Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Hecho en Vietnam, cortado en Camboya

A lo largo de la presente década empresas madereras de Vietnam han estado realizando talas ilegales en Camboya, especialmente en la Provincia de Ratanakiri, con la finalidad de obtener madera a ser utilizada en la manufactura de muebles de jardín que son exportados a Europa. De acuerdo con la legislación vietnamita, solamente madera importada puede ser utilizada con ese destino, de manera que la materia prima proviene de los países vecinos, uno de de los cuales es Camboya (ver Boletín 18 del WRM).

Los madereros vietnamitas obtienen materia prima barata y parte del dinero es destinado a financiar el presupuesto militar “paralelo” de Camboya, teniendo en cuenta que son miembros de las Reales Fuerzas Armadas de Camboya los encargadas de combatir la tala ilegal. El acelerado proceso de deforestación y degradación de los bosques que está ocurriendo, afecta negativamente a las comunidades locales, puesto que el madereo perjudica los cultivos y la pesca. A los pobladores locales no les está permitido acceder a concesiones de madereo. Esta actividad ha invadido sus tierras y bosques, que han constituido sus medios de vida durante generaciones, y en algunos casos han sufrido incluso intimidaciones y asesinatos. Paralelamente, el erario publico pierde aproximadamente U$S 180 millones al año por causa de estas actividades ilegales.

Bajo el lema “Hecho en Vietnam, cortado en Camboya” en marzo pasado Amigos de la Tierra y Global Witness iniciaron una campaña en el Reino Unido promoviendo el boicot a la venta de muebles para jardín provenientes de Vietnam. El objetivo de la campaña -basada en el seguimiento de la cadena productiva de la madera proveniente de las selvas tropicales de Camboya- es ofrecer a la opinión pública un punto de vista holístico sobre el problema y despertar conciencia entre los consumidores del Norte.

Recientemente el gobierno de Camboya ha comenzado a controlar este negocio oscuro, que provoca no sólo destrucción del punto de vista ambiental, sino también pérdidas de ingresos para el gobierno. Sin embargo las acciones encaradas no parecen abordar la parte sustancial del problema. En relación con el tema, Global Response ha dado a conocer el siguiente comunicado de prensa:

“Desde el encuentro del Grupo consultivo celebrado en el mes de febrero, el Real Gobierno de Camboya (RGC) ha montado una serie de bien publicitadas operaciones para combatir la tala ilegal. Si bien esta demostración de voluntad política constituye probablemente la más prolongada y consistente serie de medidas contra la tala que se hayan tomado hasta ahora, las cuales indudablemente han determinado una reducción en las actividades ilegales de madereo, es dable pensar que el RGC no está atendiendo los objetivos primordiales.

Hay inquietantes informes según los cuales el control del RGC se ha centrado en pequeños aserraderos de escala local, algunos de los cuales han sido clausurados. Ello ha generado una escasez, por ejemplo, de materiales para la construcción y el correspondiente incremento en el precio de la madera. Paralelamente, los culpables del madereo ilegal e insustentable, vale decir los militares y los concesionarios habilitados, permanecen intocables.

Tal situación puede derivar en que la opinión pública de Camboya perciba esta ofensiva contra el madereo ilegal como una violación de sus derechos y un atentado contra sus medios de vida, más que como un esfuerzo serio para controlar la actividad de los operadores industriales, lo que redundaría en el beneficio del país y su población. Toda oposición pública a la reforma de la política forestal habrá de perjudicar seriamente el proceso de reconstrucción de Camboya. Es imprescindible que el RGC encare este tema.

Los militares: Vemos con buenos ojos la remoción de sus cargos de varios jefes militares debido a sus implicancias en operaciones de corta ilegal de los bosques. Sin embargo, datos en poder de Global Witness indican que la tala controlada por militares sigue dándose en varios puntos del país, entre ellos las áreas protegidas de Bokor y Aural, así como Stung Treng, Koh Kong, Kompong Thom, Pursat y Kratie.

Concesiones legales: Está en poder de Global Witness abundante documentación acerca de serias violaciones a la legislación y a las regulaciones de manejo forestal vigentes en Camboya por parte de prácticamente todos los concesionarios que operan en el país. La reciente cancelación de concesiones estuvo dirigida a operadores ya fuera de actividad o a zonas ya demasiado degradadas para resultar económicamente viables. Entretanto, los más importantes responsables del mal manejo forestal y de las actividades ilegales permanecen sin sanción. Es imperativo que se suspendan todas las concesiones hasta tanto se conozcan los resultados del proceso en curso de revisión de las concesiones y que culminará a mediados de este año. El RGC posee la investidura legal para poner fin a las concesiones de las compañías que hayan infrigido los términos de sus respectivos contratos de concesión.

Si el RGC sigue poniendo atención en las pequeñas operaciones y olvidándose de los mayores responsables del madereo ilegal, las medidas que se están tomando no tienen futuro y no serán más que cosméticas. A la vez, habrán de provocar dificultades de carácter económico y de otro tipo a la población rural. Las consecuencias para la preservación de los recursos forestales de Camboya seran graves”.

Fuentes: Sarah Tyack, Friends of the Earth, 26/3/99; Late Friday News, nro. 33, 27/3/99; Comunicado de prensa Global Witness, 24/3/99.