Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Sudáfrica: los impactos de las plantaciones de árboles en las aves

En Sudáfrica ya se han establecido más de 1,5 millones de hectáreas de plantaciones manejadas de monocultivos de árboles exóticos, y actualmente se establecen más de 130 km2 de nuevas plantaciones por año. Existe más de otro 1,65 millones de hectáreas invadidas por plantas invasoras, en su mayoría eucaliptos, pinos y acacias azuladas.

La población rural de Sudáfrica ha sentido severamente los impactos de la industria forestal, manifestados en desempleo, merma de los recursos hídricos disponibles, expulsión de las comunidades para dar lugar a las plantaciones, menos tierras disponibles y menos acceso libre a las plantas y animales del lugar, los cuales proveen de alimentos, medicinas, forraje, combustible, materiales de construcción y varias cosas más.

Pero no solamente la gente sufre por las plantaciones. También las aves. Con más del 80% de las praderas naturales sudafricanas destruidas por las plantaciones de árboles, John M c Allister escribe lo siguiente:

“Sudáfrica –incluida la República de Sudáfrica y los reinos de Lesotho y Swazilandia—ha sido bendecida con la presencia de 40 o más especies endémicas de aves. Doce de ellas –la Alondra de Rudd , la Ibis calva, la Alondra de Botha, el Bisbita Pechigualdo, el Sisón Azulado, la tarabilla Saxicola bifasciata, el tordo Chaetops aurantius, el Bisbita Montano o Montañoso, el Serín de Drakensberg , el Roquero Explorador, la Alondra de Transvaal y la Prinia hypoxantha– son endémicas del Bioma de Pradera (Harrison, et al, 1997). Las primeras nueve aves figuran en las listas de BirdLife International como especies vulnerables o casi amenazadas a escala mundial (Collar, et al, 1994). La Alondra de Rudd, con presencia en Sudáfrica, es la única especie que está registrada como “ En peligro crítico” a escala mundial.

Todas las aves endémicas de pradera enumeradas anteriormente están presentes en las praderas húmedas, de altitud elevada, del acantilado oriental. Esas praderas han sido calificadas por BirdLife International como Zona de Aves Endémicas, es decir, una zona que contiene por lo menos dos especies cuya distribución mundial cae dentro de una superficie menor a 50.000 km2 (Stattersfield, et al., 1998). Otras aves amenazadas presentes en esta zona son la Golondrina Azul, la Grulla del Paraíso, la Grulla Carunculada –todas calificadas como vulnerables a escala mundial–, y la Grulla Real Gris, que ahora está calificada como vulnerable a escala nacional.

La mayoría de las plantaciones de árboles sudafricanas han sido establecidas en lo que anteriormente eran praderas húmedas de altitud elevada que contienen todas o muchas de las especies antes mencionadas. Esto ha tenido un efecto devastador en la vida de las aves de esas zonas. Una mirada a los mapas de distribución del Atlas de Aves Sudafricanas y a cualquier guía de aves de la zona para el caso, por ejemplo, de la Alondra de Rudd, indica cómo se ha fragmentado el área de distribución de esta especie. Las Golondrinas Azules, a menudo citadas como prueba de la preocupación de la industria forestal por el ambiente, han descendido ahora a una cifra de 40 y 50 pares en Sudáfrica –menos del 10% de su población original. La casi extinción de esta especie en el sur de África se ha dado casi enteramente a las puertas de la industria forestal.

Un estudio que utiliza datos del Atlas de Aves Sudafricanas (Allan, et al, 1997) ilustró el efecto que tuvieron las plantaciones de árboles en esas especies en particular y en la vida de las aves en general. Las aves de pradera se extinguieron localmente en zonas altamente forestadas. Aún en zonas con plantaciones relativamente escasas también hubo un impacto negativo en la diversidad de aves en general.

Datos no publicados, recogidos en las praderas de la zona sur de Mpumalanga, indican que la diversidad de especies de aves en las praderas prístinas en torno a Wakkerstroom, es cercana a 170 especies por km2. A medida que uno se acerca a las zonas intensamente agrícolas que rodean a Amersfoort (principalmente producción de maíz), la diversidad de aves cae a aproximadamente 120 especies por km2. En las zonas alrededor de Panbult, que han sido muy forestadas, la densidad desciende a aproximadamente 90 especies por km2. Quizás un dato más importante sea que la composición de las comunidades de aves cambia de una comunidad dominada por alondras, bisbitas y buitrones a otra dominada por palomas y canarios. Resulta interesante comprobar que el descenso de la cantidad de especies guarda conformidad con los datos recogidos en los bosques y plantaciones del occidente de Kenia”.

Un impacto más de las plantaciones de monocultivos de árboles que refuerza el reclamo de la ONG local SAWAC: ¡No más plantaciones de árboles exóticos en nuestras praderas!

Artículo basado en información obtenida de: “Birds and Tree Plantations”, John M c Allister, http://www.sawac.co.za/articles/birdsand.htm ; “ Tree Plantations and Water in South Africa”, Philip Owen, http://www.dams.org/kbase/submissions/showsub.php?rec=ENV109