Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Laos: el impacto de la represa Nam Theun 2 sobre los pueblos indígenas

En julio de 2002, el Banco Mundial publicó un “marco de referencia” para su involucramiento en la propuesta de construcción de la represa Nam Theun 2. El documento explica cómo el Banco pretende decidir si aprueba o no un préstamo de US$ 100 millones como garantía frente al riesgo político de la represa de 1.000 MW propuesta.

La represa, cuyo costo es de US$ 1,5 mil millones, ha sido estudiada durante más de una década. La empresa a cargo del proyecto, Nam Theun 2 Electricity Company (NTEC) es un consorcio en el que participan Electricité de France con Harza Engineering, la Electricity Generating Company of Thailand, Ital-Thai y el gobierno de Laos. Sin la garantía del Banco Mundial, los financiadores comerciales no se arriesgarán a invertir en el proyecto.

En caso de ser contruida, la represa determinaría el reasentamiento forzado de más de 5.000 indígenas. El agua del reservorio de 450 kilómetros cuadrados se desviaría través de una central eléctrica al río Xe Bang Fai, otro afluente del Mekong. De acuerdo a un estudio independiente realizado recientemente, 130.000 personas, muchas de los cuales son indígenas, obtienen “importantes beneficios de sustento” del río Xe Bang Fai y sus afluentes. En mayo de 2002, Bruce Shoemaker, uno de los autores del estudio, explicó ante una Audiencia del Congreso de EE.UU. que si se construye la represa, “se alterará radicalmente el flujo del río, cambiarán los ciclos de crecientes, y quedarán sumergidos los rápidos (las mejores zonas de pesca)”.

En su marco de referencia, el Banco Mundial afirma que “La preparación del proyecto se ha centrado en mitigar esos impactos negativos asegurando que el diseño e instrumentación de los planes relacionados con todas las políticas de salvaguardia del Banco se ejecuten cumpliendo con las normas del Banco o excediéndolas”.

Lo que el Banco no menciona en su documento es que el proyecto ya ha tenido un impacto importante sobre las comunidades indígenas que viven en el área propuesta para el reservorio. Desde hace por lo menos 10 años, una compañía maderera de Laos manejada por el ejército, Bholisat Pattana Khed Poudoi (BPKP), ha estado talando el área del reservorio en la meseta de Nakai. En 2000, una investigación del Banco Mundial descubrió que BPKP también estaba realizando operaciones de madereo a gran escala en los bosques que rodean el reservorio, que están supuestamente protegidos.

El Grupo Asesor Internacional (IAG, por su sigla en inglés) designado por el Banco Mundial para controlar el proyecto, confirma que el madereo está afectando a las comunidades indígenas. En abril de 2001, el IAG informó que “la tala progresiva de bosques y otras formas de vegetación de la meseta previendo la inundación del área ha determinado la disminución de las áreas de recolección de alimentos y otros productos no madereros, incluidos materiales para la construcción de viviendas”. En una carta al vicepresidente del Banco Mundial, el IAG escribió: “Los poblados que visitamos están sumergidos en un nivel de pobreza más bajo del que tenían hace cinco años o más, si eso es posible.”

Los indígenas que viven en la meseta de Nakai y los bosques circundantes pertenecen a 28 grupos étnicos distintos, según el antropólogo James Chamberlain, contratado por el Banco Mundial en 1996. Entre estos pueblos, Chamberlain destacó la presencia de “grupos etnolingüísticos Vietic [que] no han sido clasificados correctamente, y varios otros como los Atel, los Malang, los Arao y los Salang-X, que hasta ahora eran completamente desconocidos.”

Sin embargo, NTEC contrató a otro consultor, Stephen Sparkes, que trabajaba para Norplan, una firma consultora noruega. Sparkes escribió que “Después de realizar trabajo de campo en el área, me he referido a la meseta como una ‘cultura de crisol de etnias y pueblos’, porque cada vez es más difícil distinguir un grupo de otro”.

El trabajo de Sparkes contó con la aprobación de NTEC, y posteriormente la empresa a cargo del proyecto describió a los pueblos habitantes de la meseta de Nakai como “pueblos indígenas en general, ya que no existen diferencias significativas entre los grupos”.

A pesar de que los pobladores de la meseta no fueron consultados antes de que BPKP talara sus bosques, NTEC afirma en su sitio web que “se realizaron más de 242 consultas públicas, sesiones informativas de participación y reuniones a nivel local, regional, nacional e internacional para el proyecto Nam Theun 2”.

Más de 200 de esas “consultas” se realizaron entre febrero y junio de 1997 en poblados de la meseta de Nakai y a lo largo del río Xe Bang Fai. En ese momento BPKP ya estaba talando el área del reservorio.

Bárbara Franklin, una asesora contratada por el Banco Mundial para hacer el seguimiento del proceso de consulta del proyecto fue extremadamente crítica en relación con dicho proceso.

Después de las presentaciones del equipo de consulta de NTEC, Franklin preguntó a pobladores seleccionados al azar qué cambios traería la represa a sus poblados y señaló que en sus respuestas “muchos de los pobladores describían imágenes idílicas, diciendo cosas como: ‘Todo será mejor porque esta gente va a venir a ayudarnos’ “.

Franklin presentó más evidencia de que la información que los consultores de NTEC manejaron en sus presentaciones fue excesivamente optimista y tendenciosa. En poblados a lo largo del río Xe Bang Fai, cuyo reasentamiento no está planteado en el marco del proyecto, se encontró con pobladores que le dijeron que ellos también deseaban ser reasentados.

En realidad, muchos pobladores simplemente no entendieron las presentaciones de NTEC, realizadas en idioma lao. Franklin señaló que en algunos poblados del río Xe Bang Fai, hay muchos pobladores que no hablan lao con fluidez. El resultado, según ella, fue que “muchos participantes comprendieron poco o nada de la reunión”.

Los consultores de NTEC tampoco mejoraron su actuación en las presentaciones visuales. Durante las presentaciones en los poblados del río Xe Bang Fai, el equipo de consulta mostró a los pobladores un corte transversal del canal propuesto que llevaría agua desde la central eléctrica al río Xe Bang Fai. Se prevé que el canal destruirá 60 hectáreas de arrozales de los pobladores. En base a sus conversaciones con los pobladores después de la reunión, Franklin comentó que “la mayoría de los pobladores creyeron que estaban viendo la imagen de un pozo de agua”.

En sus conclusiones, Franklin establece que “no queda claro si las mujeres y las minorías étnicas que no hablan lao fueron consultadas en la forma significativa que exigen las Directivas Operativas del Banco Mundial”. Sin embargo, los ejemplos que presenta en su informe, muestran con total claridad que los pobladores no fueron consultados en forma efectiva.

NTEC afirma en su sitio web que se ha “comprometido a ayudar a los hogares afectados a hacer una elección informada sobre reasentamiento y compensación”. En otras palabras, la elección informada ofrecida por NTEC no tiene que ver con si los pueblos indígenas quieren que se inunden sus tierras, que se destruyan sus ríos y que se talen sus bosques o se les prohíba el ingreso en nombre de la conservación y ni siquiera si quieren que exista un gran proyecto hidroeléctrico en su territorio.

En su lugar, NTEC presenta a los pueblos indígenas de la meseta de Nakai una opción simple: o se mudan o se ahogan.

Por: Chris Lang, correo electrónico: http://chrislang.org