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Laos: Banco Mundial financia la represa Nam Theun 2 desconociendo sus propias políticas

En 1989, cuando la compañía australiana Snowy Mountains Engineering Corporation fue contratada para realizar un estudio de factibilidad de la represa hidroeléctrica Nam Theun 2 financiado por el Banco Mundial, el proyecto a estudio era una represa para generar electricidad para exportar a Tailandia.

Dieciséis años más tarde, la generación de electricidad parece ser un producto secundario de un proyecto cuyo objetivo es el alivio de la pobreza. El 31 de marzo de 2005, el directorio del Banco Mundial aprobó US$ 270 millones en garantías y préstamos para la represa. “Nuestro único interés es hacer lo que podamos para ayudar a parte de la población más pobre de Asia a aumentar sus ingresos para que puedan tener una vida mejor –y ése es el propósito del proyecto hidroeléctrico Nam Theun 2″, declaró a “La Voz de América”, Peter Stephens, vocero del Banco Mundial en Singapur.

Stephens es plenamente consciente de que el proyecto conducirá a un incremento de la deuda del gobierno de Laos, inundará 450 kilómetros cuadrados de bosques, humedales, campos y poblados. Implicará el desalojo forzado de 6.200 personas y destruirá las pesquerías y los medios de sustento de otras 120.000. El proyecto destruirá enormes áreas del último hábitat restante del elefante asiático y el pato de alas blancas, especies en peligro de extinción.

La participación del Banco Mundial asegura una serie de contratos lucrativospara las compañías internacionales. EDF International de Francia lidera el consorcio que construirá la represa, la compañía Nam Theun 2 Power Company. Los otros miembros del consorcio son el gobierno de Laos, Italian-Thai Development y la empresa pública de generación tailandesa Electricity Generating Public Company. La ingeniería del emprendimiento está a cargo de Lahmeyer Internacional de Alemania.

“Ésta es exactamente la clase de propuesta que los procedimientos de salvaguarda del Banco Mundial … pretenden impedir”, escribió David Hales del Worldwatch Institute. “El riesgo de un empobrecimiento aún mayor de la gente, de corrupción y mal manejo, y de un fracaso financiero del proyecto, es simplemente demasiado alto”.

No es de sorprender que el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn discrepe. Su trabajo, después de todo, implica gerenciar una institución con una inmensa capacidad de autoengaño. “Después de una larga deliberación hemos decidido que los riesgos son manejables; ciertamente, una razón central para nuestra participación es justamente ayudar a manejar esos riesgos” dijo Wolfensohn en una declaración emitida por el Banco luego de la decisión del directorio.

El Banco Mundial ha estado involucrado en el proyecto Nam Theun 2 desde la financiación del estudio de factibilidad en 1989. Desde entonces, una compañía maderera de Laos operada por militares ha hecho millones talando el área del reservorio. Miles de personas en la Meseta Nakai han visto sus medios de sustento destruidos. Aunque los consultores internacionales se han beneficiado con millones de dólares en estudios sobre el proyecto, el Banco Mundial ha fracasado completamente en el “manejo de los riesgos”.

James Chamberlain es un antropólogo que vive en Laos desde 1965. En 1997 dirigía el equipo de un proceso de “consulta” sobre el proyecto Nam Theun 2. Un video del Banco Mundial de 1997 registra sus comentarios sobre tres grupos de pueblos indígenas que habitan el área del proyecto propuesto. “Son principalmente cazadores y recolectores tradicionales, con muy poco desarrollo o ninguno de la agricultura, dependen de las pasturas y tienen un modo de vida nómade”, según Chamberlain. Hablan un lenguaje viético que no está relacionado con los otros grupos lingüísticos del área. Chamberlain los describió como “casi extintos”, con culturas que son “muy pero muy diferentes a cualquier otra con la que nos hayamos cruzado alguna vez”.

En el pasado el gobierno de Laos ha forzado a poblaciones de lengua viética a dejar sus bosques espirituales y a vivir en poblados. “No funcionó” declaró Chamberlain. “La mayoría de ellos murieron, en realidad, como resultado de vivir en poblados, tanto por razones de orden psicológico como físico”.

El equipo de Chamberlain recomendó que se les permitiera a estos pueblos indígenaspermanecer en el bosque. “Creemos que se trata de una decisión consciente por parte de estos pueblos en cuanto al estilo de vida que prefieren y al lugar donde quieren vivir. Es una preferencia ecológica” dijo Chamberlain.

“Desde el punto de vista del Banco Mundial, y su política sobre Pueblos indígenas”, agrega, “esto es lo que debe pasar. De acuerdo a la directiva operativa sobre Pueblos indígenas, DO 4.2, los pueblos deben ser consultados sobre lo qué quieren hacer con su propio futuro. Y esto debe ser respetado en las políticas y en la planificación.”.

Pero las recomendaciones de Chamberlain fueron ignoradas. En 2000, tal como lo ha documentado el Panel de Expertos sobre Nam Theun 2 financiado por el Banco Mundial, el gobierno de Laos desalojó 34 hogares de pueblos de habla viética de sus bosques espirituales a un poblado denominado Ban Nakadok. Al año siguiente, diez familias más fueron forzadas a mudarse a otro poblado, Ban Nathon. Muchas familias viéticas murieron luego de haber sido desplazadas a Ban Nathon a mediados de los años setenta.

Habiendo recomendado previamente que no se desplazara a los pueblos viéticos, en su último informe (febrero de 2005), el Panel de Expertos recomienda que los constructores del proyecto contraten a una ONG para trabajar con las comunidades viéticas. Según el Panel de expertos, ello serviría, “a los efectos de comprender mejor su situación actual, para identificar sus preferencias de reubicación y para mejorar sus formas de sustento”. En otras palabras, los constructores del proyecto, el gobierno de Laos, el Panel de Expertos y el Banco Mundial, ni siquiera conocen la “situación actual” de los pueblos de habla viética, ni qué hablar de sus “preferencias de reubicación”.

Esto no es más que la admisión de que los constructores del proyecto no han prestado atención alguna ni a las recomendaciones de Chamberlain ni a la política del Banco Mundial sobre Pueblos indígenas. El desalojo de las personas de habla viética de sus bosques espirituales no solo infringe las políticas de salvaguarda del Banco Mundial. Para quienes están involucrados, se trata de un tema de vida o muerte.

Nam Theun 2 se convertirá en uno más de una larga lista de proyectos absurdos del Banco Mundial. Pero es una prueba concluyente (como si se necesitaran aún más pruebas) de que la única forma de evitar que el Banco Mundial repita los mismos errores es cerrándolo.

Por Chris Lang, correo-e: http://chrislang.org