Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Guatemala: una represa y la masacre de 400 personas

La relocalización forzada de las personas que viven en las áreas donde han de construirse represas provoca generalmente violaciones de los derechos humanos. Uno de los ejemplos más terribles es el de la hidroeléctrica de Chixoy, construida durante la dictadura militar en Guatemala. El proyecto resultó en la masacre de más de 400 personas de la etnia Maya Achí, la mayor parte de las cuales pertenecientes a la comunidad de Río Negro, uno de los poblados que serían inundados por el embalse.

La violencia desplegada contra la población indígena comenzó en 1980, cuando la policía militar llegó a Río Negro y mató a siete personas. En julio de ese año, dos representantes de la aldea aceptaron concurrir a un encuentro convocado por el Instituto Nacional de Electricidad (INDE). Llevaron consigo la única documentación en poder de los pobladores respecto de acuerdos para el reasentamiento y la compensación respectiva. Los cuerpos mutilados de ambos fueron hallados una semana más tarde. Los documentos de la relocalización nunca fueron recuperados.

En febrero de 1982 el comando militar local ordenó a 73 hombres y mujeres que se presentaran en Xoxoc, una aldea aguas arriba del reservorio que tenía todo un historial de conflictos por la tierra y hostilidades con la comunidad de Río Negro. Sólo una mujer regresó a Río Negro. Los y las demás fueron violados, torturados y luego asesinados por la Patrulla de Defensa Civil de Xoxoc, uno de los cuerpos paramilitares más notorios utilizados por el estado como escuadrones de la muerte.

Pero lo peor aún estaba por venir. El 13 de marzo, los militaron reunieron a todas las mujeres, niños y niñas y los condujeron a una colina detrás de su aldea, donde torturaron y asesinaron a 70 mujeres y 107 niños y niñas. La organización Witness for Peace (Testigos para la Paz) publicó en 1995 un informe basado en entrevistas a los y las sobrevivientes, donde se dan detalles acerca de la forma atroz en que aquellas personas fueron asesinadas. Dos meses después 82 personas más fueron muertas.

La responsabilidad por la tragedia recae en todas aquellas instituciones y compañías que, conscientes de la brutalidad del régimen guatemalteco, colaboraron en la construcción de esa represa de 300 megavatios. El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial suministraron al proyecto más de U$S 300 millones en préstamos. El gobierno italiano dio ayuda bilateral y garantías de crédito a las exportaciones. El consorcio que planeó, diseñó y supervisó la construcción de la represa estaba formado por Lahmeyer International (Alemania), Motor Columbus (Suiza) e International Engineering Company (EE.UU.). Por su parte Gogefar (Italia) y Swissboring (Suiza) fueron las compañías directamente encargadas de la construcción de la obra. Hochtief (Alemania) fue el contratista para los trabajos de reparación de los túneles.

A pesar de lo esencial de su participación en la implementación del proyecto de la represa de Chixoy, que provocó la tragedia, ninguno de los actores anteriormente mencionados está dispuesto a admitir su responsabilidad. Tras una investigación interna, el Banco Mundial admitió la matanza pero no aceptó asumir responsabilidad alguna. Las compañías participantes en la construcción de la represa han aducido no tener conocimiento de las masacres. Sin embargo, testigos presenciales afirman que durante los asesinatos el ejército utilizó camiones de Cogefar, y que las mujeres secuestradas fueron llevadas al sitio de la represa y de allí trasladadas en helicópteros. Muchos tuvieron que saber de esto. Pero incluso si no hubieran notado nada, ¿no les debe haber parecido extraño que 400 personas desaparecieran de repente del lugar?

Los sobrevivientes de Río Negro han procurado obtener compensación en diversos ámbitos nacionales e internacionales. Los que se salvaron esperan todavía reparación material y espiritual. Pero no hay compensación posible para la pérdida cultural, las intimidaciones, la pérdida de medios de vida y el daño psicológico sufrido por las comunidades afectadas.

Artículo basado en información obtenida de: Lang, Chris et al. “Dams Incorporated. The Record of Twelve European Dam Building Companies”, A Report by the Corner House published by the Swedish Society for Nature Conservation, February 2000; “A People Dammed. The Impact of the World Bank Chixoy Hydroelectric Project in Guatemala”, Witness for Peace, 1995.