Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Lucha timorense por el bosque

¿Hasta dónde llegaría usted para proteger su bosque?

Los aldeanos de la comunidad de Pollo, en el departamento indonesio de Timor Central Sur, han dado un ejemplo extraordinario, sobreviviendo durante años a la indiferencia burocrática, soportando la violencia de matones y embarcándose en una odisea a través del archipiélago de su país, en busca de apoyo para la defensa de los árboles y tierras locales.

La historia comienza con un bosque de los llamados kio en la lengua celébica local, usados para obtener madera y alimento para los invitados de la comunidad. En épocas pasadas, el kio era una fuente de ciervos, cerdos, vacas salvajes, leña, cuerdas y otros bienes, y poseía numerosos árboles de gran tamaño y de madera dura. Cinco clanes importantes de la comunidad (que ha sido dividida recientemente en varias aldeas administrativas con diferentes nombres) gozaban de derechos comunes sobre el bosque; uno de ellos era el clan Nabuasa, del cual proviene siempre el raja o jefe comunitario.

En 1982, un proyecto de ganadería integrada respaldado por el gobierno australiano obtuvo la aprobación del departamento ganadero provincial y de los líderes comunitarios, para realizar durante 25 años actividades en tierras que incluían el bosque. En parte de la tierra fueron plantados ejemplares de Leucaena leucocephala, como alimento para el ganado; se excavaron 14 estanques alimentados por la lluvia y se firmó un contrato con los aldeanos del lugar. A cambio de recibir una vaca, cada familia participante se comprometía a dar un ternero y medio a la empresa australiana, la cual distribuiría luego esos animales entre otros aldeanos con el fin de constituir una manada local.

Sin embargo, en 1987 la empresa australiana cerró, y el contrato se traspasó al gobierno local, el cual comenzó a vender los terneros en vez de reintegrarlos al proyecto. Los estanques cayeron en el abandono; hoy quedan sólo dos como reserva de agua para la gente y las vacas y, después de 1990, la población de ganado comenzó a menguar.

En 2003, algunos de los funcionarios que habían heredado el proyecto decidieron que querían tener sus propios campos en las tierras del proyecto. Para ello, urdieron un plan que consistía en pedir a los aldeanos que prepararan parcelas para el cultivo, prometiendo darles vacas a cambio. Pronto hubo una multitud de aldeanos que visitaban a los funcionarios llevando regalos tradicionales adat – telas, dinero, gallinas, cerdos, ovejas– para adquirir vacas. Algunas familias podían incluso obtener dos vacas en años sucesivos, si presentaban suficientes obsequios adat. Así fueron distribuidas no menos de 200 vacas por año.

A fines de 2003, unas 21 hectáreas habían sido desforestadas gracias a esos tratos. Los funcionarios prometieron que replantarían Leucaena para alimentar a las vacas, pero ningún árbol apareció. Al mismo tiempo, la oficina forestal departamental inició un proyecto de “rehabilitación forestal” en 150 hectáreas de tierra en la zona del proyecto. Luego, en 2006, llegaron nuevamente los funcionarios del servicio forestal departamental, anunciando otro proyecto de plantación de árboles de la Hutan Tanaman Industri (HTI). Se pagó a algunos aldeanos – en su mayoría no pertenecientes a la comunidad de Pollo – para que desmontaran aún más el bosque kio. Entre las especies que se cortaron se encontraban: Pterocarpus indicus, Sterculia foetida, Ceiba pentandra, tamarindos y acacias.

Así desaparecieron 450 hectáreas adicionales de bosque, y las consecuencias se empezaron a notar. Un resultado muy preocupante para los aldeanos se refería a un conjunto de manantiales surgidos en 1999 y que, extrañamente, sólo tenían agua en la estación seca, haciendo posible el cultivo de 50 hectáreas más de arroz irrigado. Debido a la deforestación, esos manantiales se secaron.

En 2008, la situación empeoró cuando el GERHAN, un proyecto del Programa Nacional de Rehabilitación de Bosques y Tierras que trabajaba con el servicio forestal departamental, se embarcó en otro plan de plantación de árboles en Pollo. Con tal de no perder más bosque, el raja de Pollo y cuatro amafs (rajas adjuntos) dieron su consentimiento, pero con la condición de que el plan se aplicara en tierras degradadas. Sin embargo, en junio de 2008 el GERHAN estaba talando 450 hectáreas más de buen bosque junto a una carretera local para hacer lugar a nuevos árboles de madera dura. Como había sucedido anteriormente, se prendió fuego al sitio luego de retirar los árboles grandes. Con tanto bosque desaparecido, muchos lugareños consideraron que ya habían tenido bastante.

Luego de visitar el gobierno y la asamblea departamentales, cuyos representantes prometieron realizar una investigación, 100 aldeanos de Pollo presentaron una denuncia de destrucción forestal en la policía departamental, seguida de un viaje al servicio forestal del departamento y a la sede del GERHAN.

Después de tres meses de silencio, los aldeanos viajaron a Kupang, la capital de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, para presentar su queja al gobierno y la asamblea provinciales, y se aseguraron de llevarse una copia de la denuncia de tala ilegal que presentaron ante la policía provincial.

En diciembre de 2008, todavía no había sucedido nada. En una asamblea comunitaria, el raja ordenó a siete jóvenes de Pollo que fueran al Palacio Presidencial en Jakarta, para ver qué se podía hacer al respecto.

Afirmando que “es mejor morir en Jakarta que morir en casa”, los jóvenes – uno de los cuales nunca había salido del distrito – partieron llevando consigo un total de US$ 250 aproximadamente. Cinco de ellos pagaron algo más de 20 dólares cada uno para embarcarse clandestinamente en un carguero con destino a Surabaya, en Java Oriental.

Poco después, los motores del barco se averiaron y el barco quedó al garete en medio del oleaje. El agua barría algunos de los puentes. Los aldeanos de Pollo estaban asustados, pero se dijeron entre ellos: “Si Dios nos lleva, que así sea. Estamos luchando por los demás.”

Al cabo de un tiempo los motores volvieron a arrancar, pero había que reorientar el barco que se había desviado de su ruta. Finalmente, demoró cuatro días en llegar a Surabaya, donde los aldeanos debieron apiñarse durante dos horas en un escondite, hasta que el inspector portuario terminara su ronda a bordo.

En Surabaya los aldeanos tuvieron que comprar comida, y en una semana se les acabó el dinero. Uno de ellos, Niko Demus Manao, se puso a trabajar cargando bolsas de 50 kilos de fertilizante por algo más de tres dólares por día, pero sus amigos le pidieron que desistiera pues temían por su salud. Algunos de los demás consiguieron trabajo como choferes, y la expedición logró finalmente reunir unos 55 dólares.

Se pusieron entonces en contacto con un periodista de televisión que en una ocasión había visitado su región. El periodista los invitó a su casa, junto con algunos miembros de la filial local de WALHI – Amigos de la Tierra Indonesia –, quienes les sugirieron pedir ayuda a la oficina nacional de la organización.

El 5 de enero de 2009, el equipo tomó el tren hacia Jakarta. En vagones de tercera clase, viajaron de pie durante las 15 horas que duró el trayecto. Cuando llegaron, se desplomaron exhaustos en el andén, para descansar unas pocas horas. Luego de ubicar a un pariente que los ayudó a alquilar una pieza, se dirigieron a la sede de WALHI, donde tres de ellos permanecieron una semana mientras se reunían con el Ministerio del Medio Ambiente, el Servicio Forestal y un miembro del parlamento, así como con el Defensor del Pueblo nacional. También se unieron a representantes comunitarios de Riau que manifestaban ante la sede del Servicio Forestal, y presentaron una demanda por tala ilegal y destrucción forestal ante la policía nacional.

El Servicio Forestal dijo no tener registro alguno del proyecto forestal de Pollo, pero un parlamentario de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, invocando su deber de servir a su pueblo, prometió dar seguimiento a la investigación. Efectivamente volvió más tarde a la zona, en el 2009, pero para hacer campaña por la re-elección, no para dar seguimiento al caso.

Para cuando los aldeanos emprendieron el regreso a Pollo, las 450 hectáreas de bosque ya habían prácticamente desaparecido para dar lugar al proyecto. E incluso tres años más tarde, a comienzos de 2012, no se había tomado ninguna medida oficial en respuesta a los problemas locales, salvo una carta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos al gobierno subprovincial, y otra del parlamento subprovincial exigiendo una investigación.

Sin embargo, la lucha estaba lejos de terminar. En febrero de 2009, luego del regreso de los aldeanos, los residentes de Pollo comenzaron a ocupar tierras en las 450 hectáreas que habían sido deforestadas al borde de la ruta para el proyecto GERHAN. Su objetivo era evitar que el gobierno volviera a ese lugar, usar la tierra para construir casas y realizar cultivos, y replantar con especies de árboles útiles. Además, los aldeanos ocupantes podían así proteger los grandes árboles que quedaban contra incendios naturales o provocados, y protegerse a sí mismos contra el bandidaje, los asesinatos y las violaciones, frecuentes en ese tramo solitario.

Al comienzo, cuatro familias ocuparon la tierra. Ahora son 50, y unas 365 familias más están esperando para establecerse allí. El objetivo final es dar a cada familia ocupante una parcela de 20 metros por 40. Mientras tanto, muchos de esos pioneros están haciendo provisoriamente cultivos intercalados con los árboles recientemente plantados, en superficies exteriores a sus propias parcelas, hasta que los árboles replantados estén maduros y toda la zona pueda ser dividida. La actividad criminal ha cesado en la ruta, y al menos un incendio ha sido extinguido, pero las cosechas de los ocupantes se están perdiendo debido al mal tiempo.

El 30 de enero de 2012, el jefe de la autoridad ganadera provincial mantuvo en una oficina local una reunión con el jefe del departamento y otros miembros del gobierno departamental, sobre la posibilidad de revivir el antiguo proyecto ganadero, cuyo contrato había expirado en 2007. En presencia de aldeanos de cuatro asentamientos locales, dijeron que el 2 de febrero los funcionarios realizarían otra reunión en el mismo lugar.

La respuesta de los aldeanos fue inmediata. El 1 de febrero, bloquearon la ruta que lleva a dicha oficina con una barricada de maderas. Su mensaje: queremos que se aclare la situación de la tierra en cuestión.

El 2 de febrero llegó un vehículo lleno de miembros de la tropa de la Satuan Polisi Pamong Praja (Satpol PP), la agencia indonesa de orden público encargada de manejar motines, manifestaciones y expulsiones. Niko Demus Manao fue llevado a una cooperativa cercana para una “charla íntima” sobre el objetivo de la protesta.

Durante el interrogatorio, aparecieron más vehículos. Un automóvil lleno de matones reclutados entre los vagos de la población, así como dos policías en motocicleta de la comisaría local, se dirigieron directamente hacia la barrera que atravesaba la calle. Avanzando hacia la barricada, ordenaron a los 50 aldeanos que la desarmaran, pero éstos se negaron a hacerlo.

Otro automóvil, en el que venían el jefe y el subjefe del departamento, junto con más matones, se dirigió hacia la cooperativa donde Niko estaba siendo interrogado. Los agentes de Satpol salieron a su encuentro, junto con Niko. El jefe departamental saltó del auto, gritando insultos a Niko. Uno de los matones lo sujetó por la cabeza, mientras otro lo abofeteaba y le daba golpes de puño en la cara.

Temiendo que la situación se agravara, Niko no llamó a los demás aldeanos, que no estaban a la vista, para que vinieran en su ayuda. En cambio, gritándoles que no pelearan, hizo lo que pudo para limpiar la sangre de su cara y corrió hacia una casa vecina. Mientras tanto, los matones que habían llegado con el jefe departamental deshicieron la barricada.

Niko se dirigió a la comisaría departamental para denunciar el asalto del que había sido objeto, pero el agente responsable estaba todavía en la barricada. Finalmente, hizo la denuncia a nivel provincial, cuidando de conseguir una copia para él. Más tarde, la policía convocó al matón que lo había golpeado, para que diera su versión de la historia; este último negó incluso haber estado en el lugar de los hechos pero, de todos modos, fue encarcelado.

El 3 de febrero, los aldeanos de Pollo volvieron a armar la barricada a través de la calle, y también plantaron allí bananeros, cocoteros y mandiocas para demostrar su compromiso con la causa. A mediados de febrero, corrió el rumor de que el jefe departamental y los matones que había alquilado planeaban quemar las casas de los aldeanos más activos en la lucha.

Sin embargo, los aldeanos no se rindieron. Como miembros de la comunidad étnica Amanuban, son parte activa de una alianza ambiental y social que reúne comunidades de todo Timor Central Sur, pertenecientes a los grupos étnicos Mollo, Amanuban y Amanatun, todos ellos relacionados antiguamente con un principado tradicional. Los Mollo, que viven aguas arriba de la región, se llaman a sí mismos “hijas de la naturaleza”; durante una década, combatieron con gran éxito a los extractores de mármol que habrían destruido muchas de las montañas características de la zona, y también están luchando contra las plantaciones industriales de árboles. En cuanto a los grupos Amanuban y Amanatun, que viven aguas abajo y se consideran “hijos de la naturaleza”, se enfrentan a la amenaza del desarrollo petrolero, así como a las minas y plantaciones.

Larry Lohmann, The Corner House (larrylohmann@gn.apc.org) y Dinar Rani Setiawan (dinar.setiawan@sdelink.org), School of Democratic Economics. Basado en entrevistas realizadas en Timor en febrero de 2012, y en: “Timlico dan Besipae, Contoh Kelam Peternakan NTT,” Pulangkandang, 3 de diciembre de 2010,http://www.pulangkandang.com/2010/12/timlico-dan-besipae-contoh-kelam.html; “Pelajaran Dari Timlico dan Besipa”, Ekspedisi Jejak Peradaban NTT, Kompas, mayo de 2011; Wikipedia, “Amanuban”, http://en.wikipedia.org/wiki/Amanuban; y Siti Maimunah, “Climate Justice”, Inside Indonesia 105, julio-setiembre de 2011,http://www.insideindonesia.org/edition-105-jul-sep-2011/climate-justice-18071465.

Contactos adicionales:

Aleta Ba’un, aletabaun2010@gmail.com 
Torry Kuswardono, t.kuswardono@gmail.com 
Niko Demus Manao, +62 82146103802