Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Papua Nueva Guinea: la destrucción social y ambiental causada por el madereo

A continuación presentamos fragmentos de los hallazgos de una evaluación de impacto ambiental y social de las operaciones de madereo en la costa oeste de la provincia de Manus, realizada en 1997 y durante enero de 2000, que detalla el impacto causado por el madereo.

El madereo causa un impacto grave sobre los alimentos y otros recursos que forman la base de subsistencia de muchos pueblos que dependen de los bosques. En lo relativo a los recursos alimentarios, los peces y la carne silvestre constituyen fuentes vitales de proteínas. Las comunidades locales afirman que la disponibilidad de carne silvestre ha disminuido en las zonas de madereo debido a la migración de animales hacia la parte este de la isla de Manus. Los peces, otra fuente vital de proteínas, también han sido severamente afectados por el madereo. Las grandes cantidades de sedimentos del suelo arrastradas a los arroyos y ríos causan altos niveles de turbiedad y colmatación, que combinados con los escapes del gas oíl utilizado por las máquinas de madereo y las sustancias químicas empleadas para tratar la madera, están causando la reducción dramática de las poblaciones de peces. También ha habido numerosas instancias en las que la compañía maderera ha arrasado con máquinas excavadoras huertos de vegetales y frutales ubicados en los bosques o sus alrededores, destrozando las frutas silvestres y otras plantas comestibles de los bosques.

La pérdida de alimentos y la contaminación de las fuentes de agua ocasionan problemas de salud en las comunidades que dependen de los bosques, y las mujeres y los niños son los más perjudicados por la situación. Los registros de salud muestran el aumento de la desnutrición debido a la disminución de carne silvestre y la recolección de peces.

El madereo extactivista y la dependencia de la economía monetaria que esta actividad genera para la obtención de los productos esenciales cotidianos como los alimentos, tienen como consecuencia la alteración y el debilitamiento de la estructura y la integridad de las comunidades de los bosques. Como resultado, a menudo se agravan las tensiones sociales dentro de las comunidades y entre ellas.

La división social causada por la imposición del madereo en gran escala es uno de los impactos negativos más importantes identificados por los propietarios de tierras en toda la costa oeste de la zona de Manus. El madereo ha creado una nueva distinción en la comunidad entre quienes “tienen” y quienes “no tienen”, sobre la base de la afluencia repentina de efectivo por royalties. Debido a la estructura compleja de tenencia de la tierra de Melanesia, y la necesidad de las compañías madereras de identificar a los “propietarios de tierras” para obtener licencias de los gobiernos nacionales para el madereo, las negociaciones a menudo se basan en la propia conveniencia y se restringen a unas pocas personas clave, en vez de realizarse con la totalidad de los legítimos propietarios. De esa forma, unos pocos individuos pueden debilitar toda la estructura de tenencia de la tierra tradicional a cambio de dinero en efectivo. Las comunidades raramente ven las prometidas obras de infraestructura como escuelas, clínicas y carreteras permanentes, más allá de los caminos rudimentarios para la extracción de la madera.

En la medida en que los miembros más jóvenes de la comunidad buscan trabajo en los campamentos madereros, la disminución de mano de obra no sólo priva a las comunidades de los trabajadores necesarios para la agricultura, la caza, la pesca y las actividades culturales, sino que también contribuye a fomentar otros aspectos negativos de la industria de extracción, como el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución.

Debido a la insuficiencia de las normas de seguridad, la falta de capacitación, las jornadas de trabajo extensas y las presiones, la tasa de accidentes es alta. Se han producido gran cantidad de accidentes de alto riesgo, en el que han muerto operadores de motosierras y otros trabajadores. La compañía no proporciona cobertura de seguro a quienes trabajan incansablemente a cambio de salarios muy bajos.

Las mujeres parecen ser el sector más afectado. Dado que muchos hombres se van a buscar empleo en la industria del madereo, la nueva división del trabajo que surge exige que las mujeres sigan desempeñando las tareas previamente masculinas y que deban trabajar más duro y mayor cantidad de horas para procurar agua y productos del bosque, que además son escasos debido a las operaciones de madereo.

El autor del estudio concluye que las operaciones de madereo “están dañando en forma irreversible los recursos forestales, incluso a la flora, la fauna, la integridad de las cuencas hídricas y la calidad del suelo. Los propietarios de tierras tradicionales que dependen de los recursos forestales no obtienen ningún tipo de beneficio. El madereo ha destruido sus medios de subsistencia y sustento … La industria maderera ha deteriorado las condiciones de vida de los propietarios de tierras de Papua Nueva Guinea. Los propietarios de tierras se enfrentan a la destrucción de su medio ambiente y también de su estructura social. Y por esa razón, el futuro de la próxima generación se torna incierto…”.

Artículo basado en información obtenida de: Cain Lomai Pwesei.- “Environmental and Social Impact Assessment of Logging Operations in the West Coast of Manus Area, Manus Province, Papua New Guinea”, enero 2001.