Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

Uganda: nuevo disfraz para el proyecto de represa de Bujagali

Como ya informáramos en boletines anteriores (ver Boletines 36 y 42 del WRM), el proyecto de la represa hidroeléctrica de Bujagali sobre el Nilo Victoria, cuyo costo es de US$ 550 millones, que ha sido propuesto por la corporación AES con sede en EE.UU –contando con los préstamos aportados por la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en ingles)– ha despertado la fuerte oposición de grupos locales apoyados por la acción internacional. El impacto negativo del proyecto fue reconocido por el Panel de Inspección, el organismo investigador independiente del Banco Mundial (ver Boletín 59 del WRM).

La construcción de la represa de 200 megavatios debía comenzar a principios de este año. Sin embargo, el Banco Mundial pospuso la decisión de aprobar una garantía de US$ 215 millones de dólares para cubrir el déficit financiero que dejara el retiro de las escépticas agencias de crédito a las exportaciones suecas, noruegas y finlandesas, aparentemente preocupadas de que el gobierno ugandés no fuera capaz de cumplir con el repago de los costos del proyecto.

Ahora, ha surgido un nuevo impulso para construir la represa como proyecto del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que sería examinado por Price Waterhouse Coopers para su validación. El Mecanismo de Desarrollo Limpio es uno de los llamados mecanismos flexibles establecidos por el Protocolo de Kyoto de la Convención de Cambio Climático, y permite a los países industrializados “compensar” sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mediante la instrumentación de proyectos de reducción de emisiones en otros países.

CDM Watch, una ONG con sede en Indonesia que realiza el seguimiento de los proyectos del MDL y brinda información sobre proyectos y temas y acciones relacionadas con el MDL, ha argumentado que el proyecto de Bujagali no cumple con requisitos de validación clave en relación a las líneas de base, la adicionalidad y la consulta a las partes interesadas, con los siguientes fundamentos:

* Bujagali no es un proyecto adicional

El proyecto es adicional solo si las reducciones de emisiones que se logran con el mismo no se produjeran si el proyecto no estuviera registrado como proyecto del MDL. En este caso, por ejemplo, si Bugajali no se registrara como proyecto del MDL, ¿se construiría igual la represa y se producirían las reducciones? La represa fue propuesta por primera vez en 1991, y en 1994 se firmó un Protocolo de Intención entre la AES y el Gobierno de Uganda, tres años antes de que se acordara el Protocolo de Kyoto. Posteriormente, ambas partes firmaron un Acuerdo de Implementación y un Contrato de Compra de Energía, donde se comprometían a desarrollar el proyecto. Además, varios organismos de crédito a la exportación acordaron financiar a Bujagali, al mismo tiempo que se está considerando obtener una garantía del MIGA (Agencia que integra el Banco Mundial). Existe entonces evidencia contundente de que los proponentes tienen la firme intención de ejecutar el proyecto, esté registrado como proyecto del MDL o no.

* La consulta a las partes interesadas no es adecuada

El proyecto de Bujagali no cumple uno de los requisitos fundamentales del MDL, ya que se ha destacado por su falta de transparencia y la existencia de persistentes acusaciones de corrupción durante su desarrollo. Hace varios años que representantes de la sociedad civil en Uganda y a nivel internacional han intentado sin éxito lograr acceso a los documentos esenciales del proyecto. A esa imposibilidad se suman las críticas realizadas por el Panel de Inspección del propio Banco Mundial, que destacó que al rehusarse a hacer público el Análisis Económico del proyecto de Bujagali, el Banco Mundial estaba violando su propia Política de Divulgación de Información Operacional.

* Las líneas de base de Bujagali carecen de credibilidad

Bujagali se basa en un estudio realizado por Acres International que analiza las distintas opciones de expansión del sector de energía de Uganda. Las conclusiones del estudio, basadas en los datos de costos que presenta, son que en ausencia de Bujagali, las tecnologías de reemplazo más probables son las de fuente geotérmica y/o unidades hidroeléctricas adicionales. En su escenario de línea de base, sin embargo, AES afirma que si Bujagali no se realiza será reemplazada por plantas de generación térmica. No existe ningún elemento en el estudio de Acres que avale esta afirmación, y no se proporciona información adicional al respecto. Es difícil no llegar a la conclusión de que se eligió este escenario por la simple razón de que era el que proporcionaba más créditos de carbono.

El WRM ha denunciado que el MDL no es más que un truco de los países contaminantes del norte para eludir sus obligaciones de reducir las emisiones en la fuente, facilitándoles y abaratándoles el cumplimiento de sus metas de reducción de emisiones de GEI mediante la instrumentación de proyectos de este tipo en los países del sur. Nuevamente, los agentes internacionales –desde las compañías consultoras hasta las empresas constructoras y los emisores de CO2– se benefician de las necesidades urgentes de los países empobrecidos, cuyos gobiernos son presa fácil de sus objetivos comerciales.

Artículo basado en información obtenida de: “CDM Watch submission on the proposed validation of the Bujagali Dam project”, Ben Pearson, CDM Watch, setiembre de 2002, http://www.cdmwatch.org/bujagali.html ; “Uganda dam decision delayed”, Probe International, http://www.probeinternational.org/pi/wb/index.cfm?DSP=content&ContentID=4742