Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Sudáfrica: certificación del FSC a plantaciones forestales industriales

La red ambiental Geasphere ha acusado al Consejo de Manejo Forestal (FSC, por su sigla en inglés) de actuar irresponsablemente certificando la expansión en gran escala de plantaciones forestales industriales en Sudáfrica.

Las plantaciones forestales industriales tienen un costo gigantesco en lo ambiental y en lo social, y esos costos no han sido cuantificados, dice Philip Owen, de Geasphere, en una carta abierta al presidente del FSC, David Nahwegabouw.

“Certificar las plantaciones forestales industriales sudafricanas con una ‘etiqueta verde’ es irresponsable y socava su credibilidad”, acusó Owen en una carta enviada anteriormente a los directores del FSC.

Le pregunta al presidente del FSC por qué los miembros de su directorio, después de visitar Sudáfrica y ver las plantaciones forestales por sí mismos, no respondieron siquiera la carta enviada por Geasphere en abril, en la que proponía una serie de medidas que podrían ser adoptadas por el FSC. “… Le ruego nos diga si no está de acuerdo en que tenemos motivos legítimos de preocupación; y si el FSC podría ser el vehículo para promover los cambios drásticos necesarios para cambiar y tener plantaciones manejadas de manera sustentable”.

La carta abierta hace un resumen de cómo las plantaciones forestales han deteriorado el ambiente en general, y se refiere también a casos específicos. Señala que las plantaciones forestales están establecidas en zonas excepcionales de lluvia abundante, principalmente praderas. Se trata de algunas de las regiones con mayor diversidad florística del país. En Sudáfrica han desaparecido millones de hectáreas de praderas primarias, praderas de sabana y bolsones de bosque indígena bajo este mar de monocultivos exóticos.

La especie de ave más amenazada de Sudáfrica, la alondra de Rudd, ha sido la más seriamente afectada por la destrucción de su hábitat (las praderas de áreas de lluvias intensas), mientras que la especie de antílope más amenazada de Sudáfrica, el oribi, también puede atribuir su desaparición a la pérdida del mismo hábitat de pradera.

Las Plantaciones Forestales Industriales están compuestas de especies de hojas perennes, de rápido crecimiento, de altos rendimientos, y consumen grandes cantidades de recursos hídricos escasos. Numerosos manantiales se han secado desde que se plantaron monocultivos industriales de árboles de alto impacto en zonas de captación. Hay informes que dicen que un árbol de eucalipto maduro, con fácil acceso al agua, puede utilizar hasta 500 litros de agua diariamente. También hay informes de que en algunas zonas donde se han establecido plantaciones forestales industriales, la napa freática ha descendido hasta 36 metros.

Philip Owen añade que: “Es triste ver cómo perdemos contacto con la realidad de lo que es nuestra relación con la madre tierra. Reemplazamos sus tesoros con hileras e hileras de monotonía, extinguiendo la vida pujante de los suelos. Cuando nos apropiamos de lo que nos da este suelo debemos recordar que, en realidad, el dinero no hace marchar al mundo”.

Y concluye: “El 23 de abril de 2004 escribí al directorio del FSC y a otros que asistieron a una reunión del FSC de partes interesadas, realizado en Sabie, Sudáfrica. Lamentablemente, ninguno de los representantes del FSC ha intentado responder a nuestras preocupaciones. A continuación copio esa carta (ligeramente editada). Le pido que estudie las exposiciones y nos diga si no está de acuerdo en que tenemos motivos legítimos de preocupación; y si el FSC podría ser el vehículo para promover los cambios drásticos necesarios para tener plantaciones manejadas de manera sustentable”.

Este era el texto de la carta enviada anteriormente a los miembros del directorio del FSC y a otros: “Después de vuestra visita reciente a Sudáfrica y de haber visto las plantaciones forestales industriales, deben preguntarse cómo es posible que un millón de hectáreas de esas plantaciones exóticas puedan llevar la etiqueta del FSC, y cómo se pudo haber certificado el 80 por ciento de las plantaciones forestales industriales de gran impacto de Sudáfrica en tan corto tiempo.

Nos preocupa sobremanera que al certificar las plantaciones forestales industriales, el FSC en realidad está engañando a los consumidores que eligen comprar productos que hayan sido producidos de manera armónica con el ambiente.

No tengo dudas de que el FSC contribuye a mejorar el manejo forestal y proteger los sistemas forestales de todo el mundo, pero estamos convencidos de que certificar las plantaciones forestales industriales de Sudáfrica con una “etiqueta verde” es irresponsable y socava su credibilidad. No es responsable promover la protección de un bioma (el bosque indígena) a expensas a veces de otros, en especial las praderas. ¿Acaso uno es más importante que el otro?

Nunca se han cuantificado los costos reales asociados con las plantaciones forestales industriales, entre ellos la pérdida de biodiversidad y de los servicios prestados por las praderas (tales como prevención de inundaciones y secuestro de carbono), de manera que no podemos adoptar decisiones informadas acerca de hasta qué punto la industria misma puede calificarse de responsable.

Apoyo a Wally Menne, de la Coalición TimberWatch, cuando escribe: “es necesario establecer la legitimidad de las certificaciones existentes en Sudáfrica, y adoptar con urgencia una revisión y evaluación inmediata y completa de esas plantaciones certificadas”.

El FSC debería:

* Suspender la certificación concedida a las plantaciones industriales hasta tanto una iniciativa nacional del FSC haya establecido criterios y normas aplicables a las condiciones locales, que promuevan la protección de zonas de pradera y de otras áreas naturales y semi naturales.

* Incorporar normas de certificación aplicables a las plantaciones forestales industriales que estén diseñadas para facilitar un cambio hacia prácticas agroforestales orgánicas, basadas en la diversidad, en un intento por maximizar la micro vida del suelo.

* No considerar la certificación de plantaciones de monocultivos establecidas con posterioridad a 1994, cualquiera sea el área natural, como forma de asegurar que el FSC no contribuya a la destrucción de otros biomas más amenazados, como la pradera.

* Cumplir su promesa de rever el principio 10.

Es claro que el Principio 10 del FSC contribuye muy poco al principio de la “sustentabilidad” –como por cierto debería. Por ejemplo, se fomenta la diversidad de especies, pero sólo se contribuiría a aumentar la actividad biológica si se promoviera la diversidad dentro de los predios de las plantaciones. El principio 10, de hecho, avala el modelo de plantaciones forestales industriales destructivo e insustentable, y es necesario que sea revisado urgentemente. La noción propuesta de ampliar la certificación del FSC más allá de las plantaciones forestales industriales y abarcar las reservas de animales en la sabana, es, como mínimo, absurda. Hace que uno se pregunte si la etiqueta del FSC se ha convertido, más que nada, en una mercancía que se vende a quienquiera que esté dispuesto a pagarla.

La certificación puede contribuir a un mejor manejo de las plantaciones, en especial ayudando a las autoridades reguladoras locales a ejecutar su mandato. Sin embargo, observando los desastrosos impactos todavía presentes en muchas o en la mayoría de las plantaciones que tienen la etiqueta del FSC, parecería que la norma no es suficientemente rigurosa y que tiene inconvenientes de importancia.

El control de plantas exóticas invasivas es una cuestión crítica dentro del sector “forestal”. ¿Cómo ha cambiado la situación de las plantas exóticas invasivas en las plantaciones forestales certificadas por el FSC, desde su certificación? ¿Las medidas de control de maleza son funcionales (¿hay más malezas? ¿o menos malezas?)? ¿Tienen datos estadísticos que den prueba de ello? Les ruego me envíen datos pertinentes, si disponen de ellos”.

La carta a los miembros del directorio concluía: “Al certificar a las plantaciones forestales industriales como bosques responsables, el FSC está socavando el trabajo que hicieron individuos, comunidades y organizaciones ambientales, tales como el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), FASE, TimberWatch Coalition, GEASPHERE, y otr@s preocupados por el tema”.

Por más información, comunicarse con Philip Owen , correo electrónico: owen@soft.co.za , http://www.geasphere.co.za