Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Perú: Ex-Im Bank rechaza financiar proyecto de Camisea

En 1980 la empresa Shell, madereros y misioneros evangélicos forzaron el contacto con el pueblo indígena Yora, ocasionando la muerte de aproximadamente el 50% de la población a causa de epidemias. Las organizaciones indígenas solicitaron al gobierno la creación de una reserva de tierra, lo que obtuvieron en 1990. En la Reserva del Estado Nahua Kugapakori a favor de los pueblos en aislamiento voluntario y contacto inicial, habitan pueblos como los Yora y Chitonahua pertenecientes a la familia lingüística Pano, los pueblos denominados Nanti y diversos subgrupos Matsigenka con variedades lingüísticas dentro del conjunto etnolingüístico Arawak. Existen además pueblos indígenas en aislamiento aún no identificados en el alto Serjali y Timpía.

En el año 2000, el gobierno peruano otorgó derechos de explotación del lote 88 al consorcio petrolero Pluspetrol Perú Corporation S.A. (operador) por un plazo de 40 años. El sitio, ubicado en el río Camisea, está en el corazón del bosque húmedo tropical del Urubamba y tres cuartas partes del mismo se hallan dentro de la Reserva Nahua Kugapakori. En otros boletines ya nos hemos referido a los enormes perjuicios que este proyecto ha traído, tanto a las comunidades y pueblos indígenas de la zona, como a la rica biodiversidad de bosques primarios tropicales únicos (ver Boletines 56 y 62 del WRM) y divulgamos el pedido de acción que lanzara Oilwatch al respecto (ver http://www.wrm.org.uy/pedidos/Peru0703.html ).

El Proyecto Camisea no tiene planes eficaces para monitorear el bienestar de los poblados impactados durante la vida del proyecto, ni planes para responder en caso de que la situación empeorara. La incidencia de crimen, prostitución, enfermedades transmitidas sexualmente y alcoholismo se ha incrementado con la inmigración de trabajadores y colonos a las comunidades ya establecidas. Por otro lado, la presencia de la economía de mercado distorsiona la economía de autosubsistencia, modificando los patrones de consumo y trastocando la cadena alimenticia de las poblaciones indígenas.

La enorme presión sobre los recursos naturales a consecuencia de la apertura de los bosques primarios para construir el gasoducto, campamentos, planta, líneas sísmicas, caminos de acceso y ductos entre los pozos y planta, ha abierto vías de acceso a la zona que facilitan el movimiento de gente al interior de los bosques primarios, lo cual contribuye en el largo plazo a la fragmentación y deforestación del bosque y es también una enorme amenaza para los recursos naturales de las comunidades locales.

Los pueblos indígenas exigen, entre otras cosas, la paralización del proyecto y el retiro de las empresas contratistas, el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, el respeto del derecho de los pueblos indígenas en aislamiento a decidir el momento y la forma de interactuar con los demás, asegurar mecanismos de participación indígena directa en el control, evaluación y monitoreo independiente del proyecto, la constitución de un Fondo, con participación indígena directa, destinado al manejo ambiental del bosque amazónico en el área de afectación del Proyecto Camisea, sancionar los daños ecológicos irreversibles y exigir su prevención y compensación.

Por otra parte, constituye una buena noticia que el directorio del Ex-Im Bank de los Estados Unidos, que debía aportar 270 millones de dólares al controvertido proyecto, haya decidido votar en contra del financiamiento. La decisión es una sombra que se cierne sobre un crédito de 75 millones de dólares para Camisea por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo directorio decidió por tercera vez consecutiva no tratar dicho tema.

Evidentemente, las presiones en contra por las razones ambientales han pesado. También hay sectores en Estados Unidos que no comparten la idea de que el BID apoye un proyecto tan cuestionado que todo indica beneficiaría más que nada a algunas grandes empresas sospechosamente vinculadas a personajes que son firmes contribuyentes de las campañas del presidente George Bush. Tal es el caso de Kellogg Brown & Root (KBR), filial de la antigua compañía del Vicepresidente Dick Cheney, Haliburton, la cual tiene ahora el negocio de reconstruir la infraestructura petrolera de Irak.

Es de esperar que esta decisión del Ex-Im Bank contribuya a la detención de este proyecto y que el BID adopte una decisión similar.

Artículo elaborado en base a información obtenida de: “Declaración de los Pueblos Indígenas en Defensa de la Vida, el Territorio y el Ambiente”, enviado por Correo Indígena, N° 33 – Lima, 28 de agosto de 2003, correo electrónico: coppip@amauta.rcp.net.pe ; “Financing for Peru’s Camisea Project Voted Down by U.S. Ex-Im Bank”, comunicado de prensa de Amazon Watch, Amigos de la Tierra, Bank Information Center, Environmental Defense, Amazon Alliance, Institute for Policy Studies, 28 de agosto de 2003, enviado por Atossa Soltani, correo electrónico: asoltani@igc.org ; “Bush, the rainforest and a gas pipeline to enrich his friends”, The Independent, http://news.independent.co.uk/world/americas/story.jsp?story=428887 , enviado por Amazon Alliance, correo electrónico: amazon@amazonalliance.org