Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Bosques comunitarios: ¿Cambio liberador o cortina de humo?

Al parecer se está generando una importante corriente de apoyo para los bosques comunitarios, a juzgar por el discurso del Banco Mundial, las Naciones Unidas y las ONGs de todo el mundo. Por ejemplo, el Objetivo 3: Meta 4 del Programa de Trabajo de los Bosques aprobado en la sexta conferencia de las partes del Convenio sobre Diversidad Biológica dice: “Permitir a las comunidades indígenas y locales desarrollar e instrumentar sistemas comunitarios adaptativos de manejo para conservar y hacer uso sustentable de la diversidad biológica de los bosques”.

Ahora bien, nadie quiere ser pesimista, pero tengo serias dudas sobre el supuesto avance de los bosques comunitarios que contaría con todas las bendiciones, e incluyo algunas historias exitosas en las que he confiado durante mi propia actividad de apoyo a esta forma de manejo. Sin embargo, me pregunto: ¿no habrán casos en los que supuestos bosques comunitarios en realidad permiten que algunos actores del Estado extiendan su control sobre áreas aún más amplias de bosques? Es decir, si bien los bosques comunitarios pretenden abordar el tema del poder y del buen gobierno de los bosques, ¿cuántos realmente desafían, o lo que es más importante, cambian la autoridad estatal? De acuerdo a una investigación realizada por Arun Agrawal en Kumaon, India, incluso en los llamados “bosques comunitarios”, sigue siendo el Estado quien “determina las formas en que se pueden utilizar los recursos, define quiénes tienen el poder de utilizarlos, y extiende su control aún más intensivamente sobre esos territorios.” (Agrawal, Arun, ‘State Formation in Community Spaces’, 1998). Por otra parte, la investigación de Agrawal detectó que esos bosques comunitarios favorecieron muy poco a los intereses de los miembros más marginados de las comunidades.

Los bosques comunitarios de Nepal también parecen avanzar en esa dirección. Los cambios en las políticas de Bosques Nacionales están cercenando en forma insidiosa la autonomía de la comunidad sobre los territorios de bosques. El Departamento de Bosques ha tomado medidas muy rigurosas que hacen muy difícil y caro para las comunidades desarrollar y mantener el control sobre los bosques. Por ejemplo, se solicita a las comunidades que realicen inventarios intensivos de los bosques, cosa que ni siquiera el gobierno hace en sus propias tierras. Por otra parte, también se han comenzado a aplicar impuestos altos a los productos de los bosques producidos por las comunidades (Kaji Shrestha, FECOFUN, comunicación personal, agosto de 2002).

La devolución de la autoridad y el poder real es solamente una parte del desafío de los bosques comunitarios. Mientras nuestras sociedades (en particular las del norte y las élites del sur) continúen en su actual camino de consumo industrial y crecimiento económico de elevados insumos, los bosques comunitarios están destinados a seguir siendo marginales. Los bosques más valiosos y la proporción mayor de bosques todavía sigue en manos del Estado y de las grandes compañías (quienes se apropian de las ganancias). Al parecer el movimiento de bosques comunitarios debe abordar temas centrales en relación al consumo y al desarrollo económico como parte de su estrategia. Lamentablemente, los temas del consumo en la conservación de los bosques han sido por mucho tiempo un aspecto lateral, tanto para los gobiernos como para las ONGs. Ahish Kothari afirma (en referencia a la falta de referencia en relación al consumo del Norte en el Programa de Trabajo de la Convención sobre Diversidad Biológica): “Ah, mientras se pretende que las comunidades pobres tomen medidas para restringir su magro consumo, las ricas solamente están obligadas a ‘tomar conciencia’ del suyo propio. Y quizás entonces, una vez que hayan tomado conciencia, sean tan amables de reducir su impacto sobre el mundo” (Kothari, Ashish ‘Let the Poor Pay for the Excesses of the Rich’, ECO 6(2), 2002).

Los bosques comunitarios tienen el potencial de crear grandes cambios en la forma en que vivimos con nuestros bosques y entre nosotros mismos. Tienen el potencial de empoderar a personas marginadas, profundizar la democracia, conservar la biodiversidad, y socavar las relaciones de poder establecidas (a menudo opresivas). Esto ya está pasando en muchos lugares en diferente medida. Pero no es fácil ni simple. Si los bosques comunitarios han de avanzar desde la lateralidad, deberán enfrentarse a un sistema atrincherado de consumo y liquidación de los bosques. Reconocer, revelar y eliminar la cortina de humo de los “bosques comunitarios” es un desafío urgente; “comunitario” debe significar mucho más que comunidades ayudando al Estado a manejar los bosques nacionales.

Por Jessica Dempsey, International Network of Forests and Communities, correo electrónico: jessica@forestsandcommunities.org