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Namibia: la incertidumbre rodea el futuro de la represa de Epupa

Durante más de cinco años, los gobiernos de Namibia y Angola estuvieron considerando planes para represar el río Kunene, que atraviesa ambos países, y construir una planta de generación de energía hidroeléctrica en algún lugar al sur de la frontera con Angola. Desde el inicio las propuestas se toparon con controversias y demoras y se ha generado toda una serie de acontecimientos más o menos notorios, que parecen no tener fin.

La controversia se ha centrado en el impacto de la represa sobre los Ovahimba, el grupo indígena tribal de la región de Kunene, que han vivido como pastores en la zona durante los últimos 500 años. De los dos sitios potencialmente posibles para la instalación de la represa, el que resulta económicamente más viable es el de Epupa, el cual es a la vez el menos atractivo desde el punto de vista ambiental y social. Un muro de 163 metros de alto habrá de generar un reservorio que se extenderá en 380 km2. Este desplazaría a 1.100 Himba y afectaría a otros 5.000 usuarios ocasionales de las excelentes tierras de pastoreo existentes a orillas del río. Además se perderían definitivamente 95 sitios arqueológicos y 160 cementerios de los Himba.

El gobierno de Namibia ha sido frecuente objeto de críticas por no considerar los intereses de muchas minorías, incluyendo a poblaciones de San Bushmen y Rehobot Basters, por lo que no resulta sorprendente que esté a favor de la opción de Epupa. Las autoridades han realizado mínimos esfuerzos por consultar a las poblaciones locales acerca de las consecuencias que sobre ellas tendrá el proyecto y de cómo podrían mitigarse. De hecho, un estudio de factibilidad encargado por los respectivos gobiernos y realizado en 1999 llegó a la conclusión de que “no ha habido suficiente divulgación de información respecto del plan, ni consulta a la comunidad local, participación o . . . desarrollo de un programa aceptable de mitigación a nivel social”. Ante el argumento de que la destrucción del modo de vida de los Himba junto a sus áreas de pastoreo habría de fomentar la emigración a las ciudades, las autoridades respondieron que el proyecto traerá los puestos de trabajo que tanto necesita la región de Kunene. Demostrando cuál es su grado de sintonía con las necesidades de las poblaciones locales, el gobierno namibio se olvidó del pequeño detalle de que los Himba son nómades, por lo que no necesitan ni desean empleos fijos.

La segunda localización posible es la de Baynes, 40 kilómetros al sur de Epupa, donde el embalse ocuparía sólo 57 km2 y sumergería 15 cementerios y 45 sitios arqueológicos, provocando el desplazamiento forzado de 100 residentes permanentes y alrededor de 2.000 usuarios ocasionales. No obstante, este sito es por lejos el menos conveniente desde el punto de vista económico y podría llegar a ser viable sólo si entrara de nuevo en funcionamiento la represa de Gove, dañada por la guerra en Angola. El gobierno de este país, que está buscando una buena excusa y fondos frescos para reactivar dicha represa, está a favor de esta localización.

Existen razones atendibles empero para cuestionar ambas opciones. Además del serio impacto sobre los Himba, el reservorio a ser generado habrá de evaporar dos veces el volumen de agua que el país utiliza al año, lo que es un contrasentido, especialmente en los paisajes desérticos y semidesérticos de Namibia. Por otra parte, en épocas de sequía la estación generadora puede llegar a disminuir drásticamente su producción de 360 megavatios a 200 megavatios. Los propios Himba han sugerido que la energía solar y la eólica son alternativas convenientes, pero sus ideas han recibido escasa atención por parte del gobierno, que no ve con buenos ojos ninguna forma de oposición y está “obsesionado con la construcción de la represa, a pesar de que tanto la Unión Europea como el Banco Mundial han expresado severas reservas acerca de su viabilidad”, según ha señalado Stephen Corry, Director de Survival International, ONG que hace campaña a favor de las minorías tribales.

En suma, ¿qué sucederá? Fuentes cercanas al gobierno de Namibia han sugerido que el plan ha sido archivado, en parte debido a la publicidad en su contra y a la falta de interés de los inversores que ella ha generado. Por cierto que en los últimos cinco años se registraron escasos progresos y no se llegó a decidir cuál de los dos será el lugar de emplazamiento de la represa. Tan sólo en julio del año pasado, durante una visita a Namibia, Luis da Silva, Ministro angoleño de Energía y Aguas, declaró que la prioridad de su gobierno era rehabilitar la represa de Gove, dando a entender de ese modo que un acuerdo bilateral se ve tan remoto como siempre. Sin embargo, dado que la opción Gove/Baynes depende de la capacidad del gobierno angoleño de asegurar el área de Gove frente a los rebeldes de la UNITA, la conclusión es que aún cuando ambos gobiernos se pusieran de acuerdo en este plan, no resultaría viable en un futuro más o menos mediato. De cualquier manera, esto último tampoco parece tener mucha importancia, dado que Namibia sólo está dispuesta a celebrar un acuerdo sobre Epupa, lo que hace difícil creer que el plan llegue a materializarse.

Por: Henry Dummett,