colaborar con la Asociación de Directores de Escuela de West Coast a cambio de que las escuelas locales apoyaran a Timberlands y sus actividades en la zona.

Pero no sólo la sociedad civil fue objeto de las maniobras de Timberlands. La empresa también ha estado procurando que el Partido Laborista modifique su posición en materia forestal, temerosa de que un eventual cambio de gobierno en noviembre de 1999 hiciera que se frenara la corta de los bosques. De hecho esto ocurrió, ya que el gobierno elegido en esa instancia –una coalición de los laboristas, la Alianza y los Verdes– obligó a Timberlands a renunciar a sus planes de corta de vastas áreas de los bosques húmedos de haya ubicados en la costa oeste de la isla del sur (ver Boletín 30 del WRM). La estrategia adoptada por Timberlands en este sentido también incluyó el brindar apoyo a sus aliados –entre los cuales se contaban algunos académicos, la Asociación de Mueblerías de Nueva Zelandia y otras organizaciones vinculadas al negocio de la madera– para que escribieran cartas a los líderes laboristas, atacando a los conservacionistas y a la política contra la corta de los bosques adoptada por ese partido.

Artículo basado en información obtenida de: “Secrets and lies: the anatomy of an anti-environmental PR campaign”