Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Chile: se incendian bosques para sustituirlos por monocultivos forestales

La Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco denuncia que los incendios de gran magnitud que en el mes de febrero consumieron en el sur de Chile unas 53.000 hectáreas de bosques nativos y crearon una situación definida como “tragedia ambiental”, fueron provocados intencionalmente por los sectores y organismos vinculados a las grandes empresas forestales.

Hace varios años que ese sector empresarial recibe apoyo estatal en Chile. En 1977, la junta militar encabezada por el dictador General Augusto Pinochet, dictó un decreto para el subsidio de las plantaciones forestales con monocultivos de pino y eucalipto. Lo que fue presentado como un proyecto para beneficiar a los medianos agricultores –quienes reconvirtieron suelos agrícolas en forestales– terminó beneficiando principalmente a las grandes empresas forestales, las cuales se apropiaron de alrededor de un 95% de esos predios. Formaron así la base material de producción que detentan actualmente. Ahora intentan expandir sus inversiones e incrementar las actuales 2,5 millones de hectáreas que poseen, a 6 millones de hectáreas.

Además de la activa oposición del pueblo Mapuche, ese plan se enfrenta sin embargo al “problema” de que una importante parte del área a ser forestada se encuentra cubierta por bosques y que el país cuenta con un marco legal e institucional que se supone protege al bosque nativo. ¿Cómo hacer entonces para poder sustituir “legalmente” esos bosques con plantaciones de pinos y eucaliptos? La respuesta a tal dilema no se ha hecho esperar.

Como por casualidad, graves incendios estallaron en febrero en la región. Los mismos fueron devastadores y afectaron zonas de reserva, destruyeron bosques de araucaria y de otras especies autóctonas como roble, tepa, coigue y raulí. De ahí que la Coordinadora Mapuche considere que con los incendios las empresas logran por la vía de los hechos la concreción de su estrategia de acumulación y crecimiento, para la cual la tierra y los bosques no son más que capital fijo de producción. Su denuncia se apoya también en los informes que sobre los incendios dieran los organismos técnicos del estado pertinentes, y que no han sido dados a conocer al público.

La Coordinadora fundamenta que el siguiente paso en la estrategia de expansión de las empresas de forestación es tratar de involucrar a los colonos chilenos residentes en esas zonas en la explotación indiscriminada de los restos de los bosques dañados por los incendios y su comercialización de madera, con lo que el suelo queda despejado para futuras plantaciones forestales.

El incendio de los bosques chilenos ha implicado sin duda una gran pérdida de biodiversidad. Pero en caso de que se cumplan las previsiones de la Coordinadora Mapuche, la biodiversidad perderá doblemente. La “invasión verde”, la gran marea de árboles de eucalipto o pino, todos iguales, alineados a los largo de kilómetros y kilómetros, en un piso casi totalmente desprovisto de otras especies vegetales y animales, avanzando y tapando a su paso colinas y cerros, chupando el agua de cañadas y pozos, en un paisaje que se repite en tantos y tantos países, será otra estocada a la diversidad biológica de Chile.

El país aún conserva experiencias y la memoria ancestral de otras formas de relacionamiento con la tierra y sus productos. Los mapuches tienen integrado en su cosmovisión el respeto y amor a la Madre Tierra y la diversidad de vida de distintas especies que habitan al interior de los bosques nativos. Cuando el centro del universo no es el lucro ni el ser humano excluyente, es posible pensar en crear estructuras más justas y solidarias, en una reconstrucción de carácter social, económico, político y cultural con base en la diversidad.

En momentos en que vuelven a ponerse sobre la mesa los compromisos asumidos por los países en el Convenio de Diversidad Biológica con relación a la conservación de los bosques, los representantes chilenos tienen una excelente oportunidad para rescatar esa vertiente, que guarda un enorme bagaje de saber adquirido a lo largo de miles de años y que en su momento supo conservar el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.

Artículo basado en información obtenida de “Los grandes incendios del sur de Chile tienen su origen en la demanda incontrolada de las empresas forestales”, Equipo Nizkor, enviado por Elisabeth Vocat.