Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Ecuador: plantaciones de eucaliptos en la Provincia de Esmeraldas

En los últimos cinco años hemos visto salir desde las provincias de la Sierra del Ecuador, cientos de camiones cargados de eucalipto con destino al puerto de Esmeraldas en donde son transformadas en astillas para luego ser exportadas a Japón en donde son convertidas en pulpa de papel. El eucalipto que sale, el tradicional Eucalyptus globulus, fue introducido en 1865 por decreto presidencial, principalmente para leña y como material de construcción. Ahora vemos como se ha montado el primer proyecto de plantaciones masivas de eucalipto, no en los Andes ecuatorianos, sino en la costa y con una especie nueva, el Eucalyptus urograndis.

Estamos en la fase inicial de este proyecto, que muestra el ingreso de la explotación de madera plantada a gran escala en el país, proyecto que puede afectar aún más la situación de los pobladores de la provincia costera de Esmeraldas, presionados por la extracción masiva de árboles para madera, realizada durante los últimos 50 años; por la implantación en la última década de piscinas dedicadas al cultivo de camarón para exportación y que han destruido los manglares; y por la implantación en los últimos dos años de plantaciones de palma africana que han devastado extensas áreas de bosque primario e invadido zonas de Patrimonio Forestal del Estado y áreas protegidas.

El modelo desarrollista impulsado por el estado ecuatoriano fomenta la exportación de recursos no renovables y no tradicionales en una lógica de aplicación de las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que han provocado la reprimarización de la economía nacional y nuestra inserción subordinada al acuerdo de Libre Comercio para las Américas ALCA. Esto ha implicado modificaciones a los marcos legales existentes para favorecer este tipo de inversiones, como desregulaciones ambientales y flexibilización del sector laboral, incentivos tributarios y subsidios perversos.

Es en este escenario en el cual el presidente de la República del Ecuador, Dr. Gustavo Noboa Bejarano, en una entrevista de televisión explicaba cuan importantes son las inversiones transnacionales en el Ecuador, y entre ellas mencionaba las siguientes: “ahora tenemos al OCP (Oleoducto de Crudos Pesados) 1200 millones de dólares y el petróleo que tenemos, eso hay que extraerlo, son 2400 millones en los próximos años, eso es otro adicional, la empresa International Water, en la ECAPAG en Guayaquil 800 millones en 30 años, pero es un flujo y así una empresa para hacer microchips en Esmeraldas con madera, es una empresa Chilena-Japonesa, 50 millones este año y 30 millones más el próximo….”. No sabemos si la ingenuidad o el desconocimiento o que, del presidente que le hace confundir esos “microchips” con el eucalipto convertido en astillas (chips) para pulpa de papel.

Seguramente se refería al proyecto para realizar plantaciones de eucalipto a gran escala en la provincia de Esmeraldas en la costa ecuatoriana. Proyecto que bajo un maquillaje verde pretende resolver el problema de emisiones de CO2 de las empresas eléctricas japonesas y proveer de astillas para pulpa de papel a las empresas papeleras. El dinero de inversión total es de US$ 50 millones, proviene de fondos del gobierno japonés (80%) y de las empresas Electric Power Development Co. Ltd, cuyo principal accionista es el estado del Japón, de las megacorporaciones como Sumitomo Corporation, Mitsubishi Papers Mills y Waltz International que aportan el 20% restante.

Estas empresas formaron EUCAPACIFIC, o Eucalyptus Pacífico S.A. y pretenden plantar más de 10.000 hectáreas en los próximos 6 años, aprovechando las “ventajas comparativas” que les ofrece el Ecuador, tanto climáticas como su situación geográfica, pero principalmente los bajos costos de la mano de obra y de la tierra, las permisibles y laxas regulaciones ambientales, las exoneraciones tributarias de la provincia de Esmeraldas, principalmente para exportaciones.

Estas empresas, en su discurso ambientalista señalan que no quieren líos con los ecologistas, que tienen la voluntad de no cortar bosques, de sensibilizar a la gente a la “reforestación” y parece que su objetivo principal fuera la protección del medio ambiente, ocultando sus verdaderas motivaciones que son obtener una rentabilidad financiera y productiva que les permita aumentar la producción de pulpa de papel y evitar las multas futuras por las emisiones de CO2.

Cuentan con el aval del gobierno ecuatoriano, principalmente del Ministerio del Ambiente, que cree que todo lo que suena a “reforestación”, aun si son plantaciones masivas, es beneficioso y le ayuda a mejorar su pobre imagen institucional haciéndolos aparecer como que apoyan iniciativas para forestar en el país; y cuentan además con la poca información a la que pueden acceder los ciudadanos ecuatorianos sobre este modelo forestal en otros países del mundo y los impactos ambientales y sociales que produce.

La puesta en marcha de este proyecto y los objetivos que menciona perseguir nos deja con más dudas que certezas sobre el comportamiento futuro de este consorcio transnacional y el impacto de las plantaciones de eucalipto, lo que nos obliga a estar atentos a su implementación.

Como en tantas otras regiones del Sur, la historia vuelve a repetirse en Esmeraldas: el mismo modelo (monocultivos de eucaliptos), los mismos actores (empresas transnacionales y gobierno) y las mismas promesas (que en poco tiempo se demostrarán falsas). Muchos motivos para estar vigilantes frente a este nuevo emprendimiento.

El estudio completo titulado “Plantaciones de eucalipto en la Provincia de Esmeraldas: un mito ecológico” (Acción Ecológica, mayo de 2001).

Por: Ricardo Buitrón, Acción Ecológica, Ecuador.