Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Tailandia: Consejo de Manejo Forestal (FSC) certifica a principal empresa maderera

En julio de 2001 la Forestry Industry Organisation (FIO), la principal empresa maderera de Tailandia, de propiedad del estado, recibió la certificación de “manejo sustentable” para dos de sus plantaciones de teca. La certificación fue otorgada por SmartWood, una organización de certificación de manejo forestal autorizada por el Consejo de Manejo Forestal (FSC), que ayudaría a la agencia a resolver sus problemas financieros y también a ocultar su pasado infame.

La Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA) que proporciona ayuda a países en vías de desarrollo apoyó el proceso de certificación de la FIO, financiando a SCC Natura (previamente Swedforest International AB), una compañía sueca de consultoría forestal, para la elaboración de un plan de manejo comercial.

La FIO fue fundada en 1947 como una empresa forestal propiedad del estado, con el mandato de administrar las concesiones de madereo en los bosques de Tailandia. En el pasado, la FIO se vio envuelta en controversias respecto a algunos proyectos de madereo y plantaciones sospechosos y por acumulación de deudas. A fines de los años 90, las deudas de la compañía ascendían a casi 12 millones de dólares, después de que el gobierno tailandés decretara en 1989 la prohibición a nivel nacional de las concesiones de madereo, lo que privó a la agencia de sus ingresos por madereo.

La certificación de las plantaciones de la FIO aprobada por el FSC brindaría a la empresa una cuerda de salvamento, permitiéndole la venta de madera “certificada” de fuentes “sustentables” y “bien manejadas” a mercados de Europa y América del Norte. La certificación también apoyaría los actuales esfuerzos de la FIO por rehacer su imagen como agencia de manejo forestal “sustentable”.

La FIO posee un total de 160.000 hectáreas de plantaciones de árboles, principalmente de teca, caucho y eucaliptos. La FIO también posee tres aserraderos para procesar teca y otras especies.

Winai Subrungruang, director gerente de la FIO, afirmó que la compañía había estado practicando un “manejo forestal sustentable” desde 1997 en plantaciones de teca con una superficie 2.880 hectáreas en la provincia de Phitsanulok y 2.480 hectáreas en la provincia de Kanchanaburi.

Winai afirmó que el certificado del FSC es válido hasta mayo de 2006; la FIO tiene planes de obtener la certificación del total de sus 134 plantaciones de árboles.

Pero la imagen de manejo forestal “sustentable” recién adquirida por la FIO no resiste el examen detallado del notorio pasado de esta agencia.

Uno de los proyectos más controvertidos de la FIO fue la tala de 24.000 hectáreas de bosques primarios de pino en Ban Wat Chan en la provincia de Chiang Mai en el norte de Tailandia a principios de los años 90. El bosque de pinos de Ban Wat Chan es el área más grande de pinos nativos y comprende la cuenca principal del río Mae Chaem, uno de más importantes del norte de Tailandia. El gobierno finalmente canceló el plan de madereo de la FIO a fines de 1993, después de la fuerte oposición de 4.000 comunidades de la etnia Karen que han vivido en esa zona durante más de 100 años que estaban preocupadas por los impactos que el madereo de sus bosques produciría sobre sus formas de subsistencia.

En 1994, la FIO fue acusada de madereo ilegal después de que la policía encontró troncos en un área de bosques protegidos en Tailandia y descubrió que la madera pertenecía a la FIO. La cantidad de troncos importados desde Birmania pareció exceder la cuota acordada entre la FIO y la dictadura militar de Birmania.

Witoon Permpongsacharoen, del grupo ambientalista Towards Ecological Recovery and Regional Alliance (TERRA) con sede en Bangkok, afirmó que tanto las operaciones de la FIO como la subasta de la madera confiscada en realidad contribuyen a aumentar el madereo ilegal en Tailandia. “Las compañías madereras pueden mezclar la madera ilegal de Tailandia con los troncos de origen birmano. Por otra parte, cuando el Departamento Forestal (Royal Forestry Department – RFD) de Tailandia confisca la madera ilegal, los madereros simplemente pueden volver a comprar la madera en la subasta de la FIO, y de esa forma legitiman la madera ilegal”, explicó.

La FIO se ha enfrentado a la oposición constante de las comunidades locales contra sus plantaciones comerciales, especialmente de las especies de eucalipto en el noreste de Tailandia, calificadas como “reforestación”. La agencia establece plantaciones en bosques “degradados”, con frecuencia áreas degradadas por concesiones de madereo otorgadas por la FIO y el RFD. Utiliza la mano de obra de los pobladores locales que viven cerca de las plantaciones para asegurar el suministro continuo de madera desde éstas. Alrededor de la mitad de la madera de las plantaciones se le suministra a compañías locales, el 20 por ciento se exporta y el 30 por ciento restante se utiliza en la fabricación de productos para el gobierno y agencias estatales.

Desde los años 80, las comunidades locales de Tailandia han luchado duras batallas contra las plantaciones de árboles del gobierno y el sector privado (principalmente productores de eucaliptos), que se apropian de las tierras de cultivo de los pobladores locales y reemplazan áreas boscosas de uso común, conducen a la escasez de agua y a la erosión del suelo, y causan la pérdida de la biodiversidad local. En muchas de estas áreas de plantación, incluso en las plantaciones de eucaliptos de la FIO, las comunidades locales en el noreste de Tailandia han logrado forzar al gobierno a retirar los eucaliptos y devolver las tierras a las comunidades locales para su cultivo y para la recuperación del bosque comunitario.

Pero a pesar de estos problemas, el gobierno sueco le otorgó a la FIO una subvención de 400.000 dólares en 1993 para que contratara a SCC Natura, una compañía sueca de consultoría forestal, para elaborar un plan de desarrollo comercial que incluye un plan de “manejo sustentable de las plantaciones”. El “manejo sustentable de las plantaciones” apunta a desarrollar un sistema de silvicultura local en tierras deforestadas asignadas por el RFD. Según la FIO, los poblados que trabajarán para las plantaciones de la FIO son “antiguos agricultores migratorios”. Aunque los pobladores locales no tiene acceso a la propiedad de la tierra, pueden plantar cultivos comerciales así como poseer algo de tierra para el cultivo permanente de arroz.

También sigue siendo objeto de controversia la falta de esfuerzos de SmartWood y FIO para promover la participación más amplia de los pobladores locales y las ONGs en el proceso de certificación. El equipo de SmartWood realizó una visita de una semana a las áreas de las plantaciones de la FIO en octubre de 2000; no se organizaron foros formales ni reuniones para obtener los puntos de vista de las numerosas poblaciones locales afectadas por los proyectos de plantación y madereo de la FIO en el pasado. SmartWood no consultó a los representantes de las redes comunitarias locales, las ONGs ni a los académicos de las distintas partes del país involucradas en el movimiento permanente dedicado a proteger los bosques que todavía existen en Tailandia contra el madereo comercial y las plantaciones industriales de árboles.

Resulta claro que el pasado dudoso de la FIO así como las perspectivas del movimiento ambientalista de Tailandia tienen poca importancia en los planes del FSC de imponer la “certificación” y sostener el crecimiento de la industria maderera mundial.

“La situación de los bosques de Tailandia es diferente a la de Suecia u otros países del norte. El FSC se estableció para mejorar las prácticas de madereo comercial. Pero de hecho Tailandia no necesita al FSC porque ya existe una prohibición de madereo comercial. Por lo tanto, cuando SmartWood llega y proporciona “certificaciones”, está socavando la acción de todo el movimiento ambientalista de Tailandia y los procesos locales en curso de aumentar el control de las comunidades sobre los bosques. Renueva la influencia comercial sobre los bosques de Tailandia para que estas agencias puedan retomar sus prácticas de madereo”, afirma Witoon.

“De hecho, en el pasado reciente, el movimiento ambientalista de Tailandia exigió la clausura de la FIO, debido a las enormes deudas que ha acumulado. El FSC y la asistencia del gobierno sueco para la certificación están contribuyendo a la supervivencia de una agencia que ha sobrevivido a su objetivo en la época post-prohibición de madereo,” explicó.

Por: Noel Rajesh.