Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Costa Rica: Política Forestal y evolución del uso de la tierra

El estudio de la OED sobre Costa Rica aparentemente se interesa más por mostrar los logros del gobierno de ese país y por apoyar sus políticas, que en evaluar la implementación de la política forestal de 1991 del Banco Mundial. Aún así, el informe contiene algunos elementos interesantes al respecto.

Se dice que el Banco ha ejercido influencia sobre las políticas del país, pero más que nada en las áreas conceptual y metodológica, así como suministrando fondos de apoyo inicial. El organismo llevó adelante una Revisión del Sector Forestal en 1993, la cual “confirmó muchas ideas, conceptos y propuestas políticas que ya estaban siendo objeto de discusión”. Asimismo, el documento introdujo muchas ideas importantes que influyeron en la política de Costa Rica. Uno de los aspectos destacados es la idea del Banco de que el mundo debe pagar a Costa Rica por los beneficios ambientales globales generados por este país y en haber traducido esto en cifras, al expresar que el 66% de estos beneficios tuvieron un carácter global. El informe también critica algunas “opiniones sesgadas e ideas falsas” reflejadas en la Revisión del Sector Forestal, en especial que “el Banco pone un fuerte énfasis en la protección ambiental por encima del desarrollo”, y que “esta alternativa es económicamente ineficiente y socialmente injusta”.

Sin embargo, se señala que el principal impacto del Banco ha sido a través de los Programas de Ajuste Estructural, que apoyaron cambios en las políticas agrícolas, pese “la notoria ausencia” de consideraciones respecto de los recursos naturales y los bosques. Los Préstamos de Ajuste Estructural (SALs, por su sigla en inglés) determinaron una reducción en la rentabilidad de la agricultura y la ganadería en tierras boscosas marginales. Por lo tanto, sus consecuencias positivas fueron indirectas, llevando a un descenso de la deforestación hasta 1997, año en el que las tasas de deforestación fueron compensadas por el crecimiento de los bosques secundarios y de las plantaciones. No obstante, la deforestación continúa y “las áreas incrementadas de plantaciones y de bosques secundarios tienen un valor ambiental inferior al de los bosques”.

Por otra parte, el informe señala los impactos provocados por la liberalización comercial promovida por el Banco, la cual, si bien por un lado disminuye la presión sobre los bosques, por otro empuja a los campesinos a deforestar más tierras para compensar la reducción de ingresos obtenidos de sus cultivos anuales. El informe recomienda que se realice más investigación sobre los impactos ambientales de los SALs y que en los futuros préstamos del Banco se incluyan explícitamente consideraciones ambientales (y sobre los bosques). Asimismo, los préstamos del Banco para el sector agrícola deberían considerar explícitamente a las áreas forestal y ambiental.

Se considera que la política forestal de 1991 ha sido “básicamente irrelevante para Costa Rica” y que no hay “sentido de propiedad y pertenencia” de dicha política por parte del gobierno. El informe llega a la conclusión de que “la experiencia de Costa Rica demuestra que una política integral que desestimula la conversión de los bosques, estimula la preservación cuando es necesaria y promueve el manejo de los bosques, puede resultar exitosa”, y que “con un enfoque de este tipo la estrategia forestal del Banco podría mejorar”.

A nuestro parecer, el informe refleja demasiado los puntos de vista del gobierno de Costa Rica, los que a su vez no necesariamente reflejan las opiniones del conjunto de la sociedad costarricense. Se pinta a ese país como muy diferente de otras realidades del Sur, y se afirma que “al no estar (el país) sumido en la pobreza, el gobierno tiene tiempo libre como para dirigir sus pensamientos a la formulación de políticas en pos del desarrollo sustentable”. Creemos que el desarrollo sustentable no es una cuestión de “tiempo libre”, sino una necesidad vital de los pueblos que habitan en todos los países del mundo.

Algunas de las conclusiones que pueden extraerse del informe son:

– La política forestal del Banco ha sido básicamente irrelevante para Costa Rica;
– El apoyo prestado por el Banco a la comercialización de servicios ambientales a nivel global ha ayudado en gran medida a la formulación de las políticas nacionales sobre el tema;
– Los préstamos de ajuste estructural no incluyeron componentes vinculados con los bosques y han provocado impactos tanto positivos como negativos;
– La política del Banco es preservacionista y no se centra en el desarrollo sustentable
– Si bien Costa Rica -según las cifras- no presenta casi deforestación, el hecho es que la destrucción de los bosques primarios sigue su curso.

El texto completo del estudio de la OED está disponible en inglés.