Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

La farsa de una “silvicultura inteligente”: Los casos de Green Resources en Mozambique y Suzano en Brasil

Silvicultura_Inteligente_principal

“Nadie come eucalipto”. Con esta afirmación los campesinos expresaron su indignación algunos años atrás, cuando la empresa Aracruz Celulose expandió el monocultivo de eucalipto en las tierras cultivables del estado de Espírito Santo, Brasil, para producir y exportar más celulosa. Aun así, tanto esta como otras empresas siempre adoptaron un discurso público donde promovían sus prácticas como “inteligentes”. Por ejemplo, afirman que el eucalipto solo se plantaba en tierras “degradas” o “abandonadas”. Ahora, con la crisis climática, la FAO sugiere adoptar una “silvicultura inteligente para el clima”. Nuestra pregunta es: ¿podemos decir que las prácticas actuales de estas empresas se parecen a una “silvicultura inteligente”?

La FAO es la organización de la ONU encargada de promover la agricultura y la alimentación, pero también se encarga de las temáticas de bosques y plantaciones de árboles – con esta última categoría erróneamente definida por ella como “bosques plantados”. En su libro de referencia sobre “agricultura inteligente para el clima” (CSA, por su sigla en inglés), la FAO aborda el papel de los bosques y los árboles, diciendo entre otras cosas, que “los esfuerzos para hacer una transición hacia la silvicultura inteligente para el clima tendrán que suceder en todos los niveles (…) y escalas temporales” (1).

¿Pero podemos llamar a la silvicultura que se practica hoy de inteligente? ¿Una silvicultura practicada por pocas empresas, que ocupan millones de hectáreas de monocultivos de eucalipto, pinos, acacias, palmeras y algunas otras especies, con el objetivo de obtener una mayor productividad y causando impactos negativos?

A pesar que el objetivo de la FAO sea de fortalecer la producción de alimentos y que el discurso de las empresas sea de recuperar tierras “degradadas”, la práctica muestra que las empresas de monocultivos de árboles siempre disputaron tierras aptas para la agricultura. Esto por una razón muy obvia: Si no ocupasen tierras fértiles, sus plantaciones no tendrían la productividad deseada. Por eso, donde las plantaciones se expanden – generalmente en grandes áreas de miles de hectáreas – la producción de alimentos tiende a disminuir.  Se trata de un verdadero desastre para las comunidades campesinas, impactando profundamente la soberanía alimentaria de dichas comunidades y de la población local en general. Por lo tanto, es un proceso poco inteligente. Por eso, la lógica empresarial que tiene como objetivo obtener el máximo de producción y lucro ha sido una de las principales críticas, muy bien resumida en la frase “nadie come eucalipto”.

En respuesta, varias empresas desarrollaron proyectos piloto que pudieran integrar de alguna forma la plantación de monocultivo de árboles con la producción de alimentos. Uno de los programas más propagados e implementados es el llamado “fomento forestal”. Este implica que los agricultores planten eucalipto en sus propias tierras, generalmente firmando un contrato con la empresa para que cuiden los árboles y luego los vendan a esa misma empresa, además de asumir los riesgos en caso de que las plantaciones no se desarrollen bien. Las empresas presentan esa idea como un “programa social”, una forma de “ayudar” a los campesinos, sugiriendo también que con el programa “fomento forestal” sería posible integrar de manera harmoniosa la plantación de eucalipto con la producción de alimentos.

La empresa “Green Resources” en Mozambique

En Mozambique, el país africano con la mayor extensión de plantaciones de árboles para madera, la empresa noruega Green Resources (GR) promueve el monocultivo de eucalipto en la provincia de Nampula, bajo el nombre de Lúrio GR. En una reciente visita de campo al distrito de Mecubiri, escuchamos a los pobladores de una comunidad directamente afectada por las plantaciones de eucalipto de la empresa.

En su página de internet, Green Resources afirma que solo planta eucaliptos en “pastos de bajo valor o en áreas de bosques degradados”. Sin embrago, frente a esa afirmación, los pobladores directamente afectados dijeron categóricamente que la empresa ocupa tierras cultivables. Son tierras que las familias ya utilizaban o lo harán en el futuro como áreas de cultivo de alimentos, llamada por ellos como la “machamba”. Las personas afirman que en los últimos años, paralelamente a la entrada de las plantaciones de eucalipto en la comunidad, la producción de alimentos se ha reducido.

Los pobladores también cuentan que parte de los eucaliptos se plantan en las tierras de los campesinos/as bajo el “fomento forestal”, un programa que cuenta con apoyo de la Unión Europea

Un grupo de personas que participan en este programa, nos dijeron que entraron en el programa debido a las promesas dadas por la empresa: que serían ricos, que podrían continuar plantando alimentos en el medio de los eucaliptos y, que si el 80% de las mudas de los eucaliptos sobrevivían, les regalarían un panel solar para tener acceso a energía eléctrica. Sin embargo, la sensación actual de esas personas es de frustración. Aunque la mayoría de los eucaliptos creció y muchos recibieron un panel solar, ellos afirman que varios de esos paneles ya no funcionan. Sobre el cultivo de alimentos en el medio de los eucaliptos, una campesina cuenta que intentó plantar mandioca, pero que después de algún tiempo, la mandioca ya no se desarrolló mientras que el eucalipto seguía creciendo. Ella constató que el eucalipto hizo que el suelo se secara, comprometiendo el crecimiento de la mandioca y se pregunta cómo va a producir suficiente comida para alimentar a sus hijos.

Otro poblador cuenta que participó de otro programa de la empresa que promovía la plantación de un cultivo alimenticio, la soja. Bajo ese programa, Lúrio GR distribuía semillas para luego cobrarlas a un precio 20% más caro. El poblador que plantó soja comenta que nadie en la comunidad come soja porque no forma parte de la alimentación tradicional de las personas. Por eso, la soja que producen es vendida a la industria de la avicultura. Como sucede con los que plantan el eucalipto, también el productor de soja está desanimado. Afirma que su renta ha sido reducida porque el precio de la soja bajó significativamente en los últimos tres años y que la empresa GR no está dando apoyo en la comercialización. (2).

La empresa “Suzano” en Brasil

Otro ejemplo de una empresa que promueve el llamado “fomento forestal” es la empresa Suzano Papel e Celulose. La empresa afirma tener 1.000 productores rurales, de los cuales el 80% son pequeños productores que practican el “fomento forestal”. Suzano es una de las mayores empresas en expansión en Brasil que promueve la plantación del monocultivo de eucalipto para celulosa y papel. En el futuro, pretende exportar “pellets de madera” para la generación de energía y electricidad en Europa. En 2015, también se convirtió en la primera empresa en Brasil y en América Latina que consiguió la aprobación de la plantación comercial de un eucalipto transgénico, supuestamente 20% más productivo que los árboles “convencionales” (ver artículo del Boletín de abril 2015 del WRM).

La expansión de la empresa Suzano en los últimos años ha generado conflictos con comunidades tradicionales en la región del Baixo Parnaíba. Estas poblaciones han defendido sus territorios, donde practican la extracción de bacuri y de otros productos (3). No obstante, Suzano afirma que“la mayor parte de las tierras donde las plantaciones se realizan son tierras degradadas”. En relación a la introducción de árboles transgénicos, la empresa afirma que los agricultores que practican el “fomento forestal” serían los que más se beneficiarían de esta nueva tecnología. La empresa argumenta que el aumento de la productividad puede hacer que los pequeños productores necesiten menos tierras para producir la misma cantidad de madera; por lo tanto, según afirma Suzano, sobrarían más áreas para la producción de alimentos y/o protección de bosques (4).

Sin embargo, décadas de “éxito” en el aumento constante de la productividad de los árboles de eucalipto en Brasil, siguiendo métodos “convencionales” de mejoramiento de la producción, han resultado en millones de hectáreas de más plantaciones y no de menos. Con esto, Suzano y otras empresas contribuyeron a generar muchos conflictos y expulsar a comunidades locales de sus tierras, así como a reducir las áreas disponibles para la producción de alimentos. Según dijo el abogado brasileño de la ONG Tierra de Derechos, André Dallagnol: “El propio eucalipto que es una especie exótica en Brasil, se presenta como un gran enemigo de los campesinos y campesinas y de los pueblos y comunidades tradicionales en Brasil. Esto se da justamente por el impacto que este ocasiona en las variedades no modificadas genéticamente y que son potencializados en la variedad transgénica, especialmente con el tema del consumo de agua. Hay testimonios de comunidades enteras que están rodeadas con intensos monocultivos de eucaliptos, lugares también llamados de “desiertos verdes”, que vieron sus recursos hídricos agotados. Además de esto, está la necesidad de usas intensivamente la pulverización aérea de agrotóxicos en distancias muy largas, alcanzando, otra vez, a las comunidades vecinas”. (5)

Finalmente

Estos dos ejemplos de empresas certificadas por el sello del FSC, refuerzan lo que el WRM viene argumentando a lo largo de los años: es poco inteligente promover sin límites un modelo de silvicultura o agricultura en base a un monocultivo a gran escala. Esto también es válido para el clima. Si tenemos en cuenta que el modelo de producción de las empresas de silvicultura también está basado en la mecanización, el uso intensivo de fertilizantes y agrotóxicos, el transporte de la producción a través de largas distancias, etc., estamos hablando de una actividad que depende profundamente del petróleo y gas natural. Insistir en este modelo solo tiende a empeorar la crisis climática. Por lo tanto, la opción realmente inteligente sería detenerlo. Hasta ese momento, es fundamental apoyar y fortalecer a las comunidades en sus luchas contras las plantaciones de árboles en gran escala.

Winnie Overbeek, winnie@wrm.org.uy
Miembro del Secretariado Internacional del WRM

  1. http://www.fao.org/3/a-i3325e.pdf
  2. Visita de campo del WRM junto con Justicia Ambiental, de 15 a 23 de setiembre de 2015.
  3. http://wrm.org.uy/pt/livros-e-relatorios/plantacoes-de-eucalipto-para-energia-o-caso-da-suzano-no-baixo-parnaiba-maranhao-brasil/
  4. http://theforestsdialogue.org/publication/company-responses-questionnaire-development-genetically-modified-trees
  5. http://wrm.org.uy/es/articulos-del-boletin-wrm/seccion1/los-transgenicos-no-son-bienvenidos-entrevista-con-andre-hl-dallagnol-de-la-organizacion-brasilera-tierra-de-derechos/