Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Laos: los bosques desaparecen, la corrupción aumenta

La República Popular Democrática de Laos -el único país sin salida al mar del sudeste asiático- tiene una superficie de 236.800 kilómetros cuadrados, con una todavía extensa cubierta forestal. Estos bosques albergan altos niveles de biodiversidad y suministran medios de vida a la mayor parte del 80% de la población del país que habita en áreas rurales.

La intensa deforestación constituye el principal problema ambiental de Laos, asociado con la pérdida de hábitas naturales y al disminución de las fuentes de agua. En 1940 se estimaba que los bosques tropicales cubrían el 70% del país. Esta cifra descendió al 64% en la década de 1960 y cayó al 47% para 1989. Actualmente el gobierno insiste en afirmar que este porcentaje se mantiene estable, pero una Evaluación Cartográfica de la Cubierta Forestal realizada recientemente muestra que la cobertura forestal es menor al 40%.

El manejo forestal en Laos es claramente insustentable, tanto desde el punto de vista ecológico como social. Como sucede habitualmente, el gobierno le echa la culpa a los sectores más débiles de la sociedad y acusa a la población rural -especialmente a las minorías étnicas- de provocar deforestación debido a los cultivos itinerantes. En realidad, la presión de población no es el verdadero problema. Por el contrario, la falta de transparencia, la corrupción a distintos niveles, la ausencia de planes y de un código de conducta en relación al manejo forestal están en la raíz de la actual situación.

Debido a la falta de apertura del sistema en su conjunto, resulta sumamente difícil averiguar cómo las operaciones de madereo han logrado las autorizaciones correspondientes y cómo operan en el terreno. Esta característica se extiende y afecta al personal forestal, cuyos miembros generalmente no están familiarizados con las políticas gubernamentales y saben poco del marco legal que regula los bosques en Laos. Además, los bajos salarios y las pobres condiciones laborales hacen a los funcionarios presa fácil de prácticas corruptas. La ignorancia y la corrupción actúan en detrimento de la sustentabilidad de los bosques y el madereo ilegal es dueño y señor en el país. La corrupción es también una práctica común en las altas esferas del gobierno: miembros del partido comunista en el gobierno y figuras de jerarquía de las fuerzas armadas se benefician con permisos de corta de bosque en diferentes regiones de Laos, sin la menor atención por la supervivencia de los bosques. Por otra parte, estos permisos son también otorgados sin ton ni son a contratistas privados por parte de los gobiernos provinciales a fin de financiar costos de infraestructuras. Si bien una vez cortada la madera debe pasar por diferentes etapas de control antes de salir del país, los controles realmente no existen, dado que a lo largo de todo el proceso se pagan sobornos y la revisión aduanera solo existe en los papeles. La mayoría de los rollizos son “exportados” a los vecinos Vietnam y Tailandia.

El gobierno central considera los bosques como una fuente interminable de ingresos gracias a los impuestos que se pagan por la madera cortada. Sin embargo, la caótica situación del sector forestal ha determinado que el estado esté recibiendo tan sólo una parte de los ingresos esperados por este concepto. Por ejemplo, entre 1997 y 1998 los impuestos pagados fueron en realidad apenas el 32% de lo esperado. Para contrarrestar este déficit, lo que se hace es promover un madereo más intensivo, ingresando de ese modo en un círculo vicioso de destrucción.

Los pobres del medio rural salen perdiendo y ven cómo desaparecen aceleradamente los bosques de los cuales dependen. Agentes comerciales y aserraderistas llegan y cortan sin consideración alguna por prácticas forestales básicas, como dejar árboles semilleros en el lugar o respetar zonas de amortiguamiento a lo largo de los cursos de agua. Al carecer de muchos servicios esenciales y estar con frecuencia sólo relacionadas marginalmente con la economía de mercado, las comunidades campesinas son las más afectadas cuando se corta el bosque.

¿Qué puede hacerse frente a este panorama de injusticia y destrucción? En las actuales circunstancias políticas, los movimientos de base son algo prácticamente imposible. Según voceros locales, las agencias internacionales interesadas en el futuro de la economía del país y en la mejora de las condiciones de vida de los pobres del campo podrían contribuir a fomentar los cambios necesarios. No obstante, teniendo en cuenta su fracaso al abordar la cuestión del madereo en Laos, las agencias internacionales -tales como el Banco de Desarrrollo Asiático, el Banco Mundial y la UICN- pueden ser consideradas en parte responsables de la actual situación. Mientras tanto, arrojar luz acerca de lo que está pasando con los bosques de Laos y su gente pueden ser una buena manera, aunque insuficiente, de promover tales cambios.

Artículo basado en información obtenida de: “Aspects of forestry management in the Lao PDR”, Watershed Vol. 5 Nr. 3, March – June 2000; Guía del Mundo 1999/2000.