Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Tailandia: las autoridades se juegan la carta “étnica” y “nacionalista”

Las recientes acciones violentas e inconstitucionales realizadas por el Real Departamento Forestal de Tailandia, las autoridades provinciales y la policía en perjuicio de manifestantes pacíficos están suscitando gran preocupación a nivel nacional e internacional.

La manifestación por los derechos a la tierra, los bosques y la ciudadanía que llevaron adelante la Red de Campesinos del Norte (NFN), la Asamblea de las Minorías Tribales Etnicas (ATEM) y la Asamblea de los Pobres (AOP) en Chiang Mai comenzó el pasado 25 de abril. La movilización, en la que participan 40.000 campesinos de las tierras bajas y las tierras altas, está conmoviendo la realidad política y social de Tailandia (ver Boletín 23 del WRM).

Los funcionarios de la policía y del Departamento Forestal reaccionaron violentamente contra los manifestantes en momentos en que un grupo de funcionarios de rango ministerial, con los que ya habían estado negociando en forma pacífica, estaba por ponerse en contacto con ellos. Antes de que la policía procediera a desalojarlos del lugar donde estaban protestando, frente a la Municipalidad de Chiang Mai, los manifestantes, muchos de los cuales pertenecen a grupos étnicos minoritarios residentes en las tierras altas de Tailandia, fueron difamados, tildándolos de “extranjeros”, y acosados por parte de agentes provocadores. Días después, algunos universitarios que habían estado colaborando con los manifestantes fueron ridiculizados públicamente por miembros de un grupo conservacionista, que los acusó de estar liquidando el país.

Estos incidentes reflejan una creciente tendencia por parte de las esferas oficiales, extendida por todo el país, hacia la indiferencia en relación con los derechos constitucionales de la gente común, campesina, que reclama sus derechos a la tierra y a los bosques, una compensación por los medios de vida perdidos como consecuencia de la construcción de represas y otros proyectos de “desarrollo” y que se escuche su voz en relación con el futuro de sus localidades. Los hechos registrados en Chiang Mai no son aislados. Situaciones similares, con represión por parte de las autoridades, también se han dado a lo largo del Río Mun y en la zona del bosque de Dong Larn, al noreste de Tailandia.

Actualmente miembros de ONGs y líderes locales están trabajando junto a los aldeanos, ayudándolos a preparar su registro para obtener la ciudadanía y tierras. Líderes de la NFN ofrecieron una conferencia de prensa en Bangkok y discutieron la posibilidad de llevar adelante acciones legales contra el Gobernador de Ching Mai. Los académicos que están apoyando esta movilización se comprometieron a suministrar más información a la opinión pública a través de los medios de prensa, explicitando los problemas que están afrontando la NFN, la ATEM y la AOP, y los pueblos indígenas en general.

Es importante que la opinión pública se entere de la violencia desplegada para dispersar la manifestación en Chiang Mai y exija una explicación a las autoridades del Real Departamento Forestal implicadas. Si se sigue permitiendo que este Departamento y las autoridades locales continúen con sus actividades represivas conjuntas durante el proceso de registro de los habitantes de las tierras altas y de sus predios, bajo el pretexto de que ello constituye una “amenaza para la seguridad nacional”, el resultado esperado serán ulteriores violaciones de derechos, como las que ya acontecieron en Chiang Mai y otros lugares de Tailandia.

Fuente: “Bulletin on disturbing events in N. Thailand” por Larry Lohmann, 4/6/99.