Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

“El interés nacional”: neofascismo en la selva amazónica

Mientras que en la prensa se podía ver fácilmente el humo de los incendios forestales en Brasil, mucho más difícil era ver lo que había tras la cortina de humo del gobierno brasileño: acciones que llevarán a la selva a una rápida muerte, destruyendo territorios, medios de subsistencia y culturas diversas de los pueblos que de ella dependen.

Mujeres indígenas en protesta contra el presidente de extrema derecha de Brasil” Julio 2019. Foto: Mongabay

El fascismo fue una ideología que surgió en Europa el siglo pasado. Se caracterizaba, entre otras cosas, por un supuesto interés nacional, por el autoritarismo y la represión violenta de sus opositores. Estos elementos se aplican también a los actos del gobierno brasileño liderado por el ex militar Jair Bolsonaro, durante el primer año de su mandato. Brasil obtuvo visibilidad mundial en agosto de 2019 en función de los incendios forestales. Mientras que  fue fácil ver el humo en los reportajes de los grandes medios, bien más difícil resultaba ver lo que había tras la cortina de humo generada por el gobierno brasileño: una serie de acciones que llevarán la selva amazónica a una muerte rápida, destruyendo territorios, medios de subsistencia y culturas diversas de los pueblos y poblaciones que de ella dependen.

“Nuestra Amazonía”

El 23 de agosto de 2019, en pleno auge de los incendios en la Amazonía, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, hizo un pronunciamiento en cadenas de radio y televisión. Comenzó hablando de “nuestra Amazonía” y de que “los bosques amazónicos son parte esencial de nuestra historia, de nuestro territorio y de todo lo que nos hace sentir ser brasileños”. Dijo también que “la protección de los bosques es nuestro deber” y que somos “conscientes de nuestra soberanía”. (1)

En ese período, algunos dirigentes de potencias mundiales expresaron preocupación por la situación en la Amazonía y, sobretodo, en Brasil, que abarca la mayor superficie de la región. El gobierno brasileño se quejó de las supuestas tentativas de estas potencias de querer intervenir en “nuestra Amazonía”. Bolsonaro dijo: “¿Quién ha puesto el ojo en la Amazonía? ¿Qué quieren ahí?”. Cuando el presidente de Francia anunció la ayuda de los países del G7 para combatir los incendios, el gobierno de Brasil no la aceptó. (2)

Esta postura no es nueva. El último régimen militar de Brasil (1964-1985), en el cual Bolsonaro se inspira, creó la falsa narrativa de que existía una conspiración, de la que formaban parte empresas y ONG internacionales de países industrializados, cuyo objetivo era apropiarse de la región amazónica. Con el lema “integrar para no entregar”, los militares llevaron a cabo un proceso autoritario de ocupación destructiva de la región amazónica. Se trataba de una ocupación supuestamente brasileña, sin embargo, inversionistas extranjeros también lucraron con la destrucción y la extracción en la Amazonía. (3) Se abrieron carreteras que llevaron empresas madereras, hacendados, empresarios nacionales e internacionales, además de colonos de otras regiones de Brasil, a donde hasta entonces era considerada una región “despoblada,” a pesar de la presencia de pueblos indígenas y comunidades quilombolas y ribereñas.

Este proceso tuvo continuidad en los gobiernos post-dictadura militar, inclusive durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (2003-2016), que llevó a cabo la construcción de la mega hidroeléctrica de Belo Monte, la tercera en tamaño del mundo, que fue ideada, aunque nunca realizada, en la época de la dictadura militar. La construcción de Belo Monte fue ampliamente combatida por los pueblos indígenas y las organizaciones sociales de la región, cuyas voces fueron ignoradas. Fue también durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) que se aprobó un nuevo código forestal que, entre otras cosas, condonó la deforestación realizada hasta 2008. Este código permite deforestar más allá de los límites permitidos, siempre que esta deforestación sea “compensada” preservando bosques en otras regiones del mismo bioma. Esto incentivó la legitimación de ocupaciones ilegales y una nueva ola de “grillaje” (acaparamiento) de tierras boscosas a partir de la implementación del llamado Registro ambiental rural (Cadastro Ambiental Rural, CAR). (4) Entre tanto, hay que considerar que en los gobiernos del PT hubo más inversión en los organismos estatales para fiscalizar, investigar y castigar la deforestación, lo que resultó en una significativa reducción de la deforestación entre 2004 y 2010.

También es importante recordar que mucho antes de las elecciones de 2018, Bolsonaro había encontrado apoyo para su candidatura entre grandes hacendados y empresas que explotan las “riquezas” de la Amazonía. A cambio de este apoyo, Bolsonaro les prometió impunidad y que además lucharía contra todo lo que tuviera que ver con “la izquierda”, “los ambientalistas”, “las ONG”, “los derechos humanos”, “los sin tierra”, y que no demarcaría ninguna tierra indígena más. Eso explica “El Día del Fuego”  durante el auge de la crisis de los incendios forestales, cuando hacendados de Pará, el estado con mayor tasa de deforestación, incendiaron conjuntamente un bosque para “celebrar” que podrían hacerlo impunemente. Otra señal de la gran certeza de impunidad es el gran aumento – 84% – de la deforestación en áreas que el gobierno federal debería proteger – áreas de conservación y tierras indígenas – entre agosto de 2018 y julio de 2019. (5)

Pero hasta la actualidad, “la protección de los bosques,” respetando la autonomía y el protagonismo de las comunidades que de ellos dependen, nunca fue prioridad para ninguno de los gobiernos brasileños. En los gabinetes presidenciales siempre hablaba más fuerte la voz de los intereses del gran capital, de los grandes hacendados. Lo que hoy existe en términos de territorios indígenas, quilombolas y reservas extractivistas regularizadas para que sean de usufructo colectivo de los pueblos y comunidades que dependen de los bosques es el resultado de mucha lucha, organización, movilización y presión de estos pueblos y comunidades.

Las supuestas amenazas

Durante el auge de los incendios, Bolsonaro, sin presentar pruebas, comenzó a sugerir que, además de los indígenas, había ONGs detrás de todo aquello: “(..) les quitamos dinero a las ONGs, transferencias del exterior, 40% iba para las ONGs; ya no tienen más. De modo que esta gente está sintiendo la falta de dinero. Puede estar ocurriendo, no lo estoy afirmando, una acción delictiva de esos “oenegeros” para llamar la atención en contra de mi persona, contra el gobierno de  Brasil”. (6) Las “transferencias del exterior” hacían referencia a los recursos del Fondo Amazonía, apoyado por los gobiernos de Noruega y Alemania para apoyar acciones para la reducción de la deforestación en la Amazonía.

En noviembre de 2019, algunas ONGs fueron blanco de una acción policial en el estado amazónico de Pará. Cuatro voluntarios de la llamada Brigada de Incendios de Alter do Chão, formada para combatir el fuego forestal, fueron enviados a prisión preventiva. La acusación, a partir de insinuaciones del gobierno federal, era que los voluntarios estarían prendiendo fuego para justificar un pedido de apoyo del exterior para combatir los incendios y que habrían desviado estos recursos. (7).

El gobierno neofascista do Bolsonaro incluso acusó al actor de cine Leonardo DiCaprio de estar financiando las ONG investigadas. DiCaprio mantiene una fundación para apoyar la protección de la naturaleza, pero negó la acusación y dijo, respecto de las ONG investigadas, que “Aunque merezcan apoyo, nosotros no financiamos las organizaciones citadas”.  (8)

Mientras Bolsonaro acusa a las ONGs, en Brasil se está dando una profundización del proceso histórico de “grillaje” (acaparamiento) de tierras.  Ahora los usurpadores de tierras (grileiros) están mucho más armados, porque una de las primeras acciones del gobierno de Bolsonaro fue firmar un decreto facilitando la tenencia de hasta cuatro armas por persona. En un manifiesto de apoyo a una de las ONGs acusadas de incendiar los bosques, más de 200 entidades afirman: “Queremos que la policía investigue y atrape a los grileiros, los especuladores, las cuadrillas que invaden y roban tierras y bosques públicos, usando el fuego como estrategia para limpiar el área. Y que no se acuse sin pruebas a quien trabaja para defender los bosques”. (9) Con este contexto, resulta evidente que aumentan las prácticas de violencia contra los pueblos en la Amazonía. El Consejo Indigenista Misionario (CIMI) registró, hasta setiembre de 2019, 160 casos de invasión de tierras que afectaron 153 territorios indígenas, en su mayoría en la Amazonía, y se llegó a más asesinatos de dirigentes indígenas. (10)

Una ley aprobada este año en el estado de Pará (129/2019) está agravando aún más la situación: la ley tiende a incentivar la deforestación ilegal,  facilitar la regularización de tierras públicas para fines privados y permitir que se puedan validar títulos de tierras en áreas grilladas (acaparadas). (11) El gobierno federal está tomando medidas semejantes (12), queriendo incluso dejar impunes las invasiones de madereras a áreas protegidas. El gobierno federal estudia también medidas para facilitar la exportación de troncos de madera nativa, actualmente prohibida. (13)

Las supuestas soluciones

En su discurso en la ceremonia inaugural de la Asamblea General de la ONU, en setiembre de 2019, Bolsonaro acusó también a las ONGs de estar detrás de una conspiración que procura “mantener a nuestros indios como verdaderos cavernícolas”. A pesar de decir que reconoce que “cada pueblo o tribu con su  cacique” tiene “su cultura, sus tradiciones, sus costumbres y principalmente su forma de ver el mundo”, aparentemente Bolsonaro sabe lo que el indio quiere al decir también que “el indio no quiere ser latifundista pobre sobre tierras ricas”. Sugiere como solución que  “estamos listos, en asociación y agregando valor, para aprovechar de forma sustentable todo nuestro potencial.” En otras palabras, sugiere mantener el mismo modelo económico extractivo, pero comandado por actores nacionales y no por “intereses políticos y económicos externos.” (14)

Hay que destacar que la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), el organismo estatal para proteger los pueblos indígenas y demarcar las tierras indígenas, se está transformando en una agencia en defensa de los intereses del agronegocio y la minería dentro de las tierras indígenas. (15) Para poder abrir las tierras indígenas ya demarcadas para estos fines, el gobierno federal pretende modificar la Constitución. Si eso ocurriera, existen  4.332 peticiones de investigación para la posible extracción de minerales en tierras indígenas en la Amazonía brasileña que podrían ser aprobadas, sin olvidar que mundialmente el sector de la minería está dominado por empresas transnacionales, no brasileñas. (16)

En cuanto a la preservación de los bosques como una forma de detener la destrucción forestal, el gobierno no cesa de repetir que Brasil, incluso habiendo batido el récord de deforestación de la última década en 2019, es un ejemplo de preservación. Por eso el  ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, dijo en la víspera de la conferencia sobre clima de la ONU en 2019: “Como mínimo, tendríamos derecho a unos US$ 10 billones por año”. Este es el valor que el gobierno cobraría de los llamados países ricos por supuestamente haber tomado medidas para mantener los bosques como depósito de carbono. (17) Con relación a las críticas sobre el aumento de la deforestación, Salles prometió una “nueva estrategia” (18). Pero hasta ahora nadie sabe cuál sería esa nueva estrategia.

La conclusión es que, mientras que Bolsonaro afirma que “la protección de los bosques es nuestro deber”, la práctica es completamente distinta. Basta recordar que cuando Bolsonaro formó su gobierno quiso acabar con el Ministerio de Medio Ambiente. Y cuando, tras fuertes presiones, tuvo que echarse atrás, hizo profundos recortes en el presupuesto del ministerio, reduciendo así su capacidad para controlar la deforestación. Un decreto de marzo de 2019, por ejemplo, recortó R$ 187 millones (más de US$ 45 millones) de su presupuesto. (19)

El objetivo es claro: abrir la Amazonía brasileña lo más rápido posible a la extracción y destrucción e “integrar” los pueblos indígenas y no indígenas a la sociedad de consumo para que abandonen sus economías de subsistencia que dependen de los bosques y puedan servir de mano de obra barata en las obras y proyectos que se quieren implementar.

Resistencias

El neofascismo en los bosques no ocurre solamente en Brasil. También amenaza a pueblos en otros países con bosques tropicales. Nos referimos por ejemplo a lo que sucede en Papúa, la India y las Filipinas. Pero hay también muchas resistencias y así queremos terminar este relato. Lo que sigue son algunos fragmentos de la respuesta de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) en respuesta al discurso de Bolsonaro en la ONU en setiembre de 2019:

“Bolsonaro se denuncia a sí mismo, como una vergüenza para Brasil, al demostrar serias carencias en la comprensión de la  geopolítica, de la historia y de la realidad sociocultural de su país, al querer luchar a veces hasta con enemigos imaginarios y realizar afirmaciones acusatorias, infundadas, imprecisas, demagógicas, mentirosas, más que falaces, (…) principalmente contra nosotros, pueblos originarios, que nada le debemos a él, a su descendencia ni a las élites que se apoderaron, hasta el día de hoy y por medio de prácticas, eso sí, colonialistas, arrasadoras y genocidas, de nuestros territorios y de los bienes naturales que venimos protegiendo desde hace milenios. Por el contrario, la deuda histórica y social de Brasil con nosotros continúa impagable. No por eso negamos nuestra identidad brasilera, y es exactamente por eso que reivindicamos el respeto a nuestro derecho de ser parte de este país, asegurando la base de nuestra existencia  – nuestros territorios, lo poco que nos queda–, nuestra diversidad étnica y cultural, nuestros modos de vida, nuestra visión del mundo. (…)

Bolsonaro sabe que sus discursos de odio y su voluntad para legalizar prácticas criminales como el garimpo [minería ilegal], además de abrir de par en par áreas protegidas (tierras indígenas, territorios quilombolas y de comunidades tradicionales, y unidades de conservación) a invasores de toda clase, junto con la expansión del agronegocio y de los grandes emprendimientos, fueron el combustible para encender, en proporciones nunca antes vistas en la historia reciente de Brasil, el fuego, principalmente contra los biomas Amazonía y Cerrado [sabana brasileña]. Aún así, afirma descaradamente en su discurso que la Amazonía permanece prácticamente intocada y que él tiene un “compromiso solemne” con ella. (…)

Hacemos un llamado a nuestras bases, organizaciones y movimientos sociales aliados para que no se intimiden y jamás retrocedan en la defensa de sus derechos fundamentales, principalmente nuestros derechos a la vida, a las tierras y a los territorios que tradicionalmente ocupamos.” (20)

Por último, falta saber qué posiciones adoptarán los gobiernos de los países con fuertes intereses en las “riquezas” de la Amazonia, principalmente los Estados Unidos, Canadá, los países de Europa, Japón y China, incluyendo también el interés en los créditos de carbono de los bosques amazónicos, que de forma engañosa dicen compensarían su contaminación. Porque no es solamente el gobierno de Brasil el que crea una cortina de humo, también lo hacen muchos gobiernos al mostrarse preocupados con los incendios forestales o las políticas de Bolsonaro. Se sabe que, antes que ninguna otra cosa, están buscando en sus relaciones exteriores beneficiar a sus propios intereses económicos y multinacionales.

Por lo tanto, ¿no será momento de mirar con más atención lo que está detrás de las cortinas de humo creadas por los gobiernos neofascistas, para así construir alianzas más fuertes y sólidas para combatir el odio, la violencia y la destrucción forestal que está arrasando con la Amazonía y con muchos otros bosques y poblaciones en el mundo?

Secretariado del WRM, wrm@wrm.org.uy

(1) AF, Checamos o pronunciamento de Bolsonaro sobre os incêndios na Amazônia, agosto de 2019
(2) El Grupo de los Siete (G7) es el grupo de los países más industrializados del mundo, compuesto por: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, a pesar de que la Unión Europea también está representada.
(3) Por ejemplo el proyecto del millonario estadounidense Daniel Ludwig. Lea más en el artículo del  Boletín del WRM de noviembre 2018
(4) Lea más acerca del CAR aquí; el “grillaje” es la apropiación ilegal de las tierras por parte de latifundistas y empresas para diversos fines, que en la Amazonía está llevando a más destrucción forestal.
(5) Estadão Sustentabilidade, Desmate em unidades federais protegidas sobre 84% e supera média de toda Amazônia, noviembre de 2019
(6) UOL, Sem Prova, Bolsonaro acusa ONGs de estarem por trás de queimada na Amazônia, agosto de 2019
(7) Revista fórum, Polícia do Pará persegue ONGs sob acusação de incendiar Amazônia, noviembre de 2019
(8) El País, Leonardo DiCaprio rebate Bolsonaro e nega ter financiado ONGs investigadas, noviembre 2019
(9) ClimaInfo, Manifesto de apoio ao Projeto Saúde Alegria reúne mais de 100 organizações, noviembre 2019
(10) Publica, Práticas de violência se multiplicaram em 2019, octubre 2019
(11) Brasil de Fato, Nova lei de terras do Pará permite “requentar” títulos podres e favorece grileiros, junio 2019
(12) Confirma Noticia, MP que regulariza propriedades rurais incentiva grilagem, dizem especialistas, diciembre 2019
(13) Revista Fórum, Bolsonaro quer liberar exportação “in natura” de madeira da Amazônia, noviembre 2019
(14) El País, O discurso de Bolsonaro na ONU, analisado e confrontado com dados, setiembre 2019
(15) Pública, Funai pode ser mediadora de mineração em terra indígena, setiembre 2019
(16) Repórter Brasil, Projeto de governo de ampliar mineração ameaça 30% das terras indígenas do país, octubre 2019
(17) Money Report, Brasil cobrará US10 bilhões anuais a países ricos, diz Salles, noviembre 2019
(18) R7, Ministro diz que apresentará plano para prevenção da Amazônia, agosto 2019
(19) Brasil de Fato, Bolsonaro corta 95% do orçamento das ações destinadas a combater mudanças climáticas, mayo 2019
(20) APIB, Repúdio contra o discurso anti-indígena de Bolsonaro na Assembleia Geral da ONU, setiembre 2019