Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Nigeria: déficit de aceite de palma en un país productor tradicional de aceite de palma

La palma aceitera es nativa de la planicie costera de Nigeria, habiendo migrando después hacia el interior como cultivo básico. En el caso de Nigeria, el cultivo de aceite de palma es parte de la forma de vida (y por cierto de la cultura) de millones de personas. Pero durante las últimas décadas el país se ha convertido en un importador neto de aceite de palma. Mientras que a principios de los años sesenta la producción de aceite de palma de Nigeria constituía el 43% de la producción mundial, actualmente sólo es el 7% de la producción total global.

Al contrario de la situación de los peso pesados de la palma aceitera Malasia e Indonesia (cuya producción se basa en monocultivos a gran escala), en Nigeria el 80% de la producción proviene de pequeños propietarios dispersos que cosechan plantas semi-silvestres y utilizan técnicas de procesamiento manuales. Varios millones de pequeños propietarios están diseminados en una superficie estimada de 1,65 millones de hectáreas en la región sur de Nigeria. La palma aceitera se cultiva en forma mixta con cultivos alimentarios como mandioca, boniato (camote, ñame) y maíz.

En un intento de emular las “historias de éxito” de los dos países mencionados, Nigeria trató de instrumentar plantaciones a gran escala, que fallaron completamente. Fue el caso del proyecto Cross River State en los años sesenta, y del “programa de desarrollo rural del cinturón de palma aceitera” financiado por la Unión Europea en los años noventa. Este proyecto incluía la plantación de 6.750 hectáreas de palma aceitera dentro de un área considerada como uno de los bosques tropicales más grandes que quedan en Nigeria. A pesar de la oposición local, el proyecto avanzó y la financiación de la UE se suspendió recién en 1995, siete años después de su aprobación.

El proyecto fue instrumentado por una compañía llamada Risonplan Ltd., en parte propiedad del gobierno. La compañía se adueñó de tierras propiedad de las comunidades locales sin su consentimiento y con una compensación mínima. Una vez asegurada la tierra, Risonpalm construyó un dique enorme y arrasó con excavadoras muchos miles de hectáreas del área del proyecto para el cultivo. Los bosques, fincas y lugares de sepultura de las poblaciones locales fueron destruidos, se envenenaron los estanques de peces, se aplicaron plaguicidas prohibidos en Europa y surgió el problema de la tenencia de la tierra. El dique y los canales de drenaje alteraron considerablemente la hidrología de la zona, lo que ya ha producido la muerte de árboles. La proliferación de carreteras llevó a un aumento del madereo y la caza, y probablemente todos los árboles maderables maduros serán cortados en un futuro cercano. Como reveló la propia revisión a mediano plazo de la Comisión, el uso de maquinaria pesada causó la compactación del suelo. Las poblaciones locales efectuaron huelgas e intentaron obstruir el proyecto, lo que según concedieron los asesores de la Comisión era “el único medio efectivo de expresar su descontento”.

Otros proyectos a gran escala tuvieron como resultado impactos similares y también sufrieron fracasos similares. Es así que la situación parece estar en un punto muerto, en que ni los monocultivos ni las pequeñas fincas parecen dar solución al problema de la escasez de aceite de palma en uno de los países de donde proviene la palma aceitera. Pero según pobladores locales experimentados, sería posible encontrar una solución al problema si se aplicaran e instrumentaran políticas adecuadas, según ciertas pautas, como por ejemplo:

– No se deben instrumentar monocultivos a gran escala porque deterioran el suelo (y en muchos lugares también el agua), destruyen los ecosistemas, socavan la sociedad humana y son una forma ineficaz de producir recursos.

– Se deben efectuar inversiones en términos de tecnología y capacidad de procesamiento. La capacidad de las prensas tradicionales es muy baja. La eficiencia de esos métodos es menor que la de los molinos modernos y las tasas de extracción de aceite varían de 20% a 50%, en comparación con el 90% en Malasia.

– Se deben orientar las inversiones hacia cooperativas de productores y pequeños productores, donde el cultivo de palma aceitera se sigue efectuando mediante la manipulación de pequeños bosques “silvestres”, como parte de una agricultura mixta y como plantaciones pequeñas de una o dos hectáreas.

– Se debe maximizar la producción de las plantaciones existentes, para que no se requieran plantaciones nuevas, y devolverlas a los propietarios originales de las tierras bajo la forma de bloques para pequeños propietarios, lo que inevitablemente las convertirá en ecosistemas agrícolas más mixtos y viables.

El enfoque descrito es esencial para la eliminación de la pobreza y para proporcionar poder económico a las poblaciones locales, sirviendo al mismo tiempo a los intereses del país en su conjunto.

Artículo basado en información obtenida de: Nick J Ashton-Jones (comunicación personal, 28/12/2000); Rainforest Foundation. “Out Of Commission – The Environmental and Social Impacts of European Union Development Funding in Tropical Forest Areas” ; Kei Kajisa et al.,”Transformation Versus Stagnation in the Oil Palm Industry: A Comparison Between Malaysia and Nigeria”, Michigan State University, February 1997.