Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

EE.UU.: Rainforest Action Network bajo ataque empresarial

Algunas empresas están intentando adaptarse a una opinión pública con mayor conciencia ambiental. Otras todavía no están dispuestas a reconocer que no pueden continuar destruyendo el medio ambiente impunemente. Éstas no son necesariamente las más peligrosas, pero por cierto pueden ser las más virulentas. La situación que enfrenta actualmente una de las organizaciones fundadoras del WRM, la Rainforest Action Network (RAN), constituye un ejemplo de esa virulencia.

Durante años la RAN ha realizado campañas para proteger los bosques tropicales del mundo. Al hacerlo, obviamente se ha enfrentado contra algunos de los destructores de bosques más importantes y en muchos casos ha logrado detener sus actividades destructivas. Algunas de esas grandes empresas intentan ahora eliminar de su camino a la RAN usando la única estrategia que comprenden: el dinero.

Un grupo conservador llamado Frontier Freedom Foundation (FFF), con fuerte apoyo de capitales tabacaleros, petroleros y madereros, está presionando a la Dirección General de Tributos para revocar la calidad de asociación sin fines de lucro de la RAN. La FFF fue fundada en 1995 por el ex senador Malcolm Wallop, un republicano de Wyoming y amigo del Vicepresidente Dick Cheney. Entre sus contribuyentes más importantes se incluyen Philip Morris, Exxon Mobil Corporation y RJ Reynolds Tobacco Holdings.

Pero en este caso, la mano detrás de la FFF es la compañía maderera Boise Cascade, que está orquestando una campaña contra la RAN, junto con otro grupo llamado Center for the Defense of Free Enterprise (CDFE) que hace el trabajo sucio más impopular. Boise Cascade es fundadora y financiadora del CDFE. Para tener una idea de esta organización, basta con citar a su vicepresidente Ron Arnold que declaró al Boston Globe en 1992: “Estamos hastiados del movimiento ambientalista, y por eso lo vamos a destruir.” Y afirmó a The New York Times en 1991: “Queremos destruir a los ambientalistas quitándoles su dinero y sus miembros.”

Como parte de su campaña, Boise Cascade se ha centrado agresivamente en los financiadores de la RAN con cartas amenazadoras. Esta compañía es actualmente el enemigo público número uno de la RAN debido a su papel de “destructor mundial de bosques.” Según la RAN, “la información demuestra que Boise Cascade participa en el comercio mundial de madera y firma contratos con compañías que talan bosques primarios en EE.UU., Chile, Indonesia, Canadá, Brasil y Rusia.” Además, Boise Cascade fue el principal demandante en el esfuerzo por revertir la Iniciativa de Bosques Nacionales sin Rutas (Roadless Initiative for National Forests) de la Administración Clinton, que contaba con fuerte apoyo de la opinión pública estadounidense en las encuestas.

Si la FFF tiene éxito, la RAN no desaparecería del campo de acción, pero tendría que recolectar lo que se conoce como “dinero duro” de sus donantes y miembros. En otras palabras, los donantes no podrían reclamar una deducción impositiva por apoyar actividades específicas de la RAN, lo que los desalentaría a contribuir. Sin embargo, esta táctica no parece estar funcionando. Michael Klein, empresario y uno de los principales donantes de la RAN, afirmó: “No pienso que este caso tenga fundamento y confío en que la Dirección General de Tributos fallará a favor de la RAN. Pero personalmente apoyo el trabajo de la RAN en esta área y estoy dispuesto a compensar con creces las pérdidas de ingresos que pudieran resultar”.

Lo que la FFF y sus financiadores empresariales no parecen comprender es que la única forma de evitar los ataques de organizaciones como la RAN es cambiar sus propias prácticas destructivas. Según el director de la RAN, Chris Hatch, en vez de admitir que el fuerte sentimiento de la opinión pública contra las prácticas forestales irresponsables puede estar afectando a la empresa, BCC (Boise Cascade) intenta culpar a la RAN por sus problemas económicos (BCC perdió 35,5 millones de dólares en el primer trimestre de 2001). Resulta claro que el éxito de la RAN en reducir la demanda de productos fabricados con maderas extraídas de bosques primarios (incluyendo su innovador acuerdo con Home Depot y un acuerdo en Canadá para conservar grandes partes del bosque húmedo Great Bear) han provocado la reacción de BCC. Pero en vez de trabajar con la RAN para mejorar sus prácticas forestales, como han hecho otras compañías, BCC ha elegido un camino más hostil. La respuesta de la RAN es clara: “Que no quede ninguna duda. La tarea de proteger nuestros bosques no solo continuará, sino que crecerá”, afirmó Chris Hatch.

Artículo basado en información obtenida de: Don Hazen, “Green Group Comes Under Right-Wing Attack”, AlterNet, junio de 2001: Anne Marie Chaker, “Conservatives Seek IRS Inquiry On Environmental Group’s”, Wall Street Journal, 21 de junio de 2001. Molly Ivins, 28 de junio de 2001 (http://www.creators.com/opinion_show.cfm?next=2&ColumnsName=miv)