Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

India: ¿los forestales no han aprendido nada?

En la visión oficial, la India presenta condiciones climáticas y sociales favorables para la instalación de plantaciones forestales. Funcionarios forestales de ese país han manifestado que más de 60 millones de hectáreas de “humedales sin bosque y arbustales” pueden ser consideradas disponibles para realizar en ellas operaciones de plantación de árboles. El Ministerio del Ambiente y Bosques está promoviendo el uso de plantas clonadas de eucalipto de rápido crecimiento resistentes a enfermedades. El menú incluye también clones de acacia, álamos, gmelina y teca. En la Reunión Internacional de Expertos realizada el pasado mes de abril en Santiago de Chile (ver Boletín 22 del WRM) los representantes de la India incluso fueron más allá al manifestar que “la forestación basada en plantaciones se ha convertido en una amiga de los campesinos, las tribus y la industria de la madera”.

Empero, la realidad contradice los argumentos utilizados por los promotores de las plantaciones. Los monocultivos de eucalipto en tierras agrícolas de la India han provocado severos problemas ambientales: descenso de la napa freática, destrucción de la fertilidad del suelo, reducción del área disponible para la producción de alimentos, mayor dependencia de insumos externos. En la norteña región de Uttar Pradesh, por ejemplo, a mediados de los ’80 los campesinos rechazaron las plantaciones de eucalipto debido a sus consecuencias negativas desde el punto de vista ecológico y socioeconómico. En ese estado se comprobó que solamente los grandes terratenientes -y no los pequeños agricultores- adoptaron el modelo del monocultivo forestal en su propio beneficio. A lo largo de todo el país este esquema de forestación provocó fuertes reacciones por parte de los campesinos afectados, que llegaron incluso a prender fuego a viveros y a destruir plantines arrancándolos de raíz.

Hechos más recientes muestran que, aún dejando de lado los aspectos ecológicos, la tendencia imperante actualmente en India respecto de las plantaciones forestales resulta preocupante. Un informe publicado por el Ministerio del Ambiente y Bosques a fines de 1997 sobre la revisión de la política forestal del país, sugería que las tierras forestales fueran entregadas a la industria para la instalación de plantaciones. Ello implicaría que se da preferencia a que la industria tenga ganancias seguras, frente a satisfacer las necesidades de seguridad alimentaria de las poblaciones y comunidades locales. Teniendo en cuenta que muchos pequeños agricultores -seducidos por los cantos de sirena de los promotores de las plantaciones- cambiaron la orientación de su producción de la agricultura a la forestación y que amplios sectores de la población de la India (945 millones de habitantes en 1996) se encuentra urgentemente necesitada de alimento, ¿resulta razonable sostener que hay en el país más de 60 millones de hectáreas prácticamente vacías, a la espera de que las empresas plantadoras vengan a hacer dinero con ellas? ¿Los forestales de la India no han aprendido nada acerca de las reales necesidades y deseos del pueblo de su país? ¿Cuánto más seguirán sin escuchar a y aprender de su propia gente?

Fuentes: India’s Eucalyptus Craze. The God that Failed, Sage Publications, New Delhi, 1994; Oberai C.P. et al., Plantation forestry in India, Reunión Internacional de Expertos sobre el Papel de los Bosques Plantados en el Desarrollo Sostenible, Santiago, Chile, 6-10/4/99; Oberai C.P. et al., Plantations forests. Key to sustainable Development, Reunión Internacional de Expertos sobre el Papel de los Bosques Plantados en el Desarrollo Sostenible, Santiago, Chile, 6-10/4/99.