Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

México: la palma africana y los distintos significados de Chiapas

Chiapas significa mucho para mucha gente de todo el mundo. Es sinónimo de Zapatistas y de sub comandante Marcos y estos a su vez de lucha contra la injusticia y por la liberación. Sin embargo, para el empresariado nacional y transnacional Chiapas continúa siendo simplemente sinónimo de tierra barata, mano de obra barata, recursos abundantes y oportunidades de ganancias.

No resulta extraño entonces que tanto el gobierno como los empresarios estén impulsando una serie de proyectos que atentan contra la enorme diversidad biológica y cultural de Chiapas. Entre los mismos se encuentra la promoción de monocultivos de palma africana por parte del gobierno, que abre las puertas al ingreso de inversionistas extranjeros, entre los que se destacan los provenientes de Malasia, que dominan el mercado internacional de aceite de palma.

La palma africana aún ocupa superficies relativamente reducidas (unas 3000 hectáreas), ubicadas en los municipios de Acapetahua, Acacoyagua, Mazatán, Mapastepec y Villa Comaltitlán, que alimentan a las plantas extractoras de aceite instaladas en Villa Comaltitlán y Acapetahua. Sin embargo, sus impactos ya se están comenzando a percibir.

Ya en el año 2000, los productores de palma africana de Acapetahua planteaban que se encontraban “a merced de la voracidad de los compradores, que son los dueños de las plantas extractoras, que pagan lo que quieren por tonelada”. Los productores afirmaban que, siendo el gobierno quien inició el programa del cultivo de este “fruto”, debería ser rector del precio de garantía del producto. Sin embargo, el estado no asumió ese rol y los productores, enfrentados a precios fijados por el monopolio industrial, se encontraban al borde de la quiebra. Desde entonces, los precios han bajado aún más.

¿Por qué tanto interés por la producción de palma africana en Chiapas? La respuesta es sencilla: porque produce altas ganancias, emplea poca mano de obra, no requiere de muchos insumos, es capital de poco riesgo para el empresario. En general es el campesino quien pone su tierra y su mano de obra, pero no es dueño del proceso de producción, sino sólo de la extracción del fruto. Además, este cultivo aprovecha la mano de obra barata que ofrece la migración a la región fronteriza. En el caso de los jornaleros de la frontera con Guatemala, a los que tienen suerte se les paga 32 pesos por diarios (3.5 dólares) sin alimentos, e incluso contratan a niños. Además, se han dado casos en que autoridades guatemaltecas han tenido que intervenir para solicitar que sean pagados jornales no pagados a sus connacionales. Es decir, que los trabajadores son literalmente explotados.

Desde el punto de vista ambiental, sus impactos también comienzan a ser percibidos. En efecto, al tratarse de monocultivos a gran escala, implican la destrucción de grandes extensiones de los bosques de la región y de su rica biodiversidad. En caso de que los planes del gobierno de destinar miles de hectáreas a este cultivo se cumplieran, implicarían además la ocupación de enormes extensiones de tierras pertenecientes a las comunidades indígenas y campesinas del estado. Se calcula que en Chiapas hay un potencial de producción de la palma africana estimado en 940 mil hectáreas entre las Zonas Norte, Selva y Costa. Pero estas tierras no están vacías, por lo que la promoción de éste y otros cultivos (como el del eucalipto), resultará en la apropiación de amplias áreas hoy utilizadas por poblaciones locales.

Resulta claro entonces que el objetivo de la promoción de este cultivo no es el de mejorar la calidad de vida de las poblaciones locales, ya que de todas las alternativas posibles, constituye una de las peores en materia de generación de empleos e ingresos. Por otro lado, atenta contra la sobrevivencia de los bosques y de los recursos de las poblaciones locales mediante la ocupación de grandes extensiones de tierras por monocultivos de palma. Las poblaciones locales ya lo están percibiendo, lo que explica la creciente oposición

chiapaneca, que no está dispuesta a cambiar sus riquezas naturales por estos modernos espejitos y cuentas de colores.

Artículo basado en información de: “El Plan Puebla Panamá: análisis crítico”. Coordinadora Regional de los Altos de la Sociedad Civil en Resistencia, San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Correo electrónico: coordinadoraltos@eudoramail.com ; CIEPAC, Chiapas al Día, No. 125, 29/8/98. “Las Inversiones Extranjera Directa, Nacional y Estatal en Chiapas: Otro Mito (Segunda Parte y última)”. El Orbe, 24/6/2000: “Productores de Palma Africana se Quejan de Desamparo Gubernamental”.