Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

India: discriminación de género y desempoderamiento en proyectos forestales financiados por Banco Mundial

Los electos consejos de bosques (Van Panchayats) han sido el único ejemplo existente de espacios legales autónomos para el manejo comunitario de bosques en la India. Después de haber manejado durante años bosques de aldea en Uttarakhand, la región montañosa de Uttar Pradesh, los Van Panchayats están siendo reemplazados por proyectos forestales “participativos” verticalistas promovidos por el Banco Mundial.

En el poblado de Pakhi en el distrito de Chamoli, donde comenzó el movimiento Chipko contra la explotación comercial de los bosques a principios de los años 70, ni las mujeres ni los pobres, señalados como los beneficiarios primarios de estos nuevos proyectos forestales, fueron consultados, ni se tuvo siquiera en cuenta su sistema preexistente de manejo de los bosques.

El bosque de la aldea posee una rica biodiversidad, con una mezcla de especies entre las que predominan el roble y el rododendro y en menor medida el cedro deodara. Sus beneficios primarios han sido principalmente la leña, el forraje, la paja para camas de animales y otros productos forestales no madereros, más que los ingresos en efectivo. Éstos han sido esenciales para preservar el sustento de las comunidades agro pastoriles locales, que todavía son predominantemente de economía basada en la subsistencia. La recolección de leña, forraje y agua es un trabajo realizado casi exclusivamente por mujeres en las montañas. Las decisiones sobre cuando abrir el bosque para la recolección de forraje, hojas y leña, las reglas para la recolección, las multas por violación, etc., eran tomadas por las mujeres, que aseguraban que la recolección de productos del bosque no coincidiera con períodos de trabajo agrícola pesado. Como no se disponía de fondos externos, las mujeres solían reparar el cercado externo del bosque con trabajo voluntario.

A pesar de estar conformes por haber asumido el control del bosque de la aldea, las mujeres habían expresado su resentimiento por el hecho de que los hombres les dejaran todo el peso del trabajo de protección del bosque sobre sus hombros, con el argumento de que sólo las mujeres necesitan el bosque. Sin embargo, al tomar decisiones importantes sobre la aldea, a menudo se deja a las mujeres en segundo plano.

Este reclamo se confirmó como absolutamente cierto con la introducción del manejo conjunto “participativo” de bosques de aldea (VFJM, por sus siglas en inglés) en el marco de un proyecto forestal financiado por el Banco Mundial en agosto de 1999. El ofrecimiento de un presupuesto importante para el bosque de aldea condujo a un rápido cambio de género en el poder y el control. Los mismos hombres de los cuáles se quejaban las mujeres porque les dejaban todo el trabajo de protección del bosque a ellas, de pronto comenzaron a mostrar gran entusiasmo por el tema. Se contrataron tres vigilantes de sexo masculino e inicialmente incluso los hombres monopolizaron el trabajo rentado en el vivero financiado por el proyecto. Sólo después de fuertes protestas por parte de las mujeres, se logró que se emplearan a algunas de ellas..

Pero los hombres también son perdedores. Han sufrido una pérdida de control de la toma de decisiones local a manos del Departamento Forestal. Según el presidente del consejo, el nuevo VFJM redujo el papel de los pobladores en el manejo del bosque a proporcionar información para la preparación de los micro planes y a trabajar como mano de obra remunerada en operaciones forestales. Los micro planes están hechos con el mismo molde de los proyectos de plantación, y fortalecen la pretensión del Departamento Forestal de tener el monopolio del conocimiento técnico sobre forestación, a la vez que promueven el modelo forestal como el mejor uso de la tierra, incluso para las tierras comunales que todavía quedan. Esto sucede a pesar de su histórica falta de experiencia en el manejo de la biodiversidad del bosque para mejorar las formas de sustento y la seguridad ecológica.

Como expresa una de las mujeres preocupadas por la situación, “En su afán por el dinero, los hombres han pactado la entrega de nuestro bosque de aldea al Departamento Forestal”, que de hecho se ha convertido en el único ganador. De esta forma, estos proyectos financiados por el Banco Mundial han desempoderado a hombres y mujeres pobladores locales que han protegido el bosque, al tiempo que han empoderado a un Departamento Forestal con una larga historia de destrucción de bosques.

Artículo basado en información obtenida de: Madhu Sarin, “Disempowerment in the name of ‘participatory’ forestry? – Village forests joint management in Uttarakhand”, Forests, Trees and People Newsletter, N° 44, abril de 2001.