Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

China: De la forestación al alivio de la pobreza y el manejo de los bosques

El trabajo del Banco Mundial en los bosques y los sectores relacionados a éstos en China es presentado por el informe como muy exitoso, si bien realiza algunas recomendaciones para el futuro con el fin de abordar algunas limitaciones actuales.

Aparentemente la mayor parte de los préstamos del Banco para el sector forestal se dirigió a actividades de plantaciones. Inversiones del organismo que superaron los U$S 1.000 millones “colaboraron a aumentar en 3,3 millones de hectáreas de árboles de alta calidad las existencias forestales del país”. Se señala que dichas plantaciones se concentraron en las zonas más pobres de China y que fueron realizadas en tierras agrícolas degradadas, eriales, terrenos erosionados y laderas. Desgraciadamente el informe no explica la diferencia entre los distintos tipos de plantaciones (“plantaciones ingenieriles”, plantaciones comerciales, cortinas rompevientos, huertos frutales, etc.), el tamaño relativo de cada una, su composición de especies, los beneficios que suministran a las poblaciones locales, etc., por lo que resulta difícil emitir opinión sobre las mismas. Asimismo, no da una definición de algunos términos que son objeto de controversia, tales como “tierras degradadas” o “eriales”. De hecho, cuando el estudio encuentra que en las aldeas muestreadas el área agrícola había aumentado, sin una disminución correspondiente de las áreas de bosque, descubre que “la expansión agrícola se realizó mayormente sobre eriales que estaban sin utilizar”.

El informe sostiene que el consumo interno de madera en China, sumado a la prohibición de corta establecida por el gobierno en 1998, habría de incrementar la deforestación en los países del Sudeste asiático, debido a un aumento de sus exportaciones de madera a China. Las plantaciones son vistas como la única solución a este problema. En forma sorprendente -según el informe- las importaciones no aumentaron tanto como era dable esperar a resultas de dicha prohibición.

Según el resultado de entrevistas realizadas a forestales, “en casi todas las regiones de China, la mayoría de las plantaciones se están realizando en suelos degradados o cuanto mucho en colinas cubiertas de arbustos”. Sin embargo, el informe agrega que, a pesar de las actividades de plantación masiva, el área forestal total ha permanecido relativamente constante, lo que implicaría que los productores de madera están cortando y no replantando grandes superficies de plantaciones ya maduras, así como bosques primarios y secundarios. Si los forestales cosechan en los bosques y replantan esas zonas con una sola especie, “los bosques de China habrán de experimentar una caída en su diversidad y en los servicios ambientales asociados, previamente suministrados por los bosques que están siendo reemplazados”. Sin embargo, el informe sostiene acto seguido que “las plantaciones significan (o significarán en un futuro) un alivio para las presiones ejercidas sobre los bosques remanentes”.

Los diferentes proyectos analizados por el estudio de la OED incluyen el alivio de la pobreza como uno de sus componentes principales, si bien hasta 1995 la mayor parte de los proyectos suponía que dicho alivio habría de darse a través de un “efecto de goteo”. “Existía la expectativa de que los pobres se beneficiarían con más oportunidades, mayores ingresos, mayor disponibilidad de alimentos en la zona y otros efectos similares”. Se indica que desde entonces los mecanismos para el alivio de la pobreza fueron diseñados trascendiendo el enfoque de “goteo”, enfatizándose en la participación de los campesinos en su planificación e implementación. No obstante, “no surge claramente de los documentos de los proyectos que la actual estrategia de apoyo a proyectos en el sector forestal, desarrollo de cuencas y expansión de las plantaciones tendrá un efecto más significativo sobre la gente y un efecto positivo sobre el ambiente”. No se menciona la cuestión de género, en tanto el tema de los pueblos indígenas es apenas mencionada en la introducción.

La Estrategia de Ayuda al País de 1997, que está fuertemente centrada en la reducción de la pobreza, incluyó referencias específicas a la reforestación en áreas denudadas y a la preservación de reservas forestales y de la biodiversidad. Resulta sorprendente que, en tanto el Banco elaboró 45 informes económicos y 6 sobre el sector agrícola en China luego de 1991, no hubo ningún informe sectorial específico para el sector forestal. Por lo tanto, si bien el informe de la OED constituye la revisión más completa del sector, la ausencia de trabajo sectorial “no permite evaluar si el Banco está trabajando o no en las áreas correctas”. Los informes relativos a los temas pobreza y medio ambiente son considerados “bastante superficiales y poco informativos”.

El trabajo del Banco Mundial en China parece poseer un rasgo específico que lo distingue de otros países: el diálogo político es conducido principalmente por el gobierno y está basado en sus propias prioridades y no en las del Banco. Como consecuencia, hay un alto nivel de apoyo y de sentimiento de propiedad y pertenencia de los proyectos por parte del gobierno.

Desde nuestro punto de vista, el Banco debería priorizar la investigación sobre los impactos positivos y negativos de las plantaciones forestales masivas en China, con el fin de evaluar qué tipos de plantaciones deberían ser apoyados, cuáles modificados y cuáles no promovidos en absoluto. Si bien el informe menciona los impactos sobre la biodiversidad, no encara el tema con suficiente profundidad, ni analiza los impactos sobre el agua, los suelos, la gente y sus medios de vida. Tampoco suministra datos sobre si estas plantaciones están satisfaciendo efectivamente las necesidades de los pobres y menos dice acerca de si otro tipo de inversiones podrían significar una mejor forma de abordar este tema. Este enorme experimento merece una investigación de similares dimensiones.

El texto completo del estudio de la OED está disponible en inglés.