Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Indonesia: deforestación y degradación en las selvas de Borneo

Borneo, una de las mayores islas del archipiélago malayo en el sudeste de Asia, está bajo la soberanía de tres estados: Malasia, Indonesia y Brunei. Originalmente esta gran isla estuvo completamente cubierta de una densa selva tropical. La expansión de la industria de exportación de madera, junto a las plantaciones de pulpa y palma aceitera tanto en Malasia como en Indonesia, han casi completamente destruido la selva de Borneo. Los consumidores de maderas tropicales en el Norte, así como los compradores de madera compensada para la fabricación de casas en los EE.UU., son los responsables últimos de este desastre ecológico. La exportación de madera contribuye anualmente con U$S 8.000 millones a la economía indonesia y provee el 80% de la madera compensada utilizada por la industria de la construcción en los EE.UU.

Reciente información científica suministra una clara evidencia de que la sustentabilidad de los bosques está determinada en primer término por las condiciones imperantes en territorios biogeográficos de gran escala, y de que los actuales desórdenes climáticos inducidos por el hombre están poniendo en peligro de manera muy seria los bosques tropicales.

En efecto, el raro bosque tropical de Borneo -donde la reproducción de los árboles está fuertemente vinculada a la llegada del fenómeno El Niño-Oscilación Sur (ENOS) se ve enfrentado a una muerte inminente debido al aumento del madereo y al cambio climático por causas antrópicas. ENOS es un fenómeno combinado de variación de la temperatura y presión atmosférica que se dan respectivamente en el océano y en el aire. Los árboles sincronizan su reproducción con el arribo de ENOS, que se da una vez cada cuatro años. Las condiciones climáticas generadas por El Niño propician la fructificación de los dipterocarpos y son fundamentales para la producción de semilla, que es utilizada como alimento por la abundante fauna de la región. Asimismo los lugareños recogen semillas para la alimentación y para su comercialización.

Según una investigación en ecología realizada recientemente por la Universidad de Michigan, la degradación de los bosques de dipterocarpos tendrá repercusiones tanto en los ecosistemas terrestres de Borneo como en las economías regionales, y además consecuencias a nivel global en un futuro próximo. El problema que los investigadores han descubierto es que la corta intensiva que se ha practicado en las zonas circundantes al Parque Nacional Gunung Palung durante la década pasada han reducido drásticamente la producción de semilla, que bajó de 196 kg/ha en 1991 a 18,5 kg/ha en 1998. Dado que el madereo intensivo reduce la densidad y la biomasa de los árboles maduros en el lugar, se afecta la extensión espacial para la reproducción. Como consecuencia, todo el ecosistema -incluída la flora, la fauna y los seres humanos- se encuentra amenazado.

Mientras este desastre avanza el gobierno indonesio sigue prestando oídos sordos a las demandas de su pueblo -lo que está bien ejemplificado por la larga lucha de los pueblos indígenas- y a las evidencias que ofrece la buena ciencia. Su desenfrenada carrera para aumentar más y más los ingresos generados por la exportación de madera ha de conducir rápidamente a la destrucción de lo que queda de las selvas de Borneo. Brindar un creciente apoyo a la resistencia popular en Borneo es por ahora la principal manera de contrarrestar esta política de destrucción.

Fuente: Glen Barry, 16/12/99;