Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Plantaciones: una mirada retrospectiva para avanzar

Los impactos negativos de las plantaciones de árboles sobre los bosques y sus habitantes fueron señalados por el WRM desde su creación en 1986. La “Declaración de Penang” de 1989, que enunció la visión compartida por los miembros del WRM, identificaba las plantaciones como “parte de las políticas y prácticas que, en nombre del desarrollo, conducen a la deforestación en todo el mundo”.

Lo anterior no fue un “descubrimiento” intelectual, sino el resultado de la identificación de luchas locales que estaban siendo llevadas a cabo en la India contra las plantaciones de árboles. El análisis y el apoyo a dichas luchas dio lugar a la inclusión del tema en la agenda del WRM.

En ese entonces, las plantaciones de árboles eran aún consideradas como algo positivo por la mayoría de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, dado que se las presentaba como “bosques plantados”. Sin embargo, un número cada vez mayor de comunidades que se veían afectadas comenzó a reaccionar contra ellas. De este modo, el WRM se vio implicado en el apoyo a luchas contra las plantaciones en países como Tailandia, Chile, Brasil, Indonesia, Malasia y otros.

En 1993 tuvo lugar en Filipinas un Taller Regional del Sureste Asiático sobre Plantaciones. Allí se reunieron personas de la región y de América Latina con el fin de elaborar conjuntamente estrategias para futuras acciones. Un año más tarde, a partir de la discusión del tema durante la reunión del WRM en la India, se decidió llevar a cabo un estudio detallado sobre los promotores de las plantaciones y sobre los impactos sociales y ambientales de éstas. El resultado de dicho estudio – el libro “El Papel del Sur” – se convirtió en la principal herramienta de trabajo para la oposición a las plantaciones.

En el encuentro realizado en Uruguay en 1998, el WRM decidió lanzar una campaña internacional contra las plantaciones, lo cual se reflejó en la Declaración de Montevideo, en la que, “Teniendo en cuenta las preocupaciones señaladas”, se decide “apoyar una campaña internacional que tiene por finalidad:

* apoyar las luchas y los derechos de las poblaciones locales en oposición a la invasión de sus tierras por las plantaciones
* estimular la toma de conciencia de los impactos negativos a nivel social y ambiental provocados por los monocultivos forestales industriales a gran escala
* cambiar las condiciones que hacen posibles estas plantaciones”.

Desde entonces, el WRM ha apoyado la oposición a las plantaciones en un número cada vez mayor de países, como en Brasil, Chile, Sudáfrica, Swazilandia, Uganda, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, India, Colombia, Venezuela, Ecuador, Uruguay y otros.

El WRM analizó y documentó las experiencias recogidas en ésos y otros países, referentes a diversos tipos de monocultivos de árboles: plantaciones para celulosa, palma aceitera, sumideros de carbono. Numerosos libros, informes y artículos fueron publicados sobre el tema con el objetivo de compartir dichas experiencias con todas las personas afectadas por las plantaciones.

Al mismo tiempo, el WRM ha intentado activamente incorporar el tema de las plantaciones en procesos internacionales tales como el Panel Intergubernamental y el Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques, la Convención sobre Cambio Climático y la Convención sobre Diversidad Biológica.

El tema emergente de las plantaciones para “sumideros de carbono” promovidas por la Convención sobre Cambio Climático mereció considerables esfuerzos. En 2000, el WRM resumió su posición en la Declaración de Mount Tamalpais, que explica las cuatro razones principales por las cuales no se debía incluir las plantaciones como “sumideros de carbono” en el Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto:

– “Usar los “sumideros” para ayudar a los países del Norte a que cumplan con las metas de reducción de emisiones acordadas en el Protocolo de Kyoto no sirve para promover un clima habitable, dado que incluso esas metas resultan insuficientes para lograrlo.
– La comercialización de emisiones a cambio del carbono almacenado en los árboles intensificaría la redistribución regresiva de los recursos mundiales.
– Las plantaciones industriales en gran escala constituyen una amenaza para las comunidades y los ecosistemas en todo el mundo.
– La utilización de proyectos de plantaciones para “compensar” los efectos climáticos de las emisiones de dióxido de carbono es incoherente desde el punto de vista científico y consagra la interferencia política externa en las políticas sociales de los países huéspedes”.

Ese mismo año, el WRM publicó el informe “El mercado del carbono: sembrando más problemas”, con el fin de ofrecer al público un análisis apropiado de este tema relativamente poco conocido. Dos años más tarde, el WRM fundó Sinks Watch, para observar de cerca y oponerse a la promoción de las plantaciones para sumideros de carbono en el marco del Protocolo de Kyoto.

El tema de la certificación de plantaciones de árboles ha sido otra importante área de trabajo del WRM. Dado que las luchas de las comunidades locales contra las plantaciones estaba siendo debilitada por la certificación de esas mismas plantaciones, el WRM comenzó a documentar los casos correspondientes y a divulgar información y análisis basados en ellos. El objetivo principal era influir sobre el Forest Stewardship Council. En setiembre de 2004, el FSC inició una Revisión de la Certificación de Plantaciones, en gran medida resultante de críticas tales como las planteadas por el WRM.

El problema de los árboles genéticamente modificados fue otro nuevo tema que surgió. El WRM trabajó junto a un conjunto de organizaciones opuestas a la liberación de árboles transgénicos, tales como Global Justice Ecology Project y Amigos de la Tierra Internacional. El libro “Árboles genéticamente modificados. La amenaza definitiva para los bosques” fue publicado en 2004.

Mientras realizaba todas estas actividades, el WRM propició el fortalecimiento de la campaña por medio de la promoción del trabajo en redes a nivel regional. El WRM tuvo un papel decisivo en la creación de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles. En Sudáfrica, trabajó en estrecha colaboración con la coalición Timberwatch y facilitó el establecimiento de vínculos con el vecino país de Swazilandia. En la región del Mekong, apoyó a TERRA a reunir a organizaciones de la región con el objetivo de crear una red subregional. En Indonesia, colaboró con WALHI y otras organizaciones en la realización del encuentro regional sobre plantaciones que tuvo lugar en 2004.

A pesar de todas las actividades mencionadas, el hecho es que las plantaciones siguen avanzando en muchos países. Simultáneamente, surgen nuevas amenazas: las fábricas de celulosa se multiplican en el Sur, aumenta el consumo de papel y de aceite de palma, se prevé utilizar las plantaciones de árboles y de palma aceitera para la producción de biodiesel, la Convención sobre Cambio Climático promueve oficialmente las plantaciones para sumideros de carbono y los árboles transgénicos, los gobiernos siguen fomentando la expansión de las plantaciones.

Sin embargo, la situación ha cambiado radicalmente en muchos aspectos: la percepción del público sobre las plantaciones es cada vez más negativa, se cuestiona que las plantaciones sean “bosques”, información básica y análisis están fácilmente disponibles, la certificación de las plantaciones está a la defensiva, la oposición organizada es mucho más fuerte en muchos más países.

En términos futbolísticos, en los años 80 los promotores de las plantaciones nos estaban ganando 3 a 0. Hoy en día, el resultado es 3 a 2. ¿Qué se necesita para empatar primero y pasar luego a ganar?

– fortalecer la oposición local y nacional, reuniendo a todos los actores involucrados;
– mayor colaboración sur-sur y norte-sur;
– aumentar y reforzar el trabajo en red a nivel regional e internacional;
– realizar campañas en el norte sobre el consumo, las instituciones financieras internacionales, las políticas que promueven las plantaciones en el sur;
– realizar campañas en el sur para cambiar las políticas gubernamentales que fomentan la propagación de las plantaciones.

Uno de los objetivos principales de este encuentro internacional sobre plantaciones realizado en Vitória, Brasil, es compartir los diversos conocimientos, experiencias e ideas de los participantes del mundo entero, para que lo anterior se torne posible.