Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Sudáfrica: plantaciones de árboles generan ganancias para la compañía, pero incendios, daños y muerte para la población

Para el grupo mundial de celulosa y papel Sappi, el dinero sí crece en los árboles. De hecho, el último informe anual de la compañía sugiere que crece más eficientemente en Sudáfrica. El informe señala que la sección sudafricana de Sappi (Sappi Forest Products) representa un 15 por ciento de las ventas del grupo, pero contribuye con el 36 por ciento de los beneficios de explotación anuales del grupo a setiembre de 2002. “Tenemos una base de costos extraordinariamente baja en Sudáfrica, que posee ventajas competitivas únicas para la producción de fibra por la velocidad a la que crecen los árboles y los bajos costos de energía inherentes”, se afirma en el informe.

Sappi es una compañía internacional de productos forestales con sede en Sudáfrica, y figura entre los primeros veinte fabricantes de celulosa y papel del mundo. De ser una compañía totalmente sudafricana en 1989, ha pasado a ser una organización internacional con instalaciones de fabricación en tres continentes, siendo el mayor productor en sus rubros centrales: papel estucado de celulosa sin lignina y celulosa disolvente. Sappi Saicor, en Sudáfrica, es la mayor productora mundial al menor costo de celulosa disolvente, que se utiliza para la fabricación de la fibra de viscosa, con una participación en el mercado mundial de 15%.

Durante 1998 el grupo Sappi fue reestructurado y se dividió en una compañía de papel fino y otra de productos forestales, con oficinas centrales en Londres y Johannesburgo respectivamente. La segunda posee y maneja casi 540.000 hectáreas de plantaciones de monocultivo de árboles en Sudáfrica y produce celulosa para papel blanqueada y sin blanquear para su propio consumo y para el mercado de la celulosa.

El director ejecutivo de Sappi, Eugene van As, señaló que después de los ataques del 11 de setiembre de 2001, el consumo de papel estucado (gran parte del cual se utiliza para la producción de revistas satinadas) cayó un 12%, “la caída más abrupta que la mayoría de los participantes recuerda”. Sin embrago, a pesar de perder dinero en EE.UU., Sappi cerró el año con ganancias razonables. El director subrayó los beneficios de la diversidad geográfica de la compañía, que posee plantas en América del Norte, Europa y Sudáfrica.

Son buenas noticias para la empresa, pero ¿qué pasa con Sudáfrica y su población? La compañía se enorgullece por su “excelente eficiencia operativa” en la región, pero eso tal vez sea tan solo una forma de calcular las ganancias y los costos. No es la compañía quien paga los costos humanos y ambientales de sus actividades – lo que se suele llamar “externalidades”. La compañía no pagará por la disminución o contaminación del agua, ni por la reducción de los bosques, ni por los ecosistemas perdidos. No pagará por la pobreza de la población, privada de su forma de sustento y ahora dependiente de magros salarios que hacen posible esa “excelente eficiencia operativa”.

Según un informe de la organización ambiental sudafricana Timber Watch, los bosques típicos del país se restringen a las zonas sin heladas con precipitaciones anuales promedio de más de 525 mm en la región de lluvias de invierno, y más de 725 mm en la región de lluvias de verano. Estos bosques están a altitudes entre 0 y 2.100 m sobre del nivel del mar. Raramente se incendian, principalmente gracias a la “burbuja” de humedad que queda atrapada en las copas de los árboles y el denso conjunto de arbustos y árboles pequeños que forman el ecotono o margen. En condiciones de calor y sequedad extremos (viento zonda) pueden ocurrir incendios que destruyan la estructura del bosque, pero eso usualmente sucede cuando el ecotono ha sido dañado, a menudo debido a que las plantaciones de árboles están muy cerca del margen del bosque, plantaciones que junto con cultivos comerciales como la caña de azúcar se han extendido sobre las áreas naturales incrementando la presión.

Los impactos más perjudiciales de las plantaciones para los bosques son el agotamiento de la humedad del suelo (la organización SAWAC –Crisis Sudafricana del Agua– puede dar testimonio de ello) y el desplazamiento de las comunidades humanas de sus tierras de cultivo. Estos impactos producen un amplio espectro de impactos secundarios como la sobreexplotación de los productos del bosque, incluidos mamíferos y aves, la tala y quema para la agricultura de subsistencia y una mayor exposición a invasiones de plantas exóticas y a los incendios.

Precisamente en julio de 2002 varios incendios graves azotaron la provincia de Mpumalanga, causando muchos daños, incluso víctimas mortales y heridos. Aunque están permitidas, las quemas se salen de control. Las explicaciones apuntaban a condiciones de sequedad y mucho viento, el fenómeno de El Niño y cambios climáticos repentinos. Sin embargo, cabe señalar que Sappi estableció en Mpumalanga 245.000 hectáreas de plantaciones de árboles para celulosa y para aserrado y también una fábrica de celulosa y papel que alentó la explotación forestal. ¿Será una coincidencia?

Artículo basado en información obtenida de: Sappi Shows Strong Growth in Region’s Fertile Ground, John Fraser, http://allafrica.com/stories/200301030360.html ; MBendi Information for Africa, http://www.mbendi.co.za/cosp.htm ; Forests in South Africa Under Threat, Timber Watch, http://www.timberwatch.org.za/forests_in_south_africa_under_threat.htm ; Forest Fires in South Africa, 12 de Julio de 2002, http://www.fire.uni-freiburg.de/current/archive/za/2002/07/za_07122002.htm