Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Brasil: poblaciones locales defienden biodiversidad en Espírito Santo

Resulta penoso constatar que mientras los gobiernos del mundo –incluido el brasileño– se preparan para participar en la conferencia de las partes del Convenio sobre Diversidad Biológica, algunos representantes del pueblo del Estado de Espírito Santo, cuya muy amenazada biodiversidad se cuenta entre las más ricas del mundo, no muestren ninguna preocupación sobre este tema.

El día 6 de marzo, el Senador Federal de Espírito Santo, Gerson Camata, en discurso pronunciado en el Senado Federal, afirmó que “el eucalipto consume igual o menos agua que un ecosistema típico de bosque atlántico (la denominada “Mata Atlántica”), y como éste, protege y retiene los recursos hídricos procedentes de la lluvia”. El Senador muestra que no conoce bien la realidad de su Estado, donde incontables cañadas, arroyos y hasta ríos se han secado como resultado del plantío de monocultivos de eucaliptos en gran escala. Parece que con esta afirmación, también defendida por los otros senadores de ese Estado y por las empresas que plantan los monocultivos de árboles como Aracruz Celulose, el Senador Camata quiere promover la sustitución de las pocas áreas que aún restan de la Mata Atlántica original (reducidas a apenas el 8% de la superficie del Estado), por monocultivos de eucaliptos. No reconoce las funciones sociales, ecológicas, económicas y ambientales de la Mata Atlántica, ya bien conocidas a pesar de su complejidad. Esa y otras afirmaciones igualmente absurdas del Senador indignó a todas las organizaciones que integran el Movimiento Alerta Contra el Desierto Verde. La brillante carta-respuesta del Movimiento puede ser leída en portugués y en castellano (Boletín 56).

El discurso del Senador es un resultado de la “ofensiva” de la empresa Aracruz Celulose en las últimas dos semanas, cuando representantes de la empresa se reunieron con diputados y senadores federales de Espírito Santo, así como con representantes de los más altos niveles del Gobierno Federal, inclusive el Vice-Presidente de la República, Marco Maciel. Los objetivos de esa ofensiva de la empresa son dos: por un lado, quiere que la esfera federal presione a los diputados estaduales de Espírito Santo para evitar la instalación de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), que sería creada para verificar las innúmeras ilegalidades y violaciones contra los derechos territoriales, económicos, sociales, ambientales y culturales, cometidos por la empresa Aracruz Celulose contra la población local. Por otro lado, la acción de Aracruz tiene como objetivo lograr apoyo para una Acción Directa de Inconstitucionalidad ante el Supremo Tribunal Federal, para anular la Ley Estadual 6.780/01, que prohibe el plantío de eucalipto para celulosa en el Estado, hasta tanto no se realice un mapeamiento agro-ecológico para definir donde se puede plantar eucaliptos y donde no.

Aracruz quiere apelar a la Corte más importante del país porque su presión sobre la Comisión que coordina el mapeamiento agro-ecológico hasta ahora no ha surtido efecto. Los representantes del gobierno estadual en esta comisión defendieron la posición que no había necesidad de realizar un mapeamiento agro-ecológico, dada la existencia de un estudio de 1992 llamado “Aptitud Forestal de las Tierras de Espírito Santo”. Este estudio sostiene que el 34,68% del territorio del Estado (unos 1,7 millones de hectáreas), tiene una aptitud exclusiva o preferencial para la silvicultura. Es importante esclarecer que –casualmente– quien coordinó ese estudio fue la propia empresa Aracruz Celulose. Resulta igualmente importante señalar que para los autores del estudio “bosque” es sinónimo de “silvicultura”, y a su vez, en Espírito Santo, silvicultura se traduce en plantío de eucalipto. Finalmente, merece destacarse el hecho de que, de acuerdo con la conclusión del estudio, se aconsejaría aumentar 9 veces el área actual de los mismos eucaliptos que ya han causado y continúan causando graves impactos sociales, ambientales, económicos y culturales para las comunidades locales. No resulta por ende extraño que los representantes de la sociedad civil amenazaran con salir de la comisión y denunciar a sus miembros y al gobierno si dicho estudio era adoptado como base para el mapeamiento agro-ecológico.

El Movimento Alerta contra el Desierto Verde apoya con firmeza un mapeamiento agro-ecológico serio, amplio y participativo y en ese sentido exigió ante la Comisión Estadual que coordina los trabajos, la realización de por lo menos 16 audiencias públicas regionales en todo el Estado de Espírito Santo. Esa propuesta fue aceptada por los otros miembros de la Comisión. Ya se han llevado a cabo tres audiencias, que contaron con una amplia participación y donde por lo menos se llegó a una conclusión muy clara: la población no quiere que Aracruz continó e comprando tierras para plantar eucaliptos. En algunas regiones, como en Sao Mateus –una municipalidad que cuenta hoy con 50.000 hectáreas de eucalipto– surgióinclusive la propuesta de obligar a Aracruz a arrancar los eucaliptos que plantó ilegalmente en áreas de fuentes y manantiales, en bordes de lagos, y en las márgenes de ríos y arroyos. Esos lugares son precisamente los que necesitan urgentemente de una regeneración de la Mata Atlántica, para recuperar y preservar para las futuras generaciones los recursos hídricos y la biodiversidad.

De lo anterior surge claramente la contradicción de que, mientras la población muestra preocupación y se moviliza por proteger la biodiversidad del estado –un compromiso internacional asumido por el gobierno– algunos de sus diputados y senadores electos –como el caso del senador Gerson Camata– parecen estar exclusivamente preocupados por garantir el bienestar de la misma empresa que contribuyóen mucho a la destrucción de la Mata Atlántica para plantar sus eucaliptos. Es claro que, de primar los deseos de la empresa de ampliar cada vez más sus monocultivos forestales, mayor riesgo correrá el futuro de la población de Espírito Santo, en tanto que la biodiversidad continuará desapareciendo. Igualmente claro y destacable es el hecho de que, de no ser por la exitosa lucha emprendida por amplios sectores organizados de la población, las fértiles tierras del estado continuarían cubriéndose –a expensas de la gente y su biodiversidad– con interminables y ordenadas hileras de eucaliptos: lo que a nivel local ha sido denominado “el desierto verde”.

Artículo elaborado en base a información obtenida de: Movimento Alerta contra o Deserto Verde no Espírito Santo e Extremo Sul da Bahía. Vitória, Brasil, 12/03/2002.