Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Indonesia: plantaciones de palma aceitera en el centro de la destrucción de la biodiversidad

Indonesia posee el 10% de los bosques tropicales que todavía existen en el mundo, los que albergan más de 20.000 especies de plantas (10% del total del planeta), 12% de las especies de mamíferos y 17% de las especies de pájaros, muchas de las cuales son únicas. La magnitud de esta grandiosa diversidad biológica puede apreciarse en este dato: en 25 acres de bosque húmedo de Borneo se encontraron 700 especies de árboles, el equivalente al total de especies presentes en toda América del Norte.

Sin embargo, cumpliendo con las políticas impuestas mundialmente por los poderes del Norte sobre los países ricos en biodiversidad del Sur, a través de recetas alentadas por las agencias multilaterales (Fondo Monetario Internacional – FMI, Banco Mundial), en los años 80, Indonesia aumentó la liberalización del comercio, lo que contribuyóa aumentar drásticamente la exportación de sus recursos naturales, entre los cuales el aceite de palma. El país se transformó rápidamente en el segundo productor mundial de aceite de palma.

La palma aceitera se cultiva en un sistema de monocultivo a gran escala, que por lo mismo requiere de grandes cantidades de insumos químicos (fertilizantes y plaguicidas), que producen la pérdida de biodiversidad en tierra y agua. Por otra parte, la conquista de nuevas tierras para las plantaciones implica el talado de bosques y la pérdida de hábitats. Las plantaciones de palma aceitera también son culpables de los graves incendios de bosques que asolaron al país en 1997, ya que se usaron los incendios como método para despejar tierras para las plantaciones. De los 176 titulares de concesiones acusados por el gobierno de iniciar los incendios en octubre de 1997, 133 correspondían a plantaciones. Actualmente, las plantaciones de palma aceitera cubren unos 3,4 millones de hectáreas de tierra y se han asignado 6,8 millones de hectáreas más para futuras plantaciones, en el marco de un plan quinquenal. Esto significa que entre 750.000 y un millón de hectáreas de bosque serán “convertidas” (destruidas) cada año.

Este proceso se ha transformado no sólo en una fuente de degradación ambiental sino también en un conflicto social pautado por violaciones de los derechos humanos. Los derechos tradicionales y las tradiciones locales han sido arrasados por una nueva legislación que impone la propiedad estatal y niega la existencia de los habitantes de los bosques, es decir, los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Los grandes mercados para la creciente industria del aceite de palma son Europa, para el uso industrial, e India, Pakistán y China para el uso comestible, con un aumento rápido de la demanda en EE.UU. Las compañías transnacionales, incluyendo Unilever, Procter&Gamble, Henkel, Cognis y Cargill (algunas de ellas involucradas tanto en la producción como en el comercio), son elementos motores de este negocio promovido por la acción del FMI y el Banco Mundial en su afín de alentar la inversión extranjera y una mayor privatización del sector. Otros beneficiarios son, las instituciones financieras occidentales y los bancos privados; los inversores extranjeros de Malasia, Islas Vírgenes Británicas, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Hong Kong, Corea del Sur y Singapur; y la industria aceitera de Indonesia con estrechos vínculos con la familia Suharto.

Se han perdido los bosques, y con ellos los colores y las flores, el cantar de los pájaros, y los sonidos de los animales que allá habitaban, el agua clara de sus ríos, el alimento que aportaban, y el espíritu libre de sus pueblos… Se ha perdido la vida. ¿Continuarán las autoridades indonesias remplazando la diversidad biológica de los bosques por los monocultivos de palma aceitera para el beneficio exclusivo de unas pocas compañías nacionales y transnacionales?

Artículo basado en información obtenida de:

“The Bitter Fruit of Oil Palm. Dispossession and Deforestation”, http://www.wrm.org.uy ;

“The Politics of Extinction. Palm Oil”, Environmental Investigation Agency;

“A Framework for Assessing the Relationship between Trade Liberalization and Biodiversity Conservation”,

Tom Conway, International Institute for Sustainable Development, para UNEP, 1998, http://iisd1.iisd.ca/pdf/tradelib_biodiv.pdf