Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Brasil: el casamiento de Stora Enso con Aracruz

La noticia de la asociación de Stora Enso con Aracruz Celulose es por cierto una mala noticia para la población local en los estados brasileños de Bahía y Espírito Santo, dominados por tres grandes empresas de fabricación de celulosa, como son Veracel, Aracruz y Bahía Sul. Ahora la propiedad de Veracel pasará a ser compartida por Stora Enso y Aracruz, permaneciendo el 10% de las acciones restantes en manos del grupo brasileño Odebrecht. Estas tres empresas son dueñas de más de 300.000 hectáreas de monocultivos de eucalipto, que están teniendo un fuerte impacto negativo sobre el agua, los suelos y la biodiversidad, lo que también afecta negativamente los medios de vida de las poblaciones locales. Asimismo, el desarrollo de las plantaciones no sólo no ha generado los muy necesarios puestos de trabajo prometidos, sino que, por el contrario, ha ocasionado una pérdida neta de empleos en la región.

El creciente impacto de las plantaciones ha llevado a la creación de una amplia coalición de ONGs, pueblos indígenas, campesinos, pescadores, académicos y muchos otros, y el nombre que eligieron para dicha coalición es por demás significativo en relación con el problema que están enfrentando: “Movimiento contra el Desierto Verde en Espírito Santo y Bahía”.

El año pasado la coalición logró frenar una movida de Aracruz en procura de la certificación de sus plantaciones en el estado de Bahía por parte del Consejo de Manejo Forestal (Forest Stewardship Council). Sin embargo, la empresa es tan poderosa en el estado de Espírito Santo, que aparentemente estaría logrando la aprobación para una nueva expansión (de 700.000 toneladas) a su ya de por si enorme capacidad de producción de celulosa, lo que equivale a decir también en los impactos ambientales que provocará.

No obstante, tanto Aracruz como Veracel estaban enfrentando problemas. A fin de contar con materia prima para su nueva fábrica de celulosa, Aracruz necesita unas 70.000 hectáreas más de plantaciones. Actualmente la empresa está haciendo un enorme esfuerzo de cabildeo para comprar esa superficie en el extremo sur de Bahía. Sin embargo, la Agencia Estatal Ambiental de Bahía decidió que se requiere un Informe de Impacto Ambiental previo a la aprobación de nuevas plantaciones de eucalipto. Este estudio puede llevar mucho tiempo y generar dificultades para la operativa de Aracruz.

El problema de Veracel es otro: qué hacer con sus plantaciones de eucalipto. La empresa ha estado enfrentando dificultades para instalar su propia fábrica de celulosa y aún no ha conseguido inversores interesados en destinar U$S 1.600 millones a esa iniciativa. Según Stora Enso, “la implementación de la fábrica de celulosa de Veracel será pospuesta . . . y la decisión en torno a su construcción se tomará a fines del 2002, sujeta a las condiciones del mercado internacional de la celulosa”. Esa demora en su construcción ha hecho que el apoyo a la empresa a nivel local haya disminuido, dado que el usual argumento de la “generación de puestos de trabajo” no se ha materializado.

De modo que el casamiento de ambas compañías parece que logrará resolver sus problemas más acuciantes: Aracruz no tendrá que preocuparse por el suministro de materia prima para su nueva fábrica de celulosa -la que saldrá de las plantaciones de Veracel- al tiempo que Stora Enso podrá vender su madera a Aracruz sin tener que preocuparse acerca de si y cuándo será construida su propia fábrica de celulosa en Bahía.

Para la gente y el ambiente este matrimonio es una muy mala noticia, ya que significa que la influencia política tanto de Aracruz como de Veracel irá en aumento, lo que hará que la oposición a las plantaciones forestales a gran escala y a la fabricación de celulosa se haga aún más difícil. A menos que se ponga un freno a este “desarrollo”, el mismo habrá de incrementar los ya serios impactos sociales y ambientales vinculados con los grandes monocultivos forestales de especies de rápido crecimiento y los problemas de contaminación resultantes de una mayor producción de celulosa blanqueada.

Artículo basado en información obtenida de: Movimiento contra o Deserto Verde no Espírito Santo e na Bahia, 11/7/00; “Stora picks up speed in Brazil” por Lennart Palmeus, Dagens Industri July 7, 2000;