Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La evanescente biodiversidad forestal de Bangladesh

Bangladesh es uno de los estados signatarios de la Convención sobre Diversidad Biológica. Empero los tres tipos de bosques existentes en el país –los bosques siempreverdes y semideciduos en la zona este y la región de Chittagong Hill Tracts, los bosques deciduos húmedos y secos, conocidos como bosques de “sal”, localizados en las llanuras centrales y la región noreste, y los manglares a lo largo de la costa- se encuentran amenazados. Muy poco se está haciendo para salvarlos. Entretanto la tasa anual de deforestación ha alcanzado el 3%.

Los bosques de Chittagong Hill Tracts se extiende por 14.000 kilómetros cuadrados, representando el 10% de la superficie del país. Algunas de las principales especies arbóreas allí existentes alcanzan alturas y diámetros gigantescos. La parte más alta del dosel generalmente está formada por árboles deciduos y semideciduos, en tanto el estrato más bajo lo conforman especies siempreverdes. También existen formaciones de bambú y de savana. Varias importantes especies de mamíferos habitan la zona: elefantes, bisontes, ciervos, leopardos y el simbólico tigre de Bengala. Pájaros como la paloma imperial, la paloma verde y el pato blanco de los bosques están también allí presentes.

Las plantaciones forestales comerciales, la tala ilegal, los megaproyectos de represas y el desplazamiento forzado han sido los factores de la acelerada destrucción de este valiosos ecosistema, que significa la destrucción de su biodiversidad. Los monocultivos de caucho, teca y eucalipto para exportación han provocado impactos ecológicos negativos debido a la sustitución parcial de los bosques, así como conflictos entre las comunidades locales, que pertenecen a 13 grupos étnicos, y el Departamento Forestal. Desgraciadamente este tipo de situaciones son frecuentes en Asia. Las propias autoridades que promueven las plantaciones han demostrado ser incapaces de controlar el madereo ilegal por parte de bandas armadas. En lo que refiere a los megaproyectos, la represa de Kaptai constituye un buen/mal ejemplo de cómo el financiamiento externo en nombre del desarrollo puede devastar un área y tener efectos multiplicadores sobre el ambiente, la economía y la vida de las comunidades vecinas. La represa, construida en 1964 con ayuda de USAID, sumergió 250 kilómetros cuadrados de tierras agrícolas y bosques pertenecientes a los pueblos de las colinas, especialmente a los Chakma, y provocó la relocalización forzada de alrededor de 100.000 personas, quienes perdieron así sus hogares y medios de vida. Los desplazados se vieron obligados a su vez a cortar más superficie de bosque a fin de poder realizar sus prácticas de agricultura de subsistencia.

Tradicionalmente los bosque de “sal” solían cubrir vastas superficies en el centro y este de Bangladesh. Además del árbol de “sal” (Shorea robusta),que representa el 70 a 75% de dicha formación vegetal, este tipo de bosque está formado por valiosas especies forestales y herbáceas. La diversidad biológica de los bosques de “sal” es única. No obstante el Banco Asiático de Desarrollo ha promovido activamente su destrucción por considerarlos de baja productividad, financiando proyectos para su sustitución por monocultivos forestales de eucalipto y caucho, entre otros. Hoy en día el único parche de bosque de “sal” todavía en pie se encuentra en Modhupur. La mayor parte del suelo bajo el bosque ha quedado al descubierto y se ha erosionado, habiendo sido el espacio ocupado por empresas forestales y desplazados.

Por su parte Sundarban, el mayor manglar del mundo, está situado en la región sudeste del país, en la frontera entre Bangladesh e India. El mismo está alimentado por una red hidrológica de agua dulce perteneciente a la cuenca del Ganges y por las aguas saladas del Golfo de Bengala. Comprende una superficie de 10.300 kilómetros cuadrados. Constituye un complejo hábitat donde coexisten muchas especies vegetales y animales: mamíferos, cientos de especies de pájaros –algunas de ellas migratorias- cocodrilos, otros reptiles, anfibios e invertebrados. Además Sundarban constituye una de las reservas del tigre de Bengala. La UNESCO declaró a este sitio Patrimonio Cultural de la Humanidad. El manglar de Sundarban es asimismo fuente de medios de vida –pescado, miel, madera. leña- para las poblaciones locales. Un reciente estudio estimó que entre 500.000 y 600.000 personas, incluyendo empresas comerciales e industriales, dependen directamente de los productos obtenidos de este manglar.

En este caso la causa directa de destrucción es la prospección y explotación de petróleo y gas por parte de empresas transnacionales, entre ellas la Shell, cuyas actividades son promovidas por el propio gobierno, como siempre, en nombre del desarrollo. El denominado Proyecto de Biodiversidad para Sundarban, diseñado para restaurar el ecosistema original y financiado por el Banco Asiático de Desarrollo, el GEF y el Fondo Nórdico de Desarrollo viene siendo fuertemente criticado por IEDS (Amigos de la Tierra-Bangladesh) debido a las obras de infraestructura para ecoturismo construidas en el corazón del manglar y a la forma no transparente en que el proyecto en su conjunto está siendo implementado, con absoluto desconocimiento de los puntos de vista e intereses de las comunidades locales.

Si bien para el gobierno y para las agencias de desarrollo la única causa de destrucción de los bosques en Bangladesh es la presión demográfica, la realidad está mostrando que son el “desarrollo” insustentable y los proyectos de infraestructura, junto a la pobre performance de las autoridades en lo que respecta a la conservación de los bosques, las principales causas de deforestación y degradación de los bosques en dicho país. Y con ellos de la pérdida de parte fundamental de su biodiversidad.

Artículo basado en información obtenida de: Gain Philip, “The last forests of Bangladesh”, Society for Environment and Human Development (SEHD), Dhaka, 1998; IEDS (Friends of The Earth –Bangladesh), 8/3/2001.