Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

¿Son los pequeños agricultores responsables de la deforestación en el Africa Occidental?

De acuerdo con los investigadores británicos James Fairhead y Melissa Leach, la respuesta a la pregunta del título es negativa. En su reciente libro en inglés “Reframing Deforestation, Global Analysis and Local Realities: Studies in West Africa” (“Reformulando la deforestación. Análisis global y realidades locales. Estudios en Africa Occidental”), publicado por Routledge Press, dichos autores utilizan un cúmulo de evidencias históricas provenientes de archivos, informes de viajeros y testimonios orales de Benin, Costa de Marfil, Ghana, Liberia, Sierra Leona y Togo para demostrar que las aducidas pérdidas masivas de bosque en estos países son exageraciones.

De sus investigaciones resulta que:
-Estos países han perdido alrededor de 10 millones de hectáreas de selva desde 1900, y no 25 a 50 millones como se ha sostenido.
-La mayor parte de la denominada “zona boscosa”, en realidad nunca ha estado conformada por bosques.
-En muchos lugares el bosque se ha expandido por el norte hacia la sabana.
-Los agricultores ocuparon bosques supuestamente “primarios” en un pasado reciente
-Históricamente, el descenso demográfico ha sido tan importante como el crecimiento poblacional en relación con los cambios ocurridos en materia de cubierta boscosa en la región.
-Los agricultores no destruyen los bosques, sino que con frecuencia colaboran a su creación.
-La presencia de rastrojo proveniente de arbustos y de rodales aislados a menudo implican un enriquecimiento del paisaje por parte de los agricultores, y no su degradación.

Los autores no niegan que la deforestación ha sido significativa, ni que a veces los pequeños agricultores han degradado su ambiente. Ellos simplemente argumentan que se ha exagerado el alcance de esta destrucción, a la vez que básicamente se ha ignorado el papel positivo desempeñado por los agricultores.

Tales mitos persisten, en parte, porque resultan útiles a las agencias forestales y de conservación. Al aducir que la actividad de los pequeños agricultores amenaza bosques no creados por éstos, ambas pueden justificar su propio control sobre los recursos forestales, limitando así el acceso de los agricultores a los mismos. Al exagerar el alcance de la deforestación y la degradación de los bosques pueden obtener apoyo político y financiero.

Quienes deseen enviar a los autores comentarios sobre este tema, o bien averiguar la forma de adquirir un ejemplar del libro, por favor dirigirse a Melissa Leach.

Fuente: David Kaimowitz