Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Brasil: enfrentamiento político en Espírito Santo sobre plantaciones de eucaliptos

Las plantaciones a gran escala de eucaliptos en el Estado de Espírito Santo y las actividades de producción de celulosa asociadas han generado oposición desde su inicio. Al principio tuvieron la oposición de aquellas personas más directamente afectadas: los pueblos indígenas Tupiniquim y Guaraní, las comunidades afro brasileñas (quilombos) y los campesinos locales, cuyas tierras fueron expropiadas para establecer las plantaciones. Más adelante se les unieron ONGs que apoyaron sus reclamos, cuyas investigaciones sobre los impactos sociales y ambientales les llevó a iniciar campañas para detener el avance de las plantaciones y a unir esfuerzos con las poblaciones locales, con ONG ambientalistas y con sectores académicos para lograr esa meta. Esto llevó a la creación de una red denominada Foro Alerta contra el Desierto Verde, que ha realizado campañas muy efectivas durante los últimos años.

El aumento de la conciencia sobre los impactos negativos de las plantaciones, producto en buena medida de las actividades mencionadas anteriormente, ha llevado a que la Asamblea Legislativa del Estado haya aprobado recientemente una ley que prohíbe la expansión de las plantaciones de eucaliptos hasta la realización del mapeo ecológico que definirá donde se puede y donde no se puede plantar eucaliptos. La ley apunta claramente a los planes de expansión de Aracruz Celulosa. Esta compañía es la mayor productora de celulosa blanqueada de eucalipto del mundo. Ya cuenta con 88.000 hectáreas plantadas en Espírito Santo, además de tener plantaciones en el vecino estado de Bahía, y ahora planea plantar otras 17.000 hectáreas propias, a las que se sumarían 30.000 hectáreas adicionales cultivadas en tierras de terceros a través del llamado “Fomento Forestal”.

Nasser Youssef, el autor de la ley, expresó los sentimientos de muchos pobladores locales sobre Aracruz cuando declaró que la compañía “no beneficia al estado, no paga impuestos y trata a Espírito Santo como si fuera una colonia. Exigimos ser tratados con respeto”, agregó. Es interesante destacar que Aracruz piensa invertir US$ 222 millones en sus nuevas plantaciones en Espírito Santo y Bahía, y que aproximadamente la mitad de esta cantidad será aportada por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Y lo que es todavía más importante, ese proceso se realizará en un contexto en que la agricultura familiar no recibe ninguna financiación por parte del BNDES como respaldo a esa forma de desarrollo alternativo.

Según Marcelo Calazans, miembro del Foro Alerta contra el Desierto Verde, Aracruz es uno de los terratenientes más grandes del estado pero solamente proporciona 1.689 puestos de trabajo directos, en tanto que existen unas 70.000 familias que viven de la agricultura a pequeña escala, cada una con apenas diez hectáreas de tierra. Dentro de este contexto, la ley que prohíbe la expansión de las plantaciones es absolutamente coherente desde el punto de vista social, ya que la concentración de tierras por parte de las mega compañías se realiza necesariamente a expensas de la tierra disponible para los campesinos locales, que constituyen la gran mayoría de la población rural.

Muchas personas en todo el mundo vieron esta ley como un paso muy positivo, que podría servir de ejemplo a seguir en otros lugares donde este tipo de plantaciones está causando impactos sobre las poblaciones y el medio ambiente. Ante la noticia de la posibilidad de que el Gobernador del Estado José Ignacio Ferreira pudiera vetar la ley, muchas organizaciones enviaron mensajes apoyando la ley. Un periodista local rápidamente salió al cruce afirmando que “Aracruz no necesita de mi defensa”, para inmediatamente pasar a defender a Aracruz, con el argumento de que los mensajes provenían de países como Colombia, Argentina, Ecuador, Uruguay, Guatemala, Nicaragua, etc., a los que describió como “países subdesarrollados que quieren que nosotros permanezcamos en la extrema miseria, como ellos, sin ninguna perspectiva de futuro”.

Demostrando que la influencia de Aracruz es tan fuerte como dicen las organizaciones locales, el Gobernador reaccionó de inmediato en defensa de los intereses de la empresa y vetó la ley, informando al público sobre su decisión en una “sesión solemne”. Un miembro del parlamento local afirmó que es la primera vez, según recuerda, que el gobierno del estado organiza una “sesión solemne” para firmar y publicar un veto. Ahora el Parlamento del Estado se reunirá nuevamente a fines de agosto y podrá dejar sin efecto el veto del Gobernador o aceptarlo y abrir las puertas a nuevos desiertos verdes de eucaliptos.

Mientras tanto, el proponente de la ley y la comisión que preside en el Parlamento del Estado, la Comisión de Medio Ambiente y Agricultura, han organizado un seminario internacional sobre los monocultivos de plantaciones de eucaliptos que se realizará del 21 al 23 de agosto en Vitória, la ciudad capital del estado. Mucho dependerá de las ponencias y conclusiones de ese seminario, pero mucho dependerá también de la capacidad de la sociedad civil organizada de enfrentar el enorme poder económico y político de una compañía como Aracruz.

Artículo basado en información obtenida de: Ubervalter Coimbra, “Eucalyptu: adiamento do veto pode ampliar debate sobre lei”, Século Diário, 3/7/2001; Uchôa de Mendonça , “De volta ao passado”, Jornal A GAZETA, 22/6/2001; “Seminário sobre eucalyptu em agosto”, Jornal A GAZETA, 5/7/2001; “Ignácio autoriza plantio de eucalyptu”, Jornal A GAZETA, 3/7/2001; CIMI-ES.