Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Multinacionales de EE.UU. adquieren plantaciones en Australia a costa del bosque nativo

A partir de la firma del primero de los así llamados “Acuerdos Forestales Regionales” (AFRs) en Australia, la industria forestal de ese país ha sido desregularizada y se ha abierto a la venta al mejor postor. Los AFRs, que fallaron a la hora de generar un sistema adecuado de reservas para proteger los bosques, han abierto el país a la tala ilimitada para la producción de chips de exportación y al establecimiento de plantaciones.

Grandes compañías extranjeras de seguros, que están buscando un retorno garantido a veinte años para sus inversiones (el tiempo de vigencia de los AFRs), se han puesto a comprar plantaciones en Australia. Estas empresas tienen en su mayoría su sede en los EE.UU. Entre ellas se encuentra Weyerhaeuser (que recientemente compró 30% del gigante de madera de coníferas CSR) y dos compañías con sede en Boston: John Hancock (seguros de vida) & Grantham Mayo y van Otterloo (recursos renovables). Hancock adquirió las plantaciones estatales recientemente privatizadas de Victoria y ha propuesto eliminar una zona remanente de matorral nativo, que es hábitat del ya escaso koala. GMO está procurando constituir una joint-venture con Forestry Tasmania, con la finalidad de establecer 33.000 hectáreas de plantaciones en áreas públicas de bosque nativo (además de otras 15.000 hectáreas ya cortadas y plantadas con pino) y en tierras privadas (alrededor de 8.000 hectáreas).

Lo antedicho debe verse en el marco de la Organización Mundial del Comercio, que en estos momentos está fuertemente abocada a desarrollar un “acuerdo global de libre comercio maderero”. Australia se está posicionando claramente como un lugar adecuado para que las empresas asuman el control sobre los recursos locales, en especial desde que los AFRs han intentado esencialmente poner a las operaciones forestales fuera del alcance de las leyes ambientales nacionales y locales.

En una carta dirigida recientemente a GMO, la Red de Bosques Nativos (Native Forest Network – Southern Hemisphere) ha señalado una serie de aspectos problemáticos desde el punto de vista social y ambiental asociados con dichas ocupaciones de tierras públicas por parte de inversores extranjeros. La Red subrayó que el proceso de los AFRs se encuentra actualmente en crisis. En Nueva Gales del Sur, el gobierno estadual se está manejando con un AFR que no ha sido suscrito por el Commonwealth, por lo que es susceptible a verse envuelto en problemas en el futuro. En Australia Occidental, el AFR ha sido abandonado en favor de soluciones orientadas a la preservación, con el fin de contemplar los intereses de la comunidad. El Partido Liberal en el gobierno ha perdido un número significativo de adeptos (tanto en el Parlamento como a nivel de la opinión pública) debido a las actuales características de los AFRs y su incapacidad de incorporar en forma significativa el punto de vista de los conservacionistas. El Primer Ministro John Howard y el Ministro para los Bosques y la Conservación Wilson Tuckey han expresado su preocupación en el sentido de que estos dos estados están amenazando la viabilidad de los AFRs a nivel nacional.

Además de ser contradictorios con una serie de compromisos establecidos a nivel nacional e internacional, los AFRs no han servido para proteger el 60% de los bosques primarios, el 90% de los bosques nativos, ni tampoco para asegurar la conservación de 30 de las 50 comunidades boscosas identificadas en Tasmania. La oposición pública a los AFRs y a su incapacidad para proteger los altos valores de los bosques nativos para la conservación es fuerte y se hizo evidente durante la protesta “Mother Cummings” ocurrida entre febrero y abril de 1998 (por información más detallada sobre este asunto, consultar: http://www.nfn.org.au/up-a-tree/campaign.htm). Esta protesta constituyó un buen indicador de la indignación de la opinión pública frente a la connivencia de intereses entre el gobierno y la industria. A pesar de haber sido prohibido el madereo en la zona mediante el Acuerdo Forestal Provisorio, la misma fue abierta a la industria para la corta, lo que provocó que la población reaccionara fuertemente contra tal decisión. La población local se está oponiendo cada vez más a las plantaciones (ver artículo siguiente) y la inversión extranjera en el sector forestal parece estarse volviendo una operación verdaderamente de riesgo.

Fuente: Tim Cadman, Native Forest Network Southern Hemisphere, correo electrónico: tcadman@nfn.org.au http://www.nfn.org.au