Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

El clima, los derechos humanos y los bosques en Tailandia

La aplicación de la política nacional en materia de REDD+ en Tailandia representa para las comunidades indígenas una grave violación de sus derechos humanos. Con el argumento de que contribuyen a la crisis climática porque deforestan, destruyen los recursos naturales y causan incendios forestales – actividades todas que provocan emisiones de carbono -, las comunidades viven la amenaza constante de ser expulsadas de sus territorios tradicionales. Por otro lado, este tipo de análisis usado como base para la formulación de las políticas no suele contemplar la consulta a las comunidades.

Para cuestionar esa visión y esas políticas, se realizó un estudio con la comunidad indígena Karen de HuayHin Lad del distrito de Wieng Pa Pao, provincia de Chiang Rai, comunidad amenazada de expulsión porque se ubica en un parque nacional. Se estudió su manera tradicional de relacionarse con el bosque y de utilizarlo, y también el potencial y la capacidad de los bosques comunitarios de absorber gases de efecto invernadero, comparados con las emisiones de dichos gases debidas a las actividades de la comunidad.

La conclusión del estudio fue que el estilo de vida y la agricultura de los pueblos de las montañas tailandesas no sólo no influyen negativamente sobre el cambio climático, sino que “las prácticas tradicionales de subsistencia de esos pueblos ayudan a equilibrar el sistema ecológico, a mitigar efectivamente los impactos adversos del cambio climático y a mantener una seguridad alimentaria duradera ”.

El estudio mostró que el método de agricultura itinerante de la comunidad causa pocas emisiones de carbono, porque es un sistema autosuficiente, que requiere un gasto mínimo porque no usa ningún producto químico, y que garantiza la seguridad alimentaria de la comunidad durante todo el año gracias a los múltiples períodos de cosecha. La comunidad prefiere alimentos producidos localmente, en lugar de comprar alimentos industrialmente procesados. Todo esto contribuye a que su huella ecológica sea muy escasa, y el resultado es que las emisiones anuales de carbono de la comunidad representan sólo el 0,08% del carbono almacenado en la zona que ocupa.

Otro factor importante, que influye en la manera de tratar el bosque, es que la utilización de los recursos naturales y el consumo de alimentos de la comunidad se guían por su manera tradicional de relacionarse con el medio ambiente, basada en creencias, conocimiento y normas colectivamente establecidas. Por ejemplo, cortar un árbol es una tarea decidida en común y pautada por diversas reglas.

Las conclusiones del estudio reafirman la necesidad de respetar el derecho de los pueblos de monteña a la gestión sostenible de los recursos naturales, como está previsto por la constitución tailandesa. Y además, el estudio muestra cuán necesario es que los pueblos indígenas sean consultados y puedan participar plenamente en la formulación de las políticas relativas al cambio climático.

Este interesante estudio muestra también que la gente y los gobiernos tienen mucho para aprender de ésta y otras comunidades de las zonas de bosque tropical del mundo entero, sobre el uso responsable de los recursos naturales y sobre cómo vivir bien y en armonía con dichos recursos sin causar impactos negativos sobre el clima y el ambiente en general. Los resultados del estudio de caso también son un mensaje claro para quienes definen las políticas en Tailandia y en muchos otros países de bosque tropical: no hay que sacar a los habitantes de los bosques, porque no son responsables de la destrucción de éstos; por el contrario, son actores clave en la lucha por conservarlos.

Basado en: “Climate Change, Trees and Livelihood: A case study on the carbon footprint of a Karen Community in Northern Thailand,” redactado por la Northern Development Foundation y la comunidad de HuayHin Lad. (http://ccmin.aippnet.org/index.php?option=com_content&view=art
icle&id=350&Itemid=159
)