Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Australia: plantaciones, plantaciones y más plantaciones

Vastas zonas de la sureña isla de Tasmania en Australia están siendo ocupadas por monocultivos forestales como “sumideros de carbono”, los cuales están generando preocupación a diferentes niveles (ver Boletín 35 del WRM). Por otra parte, la industria maderera también está promoviendo activamente las plantaciones para producción de madera.

Como consecuencia, las comunidades locales están sufriendo los efectos de las enormes inversiones que empresas nacionales y multinacionales hicieron en el sector forestal hace un tiempo atrás. Peolenna, un pequeño poblado en la zona rural noroeste de Tasmania, constituye un típico ejemplo de suelos que solían ser muy productivos, bien irrigados y fértiles, y que ahora han sido adquiridos para la instalación de plantaciones. Actualmente ese poblado y su área circundante está viviendo la última etapa del proceso de desertización: el vaciamiento del territorio. De hecho, tan sólo uno de cada 25 productores lecheros quedan hoy en día en el lugar y a medida que la comunidad emigra, las escuelas cierran y el poblado se muere. Esta marea de árboles ha destruido la vida comunitaria, a medida que las buenas tierras de cultivo dejan de ser destinadas a la producción de alimentos.

El gobierno de Tasmania asignó $ 17,9 millones del actual presupuesto a la corporación estatal Forestry Tasmania, para que siga adelante con la destrucción de los bosques nativos (al ritmo de 7.000 hectáreas anuales) y libere espacio para las plantaciones. Un área semejante de propiedad privada también ha de ser convertida en plantaciones. Además de sus efectos ecológicos y sociales, las plantaciones tampoco benefician a las comunidades locales desde el punto de vista de la economía convencional. La madera proveniente de las plantaciones maduras ni siquiera es utilizada a nivel local, sino que los rollizos son exportados a diferentes países -por ejemplo Corea e Indonesia- probablemente para volver a Tasmania bajo forma de papel y otros productos madereros. Parte de la madera rolliza es transformada en chips (astillas), que también son exportados para alimentar las fábricas de celulosa de otros países.

Dada la resistencia existente a nivel local a esta inundación con plantaciones, la organización pro-plantaciones Timber Communities Australia (ex- Forest Protection Society) ha esgrimido los argumentos usuales, diciendo que la oposición es una maniobra contra toda la industria maderera de Tasmania y contra la diversificación de los granjeros, y que sólo suelos de baja calidad y elevada pendiente serán utilizados para las plantaciones. No obstante, la respuesta a esos argumentos es que “están totalmente ciegos frente a la realidad, y que no pueden ver ni el bosque ni nada, debido a la cantidad de árboles que han sido plantados”.

Artículo basado en información obtenida de: Tasmanian Forest Issues, June 2000 por Peter C. Sims.