Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Impactos ambientales, sociales y económicos de la cría industrial del camarón

La destrucción de los manglares implica la perdida de especies únicas. Los manglares vinculan los bosques tropicales con los arrecifes de coral, proporcionando una transición fundamental entre los ecosistemas terrestres y marinos. También protegen las costas de la erosión, capturan sedimentos (protegiendo así los arrecifes de coral) y son el lugar de desove de la mayoría de los peces tropicales de venta comercial. También protegen los bosques tropicales de las tierras bajas costeras de las tormentas tropicales. Por otra parte, son fundamentales para la diversidad biológica local, ya que albergan plantas y animales que habitan exclusivamente en los ecosistemas de manglares. Se utilizan también para actividades de turismo y recreación. Los manglares son extremadamente productivos desde el punto de vista biológico, y para las comunidades locales son una fuente importante de combustible, medicinas, alimentos, forraje, etc.

Aparte del hecho de que se cortan vastas áreas de manglares, otra consecuencia de la cría industrial del camarón es que los camarones producen un importante volumen de desechos en los estanques. El alimento que los camarones consumen pero no retienen en su cuerpo termina siendo un desecho. A medida que esos desechos se acumulan, florecen bacterias que consumen el oxígeno disponible. Esto puede sofocar a los camarones y limitar su crecimiento. Los productos de desecho intermedios (tanto de los camarones como de los microbios) como el amoniaco y el nitrito, son tóxicos para los camarones, los peces y otros animales. Los camarones debilitados por los desechos y la falta de oxígeno tienen más probabilidades de enfermar. Para evitar este problema, se extrae periódicamente el agua de los estanque y se llenan los estanques con agua limpia. Este sistema produce la contaminación de las aguas superficiales cercanas a los estanques.

Esta actividad también provoca la salinización de los acuíferos y de las tierras agrícolas costeras. Cuando los estanques son abandonados debido a enfermedades u otras causas, el área queda a menudo convertida en un erial y sus suelos contienen altos niveles de salinidad, acidez y sustancias químicas tóxicas, que prácticamente la inhabilitan para otros usos.

Otra consecuencia de la cría industrial del camarón es el uso de antibióticos, plaguicidas, fungicidas, parasiticidas y alguicidas. Para prevenir las enfermedades, los granjeros utilizan grandes cantidades de antibióticos durante la producción, al igual que sustancias químicas entre las cosechas para esterilizar los estanques. El resultado es que los consumidores humanos de los camarones tropicales producidos de esa forma están ingiriendo un alimento con un alto contenido de antibióticos. Muchas de las sustancias utilizadas en esta actividad están prohibidas en algunos países debido a sus efectos cancerígenos. En relación a los antibióticos, algunos de los que se utilizan en la cría del camarón son los mismos utilizados en seres humanos, lo que podría disminuir la efectividad de los antibióticos contra las enfermedades. Es importante destacar que en muchos de los países productores no hay reglamentaciones que limiten la cantidad de sustancias químicas utilizadas.

En el afín de aumentar las ganancias, ya se está empezando a difundir la idea de usar camarones genéticamente modificados, y Tailandia (el primer productor mundial) ha comenzado a investigar en esa área. La idea es crear un súper camarón. Si estos planes triunfaran, además de ingerir antibióticos, plaguicidas y otras sustancias químicas, los consumidores también estarían comiendo camarones genéticamente modificados.

Entre los impactos sociales y económicos de esta actividad, la destrucción de los manglares implica la destrucción de un ecosistema de gran importancia para las comunidades locales, que por supuesto no participan en las ganancias! Se afirma que la acuicultura es una respuesta viable al problema de los recursos alimentarios, especialmente en los países pobres. Resulta claro que no es el caso de la cría del camarón. También se ha dicho que es una fuente de divisas muy necesaria, que les permite a los países productores de camarón importar proteínas de costo menor y así garantizar la seguridad alimentaria. Este argumento presenta dos problemas. Primero, que no hay evidencia de que las divisas generadas por los criadores de camarón se usen para importar proteínas baratas. Las divisas no llegan a los pobres sino a los propietarios de las granjas camaroneras, que son ricos, y que deciden como gastar ese dinero. En segundo lugar, la dependencia de alimentos importados reduce la seguridad alimentaria en tiempos de inestabilidad monetaria.

En relación con la generación de empleo, la acuicultura del camarón, debido a su naturaleza industrial, emplea menos personas que la agricultura u otras actividades pesqueras.

En muchos casos, la cría del camarón ha determinado graves violaciones de los derechos humanos, incluido el asesinato, las lesiones físicas, el desalojo de pobladores, la detención de trabajadores de granjas camaroneras, la violación de los derechos de los trabajadores de las granjas y la confiscación de tierras, bosques y recursos hídricos.

El desplazamiento de las comunidades locales es común en los países exportadores de camarones, donde los inversores con conexiones políticas convierten ecosistemas complejos altamente productivos en dominios privados para un uso exclusivo. Con el tiempo, los numerosos pobladores pobres que dependen de los manglares y la producción pesquera costera para su sustento son desplazados. Los conflictos sobre los derechos de tenencia de la tierra son el núcleo de los conflictos relacionados con la cría del camarón.

La cría del camarón es un negocio rentable para un grupo pequeño de personas, y es rentable porque el comercio liberalizado no toma en cuenta las llamadas “externalidades”. Esto significa que aquellos que obtienen las ganancias no pagan por la destrucción del ecosistema, mientras que los costos tremendos que producen son absorbidos contra su voluntad por las comunidades locales, a cuya costa la industria produce sus ganancias.

En resumen, la cría industrial del camarón no solo no es una solución, sino que agrava las desigualdades socioeconómicas, en el marco de la destrucción ambiental.

Artículo basado en información obtenida de: “Prawn to Trade, Prawn to Consume”, Industrial Shrimp Action Network.